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Trío Confluencias del Litoral

Nuevas sonoridades traen reminiscencias de selva y río

En formación atípica de fagot, flauta y guitarra, Sofía Porcelli, Pablo Martínez Castro y Luis Zanazzo estrenan un disco que con nuevos colores resignifica los sonidos litoraleños. Música de cámara con tinte de barranca del Paraná
miércoles 25 de octubre de 2023 | 3:30hs.
Nuevas sonoridades traen reminiscencias de selva y río
Nuevas sonoridades traen reminiscencias de selva y río

Encontrar un maridaje ideal, dibujar una amalgama de colores, sonoridades o expresiones puede ser un desafío para cualquier artista. Pero incluso los fenómenos naturales tienen sus ejemplos más particulares a partir de combinaciones extrañas y únicas.

Y en esa ‘rareza’ aparente, eligen moverse los integrantes de Confluencias del Litoral, creando un sonido exclusivo que exporta ritmos regionales.

Enlazando flauta, fagot y  guitarra, el trío se destaca inicialmente por su mera existencia. Por encarar el desafío de crear música entre los tres, con el plus de composiciones propias que resignifican los sones típicos de la Mesopotamia.

Siempre acompañados del piano o de hermanos del viento, flauta y fagot se zarandean entre un estrecho mundo de partituras. En ese devenir se encuentran Pablo Martínez Castro y Sofía Porcelli, que llegaron a Misiones en 2011 para sumarse a una orquesta estatal.

Con horas de enseñanza en la Escuela Superior de Música de Misiones (Esmu), los oriundos de Rosario se encontraron con Luis Zanazzo, que se sumó a la propuesta Confluencias con su guitarra clásica y sus composiciones litoraleñas. Así nació Confluencias del Litoral, hace unos 10 años.

“Es un ensamble poco común: guitarra, flauta y fagot. No es algo que se haga mucho en el mundo”, comenzaron reconociendo los músicos.

“La idea creo que siempre fue hacer repertorio original o lo que se pueda para estos instrumentos. No solamente los tres sino combinados entre ellos, por ejemplo, flauta y fagot, guitarra y flauta, guitarra y fagot”, agregó Luis Zanazzo.

 Trabajando fuertemente este repertorio que lograron construir, este año el trío presentó el disco Reminiscencias, con todas las composiciones originales que cosecha. “Es un poco el resumen de lo que trabajamos: obras mías, algunas arregladas para estos instrumentos y otras originales creadas ya para este ensamble”, graficó Zanazzo a cargo de la composición.

Rasguido doble, guarania, gualambao, chamamé se cuelan así entre vientos y guitarra en una estructura singular de música de cámara que sorprende a oídos del mundo.

El disco se concretó, en parte, gracias a una beca del Fondo Nacional de las Artes que ganaron el año pasado. Con ese impulso, viajaron hasta Corcovado Estudio en Rosario para registrar el material discográfico junto a Ariel Miliorelli.

“Teníamos varios guitarristas conocidos que trabajaron con él y tras grabar dos piezas en 2016, decidimos volver a hacerlo allá”, explicó Sofía. “Como ya veníamos ensayando bastante, lo grabamos todo en una jornada y después el periodo de edición, masterización duró unos tres meses, que lo hicimos a distancia”, completó la intérprete de fagot.

Al destacar lo diferente que tiene la propuesta del trío, Pablo marcó precisamente el enfoque “más académico o camarístico que se nutre de raíces folclóricas”.

Pero a pesar de ser muy diferente el tratamiento musical al de los proyectos folclóricos, los Confluencia llevan ritmos de estas tierras a escenarios donde no son muy comunes. Por estos días, por ejemplo, representaron a Misiones en el Festival Flautas del mundo -que año a año se realiza en Mendoza- y también fueron invitados a ejecutar su música en Hohenau, Paraguay el 4 de noviembre próximo.

Además, a corto plazo proyectan algunas otras actuaciones en Buenos Aires y Rosario para continuar la presentación del disco que, en la provincia, tuvo epicentro en la Biblioteca Popular Posadas.

Al analizar, en tanto, el panorama actual del rubro local, Pablo celebró como muy positiva la cantidad de espacios donde la música clásica o de cámara tienen para tocar. Y nombró aparte de la BPP, el Museo Juan Yaparí, la Escuela de Música, el Parque del Conocimiento, Urundaí del maestro Larzabal, entre otros.

“Hay un montón de lugares, lo que es complicado siempre es la convocatoria, la difusión de los conciertos. Conseguir público es realmente complejo”, definió en general, aunque como trío coincidieron que “nunca tuvimos esa sensación de sala media vacía” que es más asidua para solistas.

En esa línea el flautista postuló que, como otros segmentos del arte, se necesita en quien delegar la producción y el marketing.

“Tenemos que hacer la publicidad, el flyer, convocar a la gente, estudiar, conseguir y preparar el lugar... nunca nuestro trabajo de músico es simplemente llegar y tocar que sería lo ideal, ¿no?”, confesó apuntando a que quizás una pequeña ayuda del Estado en cuanto a estas tareas de difusión, publicidad, organización ayudaría a todas las esferas del arte donde la experiencia multitasking y autogestiva se repite.

Con vientos y a contraviento, de todos modos, la versatilidad de la Tierra Colorada se recubre de otros colores y nuevas tímbricas. Y un trío que reta la actual música del Litoral desde la expertise heredada del barroco, junto a influencias y confluencias tan propias como extraordinarias, abre la jugada.

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