martes 27 de febrero de 2024
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Más de 230 chicos y chicas conviven en plena armonía

Un círculo más que solidario al servicio de las cuatro rueditas

El patinaje no escapa a los gastos elevados y en escuelas como Hot Wheels el mecanismo de reutilización permite generar oportunidades y mantiene viva la llama competitiva

domingo 27 de agosto de 2023 | 6:05hs.
Un círculo más que solidario  al servicio de las cuatro rueditas
Las categorías iniciales se ven beneficiadas por el sistema de pasamanos implementado . Foto: Joaquín Galiano
Las categorías iniciales se ven beneficiadas por el sistema de pasamanos implementado . Foto: Joaquín Galiano

El espíritu solidario se hace presente en la pista de la escuela Hot Wheels. Con una fórmula añeja, esta casa de patinaje artístico solventa sus necesidades mediante el constante reciclaje de cada elemento que queda en desuso. Desde patines hasta trajes, todo sirve en la carrera por mantener viva la llama de las cuatro rueditas.

Hoy Hot Wheels es un gigante de la disciplina en Posadas con más de 230 chicas y chicos que despliegan magia o simplemente aprenden sus primeras armas en la categoría Escuela. Un enorme éxito que esconde su premisa: ‘Al talento siempre viene bien arroparlo con solidaridad’.

Hot Wheels no solamente enseña sino que también tiene un sector físico destinado a la venta de patines y trajes ya utilizados por los mismos alumnos. Se trata de un círculo virtuoso que permite generar oportunidades en un contexto económico difícil como el de Argentina.

“Prácticamente reutilizamos todo lo que los alumnos van dejando porque les queda chico, porque cambia la moda o porque avanzan de categoría y necesitan algo mejor”, inició la charla Viviana Kruger, directora de este epicentro capitalino.

“En Hot Wheels tenemos una habitación donde se almacenan todos los patines utilizados que están en buen estado para luego revenderlos a precios rebajados del valor original, generalmente al 60 o 70 por ciento”, remarcó la también profesora.

“Los vendemos a los chicos de la escuela o de alrededores, es amplio el territorio donde nos movemos. Además estos patines están sectorizados, por un lado los que se venden al contado y por otro los que se pagan en cuotas”, añadió.

El desgaste de los patines puede significar una oportunidad para otros. Foto: Joaquín Galiano

“No hay ganancias monetarias, simplemente se hace un pasamanos. El dinero vuelve a la patinadora que lo puso a la venta”.

“A principio de cada año en este ecosistema está involucrado el 60 por ciento del grupo de competencia porque ya no les queda el patín y tienen que cambiar. El resto de los meses es de un 10 a 20 por ciento porque están en plena competencia”.

“Lo cierto es que nunca se detiene porque simplemente las botas se van aflojando, las gomitas de suspensión se vencen y hay que cambiarlo; además el chico necesita algo mejor a medida que pasa el tiempo”, argumentó Kruger.

El reciclaje también abarca a los uniformes y mallas de competencia, pero en este caso hay mucha más delicadeza en el trato de los materiales.

“Cuando se caen las piedras de los trajes, se las vuelve a colocar para la reventa. Tenemos dos percheros destinados a todos los uniformes usados”.

“Esto lo hice toda la vida porque realmente cuando se empieza con el patinaje no todos pueden acceder a lo nuevo y termina siendo una oportunidad de conseguir algo de buen material y en buen estado”, aseveró la profesora.

Los precios a fondo
El costo del patinaje artístico competitivo es considerable. Los patines profesionales italianos van de 180 a 200 mil pesos cada uno, los nacionales, de 80 a 100 mil pesos, mientras que los usados se pueden vender a un 70 u 80 por ciento del valor original, dependiendo de su desgaste.

Párrafo aparte para los uniformes/mallas, que en el caso de la escuela Hot Wheels son fabricados en Córdoba y cada uno tiene un valor aproximado de 40 mil pesos (la malla es adaptable, cuenta con un body sublimado con piedras y mangas).

El tinglado cuenta con una especie de showroom al costado de la pista. Foto: Joaquín Galiano

“También hay que decir que los trajes de fantasía los mandamos a hacer con una modista de Paraguay que tiene todas las piedras importadas, dependiendo del pedido específico. Las mallas de competencia deben cumplir con varios requisitos para que el competidor no esté en infracción”, remarcó Kluger.

“Estas últimas están a más de 100 dólares y pueden llegar a 200 dependiendo de la cantidad de accesorios” cerró.

Ante este panorama revelado no cabe dudas que el círculo de reutilización es sumamente importante en la expectativa de los iniciantes y hasta de los propios experimentados en el patinaje. Uno de los dos secretos está en el reciclaje, el otro en el talento y las ganas de seguir andando sobre cuatro ruedas.

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