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Padece hipoacusia desde los 12 años

Un siniestro vial lo dejó sordo y espera un giro en su vida

Néstor Ferreira Da Silva (22), de Terciados Paraíso, tramitó la reparación del aparato externo de su implante coclear

domingo 04 de diciembre de 2022 | 6:05hs.
Un siniestro vial lo dejó sordo  y espera un giro en su vida
“Hago de todo un poco, me defiendo”, dijo Néstor desde su taller. Foto: Carina Martínez
“Hago de todo un poco, me defiendo”, dijo Néstor desde su taller. Foto: Carina Martínez

Néstor Ferreira Da Silva (22), es un joven de Terciados Paraíso San Pedro que pasó por momentos de mucha tristeza. Se crió gracias al amor de dos seres de luz: sus abuelos. Desde los 12 años le hace frente a las enormes complicaciones que implican no contar con el sentido de la audición. Es que recibió un implante coclear que a la fecha no funciona por falta de reparación. Diariamente se amaña y sale adelante trabajando en un taller que se montó en el garage.

Su historia es ejemplo de resiliencia desde antes de su nacimiento, sus padres se separaron, cuando nació su madre lo cuidó durante un tiempo, luego lo dejó al cuidado de sus abuelos, Aurelia Olivera y Ermelindo Ferreira Da Silva, quienes pese a ser una familia de escasos recursos, hicieron todo lo que estuvo a su alcance para darle lo mejor, y por sobre todo, mucho amor. Así finalizó el séptimo grado como cualquier otro niño, ese año cuando se iban de vacaciones y sufrieron un siniestro vial que le cambió la vida.

La camioneta cabina simple en la que viajaba con sus abuelos impactó de frente con un camión, su abuela sufrió fractura de costilla, su abuelo salió ileso, en cambio Néstor que para ese momento tenía 12 años, estuvo un mes en coma. Cuando despertó se deparó con la terrible realidad de no oír absolutamente nada. Recibió el alta y regresó a su casa, seis años convivió con la falta de la audición, hasta que consiguió un implante coclear, que funcionó poco menos de tres años.

Esos años, cruciales en la vida de un adolescente, le fueron muy difíciles por el hecho de no encontrar en todos los espacios herramientas inclusivas, pero logró superar muchos obstáculos sacando mayor provecho de la visión, de saber leer y escribir.

En diálogo con El Territorio, contó cómo fue esa etapa: “En esos seis años curse el nivel secundario en el BOP N° 104, gracias a la amabilidad y honestidad del director Oscar Drech, con la paciencia de la mayoría de los docentes, llegue hasta 5º año. No fue nada fácil aceptarlo, pero tuve que pensar en positivo”.

En ese año, luego de tantos trámites, idas y vueltas, finalmente consiguieron el implante. Volver a escuchar representó la oportunidad de perseguir sus metas ya que es un joven muy activo, en el colegio fue destacado por sus creaciones en varias áreas, pero sobre todo en electrónica, mecánica y robótica.

“Al recuperar la audición, me puse yo muy feliz, soy creativo me gusta la mecánica, la electrónica, la robótica aprendí a hacer muchas cosas”, relató.

Con la alegría de volver a escuchar, decidió tomar un nuevo rumbo y se mudó a Puerto Deseado, con la intención de trabajar y culminar el 5° del nivel medio. En Santa Cruz, conoció a los hermanos Samuel y Alejandro Martínez, quienes fueron muy importantes en su estadía en aquella provincia. Sin embargo, llegó la pandemia y no sólo volvió a perder la audición, también renunció al trabajo y no pudo culminar el secundario.

“Los Martínez fueron como mis padres también guiándome y enseñándome a vivir, ellos nunca me dejaron solo, no pude cumplir mis metas allá porque al año mi aparatito necesitaba reparación, tenía que volver a Buenos Aires, con la pandemia no pude, el aparato se arruinó y quedé sordo nuevamente. Así estuve un año más allá, fue cuando con la ayuda de Alejandro decidí presentar mis papeles en Anses y contar con una obra social”, comentó Ferreira, cuyos recursos no alcanzaban para adquirir la parte externa del equipo que es lo que se dañó por falta de mantenimiento. El implante está en buen estado.

Al poco tiempo, cuando la situación epidemiológica permitió, regresó a su lugar de origen y con la ayuda de sus familiares más cercanos iniciaron los trámites para conseguir la parte dañada de la prótesis ante organismos de Salud Pública pero hasta el momento no recibieron respuestas. Mientras tanto, no se da por vencido. Como su abuelo ya presenta edad avanzada, Néstor decidió quedarse a vivir con ellos para así estar cerca y ayudarles en lo que necesiten. Lejos de quedarse con lo que percibe por la pensión, se montó un taller. “Me organicé y me compré un equipo de herrería, y en el garage hago de todo un poco, me defiendo”, dijo el joven.

Superar la hipoacusia y tejer vínculos Hasta cinco cirugías cada mes: “Hoy en día tenemos solución para todo” “No dejamos de sorprendernos cuando dice una nueva palabra” Herrera Ahuad volvió a oír gracias el implante coclear Un largo camino de imcomprensión hasta la llegada del implante “Volver a escuchar es volver a vivir” "Un diagnóstico a tiempo permite el desarrollo del lenguaje"

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