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Belén Medina estudia a las escritoras del mundo letrado en revistas del siglo XX

La historia local transverzalizada con perspectiva de género

Tomando a mujeres como sujetos de la historia, la investigadora visibiliza y analiza las desigualdades entre los géneros con el fin de ponerlas en lugares donde hubo un borramiento histórico de su pasaje
domingo 16 de julio de 2023 | 6:05hs.
La historia local transverzalizada con perspectiva de género
La historia local transverzalizada con perspectiva de género

A lo largo de la historia y hasta la actualidad, el rol de las mujeres y su participación en la vida pública y social ha sido disminuido y limitado, casi tanto como los relatos y acontecimientos contados desde la “historia oficial”. Invisibilizadas, escondidas, circunscritas a los mandatos de una sociedad heteronormativa y patriarcal, las mujeres siempre han quedado relegadas en la historia macro y micro.

Ahora bien, con la lupa puesta en la perspectiva de género y con la intención de rescatar sujetos y actores que históricamente fueron borrados de los relatos tradicionalistas y conservadores, Belén Medina investiga a las mujeres en el mundo letrado y el uso de la palabra pública en los medios gráficos -puntualmente dos revistas- durante las primeras décadas de siglo XX en el Territorio Nacional de Misiones.

Su trabajo se centra en visibilizar y analizar las desigualdades entre los géneros, las relaciones de poder existentes y poner a las mujeres en los lugares en los que hubo un borramiento histórico de su pasaje.

Para ello, comenzó contextualizando las revistas en una época específica para empezar a entender a las mujeres dentro de ese ámbito. Ello “considerando que incluso la historia oficial lo destaca como un hecho inexistente, pero aquí hay evidencia de que en el siglo XX las mujeres estaban escribiendo con nombres propios en revistas de la cultura local”, explicó la investigadora del Centro de Estudios Históricos de la Secretaría de Investigación de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones.

Vale destacar que su trabajo analiza las revistas culturales Iguazú de los años 1936-1937, y Cosas y hechos de Misiones de los años 1949-1950, que circulaban por la provincia -en aquel entonces Territorio Nacional-. Entre esos años, hay registro de 26 nombres propios de mujeres que escribían diferentes artículos. Entre todas ellas, se destacaron Zelmira de la Torre de Quadri -que también fue directora de la revista Iguazú- y Julia María Chiama Ugarte -que escribió en Cosas y Hechos de Misiones.

En la investigación, Medina resalta también a “sujetas internas y externas” del mundo letrado, las primeras eran las escritoras y las segundas, las lectoras del material publicado. Ambos grupos pertenecientes a un sector de élite de la sociedad.   

Qué escribían 

Cuando se decide transversalizar una investigación con la perspectiva de género, también se analizan los acontecimientos desde otra perspectiva. Ya no sólo desde esa capacidad de la mujer de ocupar un espacio como escritora en un teatro de operaciones masculino, sino también desde qué escribían, a qué se dedicaban y qué producían.

Y por aquel entonces, los medios gráficos discutían y disputaban en la agenda pública cuestiones políticas y económicas como la provincialización de Misiones, entre otras.

 “Y ahí es cuando se empieza ver las limitaciones propias de una sociedad patriarcal. No podemos poner a ninguna de estas escritoras como feministas de primera ola, sino justamente entender que también por el lugar en el que estaban y el sistema donde vivían estaban limitadas a escribir sobre determinadas cuestiones si lo querían hacer con nombres propios”, explicó en diálogo con El Territorio.

Porque en esos años, las mujeres escribían mayormente sobre los matrimonios, el hogar o siguiendo los mandatos patriarcales de cómo ser una buena mujer. Pero “no sólo eran las referentes del mandato social de las buenas formas de ser mujer, sino que también hay un doble juego: estaban ocupando un espacio público y no tenía que ver sólo con la cultura impuesta de lo que tenían que escribir sino también la cultura dada en relación a cómo eso podría repercutir en la ampliación o no de más mujeres decidiendo y viendo un nuevo lugar para pensar ocupar los espacios en términos laborales”, resaltó.

Pero por otro lado, en esos años, las mujeres también empezaban a aparecer en esas revistas. Había líneas de fuga que las propias escritoras se generaban. “A veces, se daba la particularidad de mujeres que escribían sobre mujeres y sus trabajos, por ejemplo las que hablaban de las mujeres enfermeras, trabajando. Entonces, hay un claroscuro. Iguazú, particularmente tiene artículos más largos y un poco más grises”, detalló Medina.

La cocina, un proceso complejo 

La investigadora -también estudiante de Historia y Antropología Social- lleva trabajando en este proyecto desde el 2016. El objeto de estudio llegó a sus manos a través del Centro de Estudios Históricos del que forma parte de manera digital.

Y aunque ello facilitó un poco el proceso “de cocina” -como llaman los investigadores a todo el trabajo de campo que llevan adelante- Misiones tiene la particularidad de contar con documentación dispersa y atomizada, por falta de un archivo público. “Eso conlleva a veces a escarbar un poco más o mantener relación con múltiples actores institucionales, para conseguir determinado dato, información o documento”, deslizó la investigadora. A eso se suma la vigilancia epistemológica de su investigación, “que es costosa porque requiere el no trasladar cuestiones más de nuestra época a ese pasado que modificó muchas realidades”, resaltó. 

Además, como una de las pocas mujeres en estudiar y destacar a las mujeres como sujetos activos y existentes en la historia, resaltó que más que un trabajo representa un compromiso. “Y espero que en un futuro sea y se convierta en una necesidad para todos y todas. Para que no sólo las mujeres nuevamente tengamos que hablar de mujeres del pasado o del presente, sino también los varones. Porque es importante pensar justamente que todos tenemos la responsabilidad de sacar a las mujeres de ese lugar de subalternizadas en el que estuvieron históricamente”.

 

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