Miércoles de filosofía

Sole Barruti y Darío Z desempolvan cuentos para despertar la conciencia

La periodista y el filósofo presentaron, en Posadas, su Recital de mitos. Con humor, dinamismo y convicción apuntaron a la necesaria reflexión
jueves 16 de mayo de 2024 | 16:25hs.

Encarnan personal pero conjuntamente la viva misión de contar historias. Convertida en un cuasi cliché comunicacional de hoy -que más se enuncia como ideal y poco se cumple- contar historias no es tarea sencilla pero Darío Sztajnszrajber junto a Soledad Barruti descollan en ello. Con estilo particular, que los define por separado, terminan amalgamándose en un amor que comparten y se palpa genuino.
En Recital de Mitos el filósofo y la periodista hacen un repaso por relatos que tienen siglos y siglos de antigüedad pero que resuenan con una vigencia estruendosa;
que nos vuelven a preguntas existenciales, nos cuestionan individual y colectivamente y nos animan a seguir haciéndonos preguntas para en definitiva, encontrar soluciones mancomunadamente.
“La filosofía no resuelve problemas, los crea”, anuncia Darío Z al tiempo que sostiene la necesidad de seguir filosofando para salirnos de la vorágine que nos quiere encadenados y enceguecidos en el rendimiento, lo utilitario, la productividad.
En total son seis los mitos de este Recital que se desenvuelven durante dos horas.
Desde la antigua Grecia hasta la Biblia, pasando por clásicos como Dionisio, Platón y el Minotauro, cada historia parece hacerse carne en su despliegue.
Simplemente con palabras, gestos, alguna que otra actuación, cada uno impone su estilo y su mensaje. Se pueden olfatear detrás de las empoderadas figuras femeninas que grafica Sole, esa defensa férrea que hace por la Madre Tierra y su trayectoria en la denuncia de los sistemas de producción alimenticios. La afición de Darío, en tanto, de utilizar la filosofía para hacernos identificar cuestiones actuales se desliza con su habitual maestría didáctica.
Con un público posadeño que por lo general evita salidas invernales, que tiene una acotada vida nocturna en estos días lluviosos y de crisis económica, la cita en el auditorio Montoya no agotó sus asientos, pero sí llenó gran parte de las butacas en pleno miércoles.
Por eso, al ingresar, los disertantes celebraron la convocatoria, entendiendo que en estos tiempos no es habitual salir de casa en mitad de la semana para debatir sobre filosofía hasta casi medianoche.
Para presentar la gala de relatos, Darío marcó las diferentes acepciones de la palabra Contar, que no sólo se refiere a lo matemático o a contar historias, que es la empresa que los trae al escenario, sino también en poner el acento en “contar con el otro”, como un manifiesto de que es necesario “escucharnos para resistir”.
El público se deleitó al sumergirse de lleno en mágicas narraciones, que apelaron al humor, la nostalgia, el asombro, la rebeldía, la dialéctica y la necesaria duda metódica.
En medio del análisis del Mito de la Caverna, varios espectadores se animaron a contestar cuando el filósofo los hizo parte del interrogante.
¿Cuáles son nuestras cadenas? ¿Son nuestras cadenas si las vemos? ¿Quienes somos, el liberado o el que se queda encadenado? Aunque muchos sigan dando vueltas en estos interrogantes, la conclusión a medias de Sztajnszrajber es que “todos somos un poco los dos”, así como también podemos identificarnos con el Minotauro, que se ve de a mitades.
Si bien cada uno de los cuentos tuvo su potente trigger, la analogía de la caverna se planteó no sólo como un postulado político dentro de La República de Platón, sino como uno exitencialista, que abrió infinitas comparaciones y paralelismos con el resto de los mitos. En definitiva, “no sea cosa que nos creamos liberados y ese cielo que vemos sea el interior de una caverna más grande”, marcó Sztajnszrajber sobre las limitaciones y los insondeables misterios de nuestro universo.
La idea de que cada una de las narraciones se adaptara al presente se palpó claramente en los discursos de Barruti que por ejemplo alentó a reencontrar esa fuerza dionisíaca que es perseguida desde la prehistoria.
La periodista deslizó la importancia del ocio y el disfrute, del reunirse, del poder -especialmente de las mujeres- de hacer en comunidad.
Llamó a identificar “¿dónde está hoy esa fuerza dionisiaca, esa pulsión que nos hace encontrarnos, por fuera de los lugares tomados por la opresión y represión de época, que nos dicta tenemos que ser útiles permanentemente?. ¿Cómo salimos de esta individualidad carcelaria?, hay un mundo colectivo donde podemos conectarnos con todo y pasarla bien. Esa fuerza hay que reencontrarla”, impulsó.
En tiempos de reels, mensajes rápidos, ansiedad y sobreestimulación, la propuesta es volver a los mitos, releer leyendas antiguas predisponer tiempo y atención a los cuentos, esta vez no para dormirnos en paz como niños, sino para despertarnos responsablemente a la acción por fuera de la monotonía.

 

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