Informe de Domingo

¿Quién dijo que es sólo una mascota?

Ya no se trata solamente de tener un animal en casa, sino de una sociedad que transforma sus hábitos, espacios y servicios a partir de una convivencia cada vez más cercana y que convierte a perros, gatos y otras especies como una parte fundamental de la familia.
domingo 23 de agosto de 2026 | 1:30hs.

El 88,6% de los hogares relevados en Posadas tiene al menos un animal de compañía. Si bien el dato no dimensiona en su totalidad a la provincia, sí es un acercamiento que acompaña un cambio cultural que también se ve en los servicios, los cuidados y las nuevas formas de compartir la vida con perros y gatos y también otras especies.

Durante años, la imagen del perro en el patio o del gato que aparecía únicamente a la hora de comer formó parte de la vida cotidiana de muchas familias. Esa escena, sin embargo, fue quedando atrás. Hoy los animales de compañía ocupan otros espacios dentro de los hogares y también dentro de las decisiones de sus dueños, que destinan tiempo, dinero y cuidados para garantizarles bienestar, atención médica, recreación e incluso una despedida cuando llega el final de sus vidas.

Este cambio no es solamente una percepción ya que el Primer Relevamiento de Animales de Compañía de Posadas, realizado en noviembre de 2024 por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec) junto con la Municipalidad de Posadas y el Concejo Deliberante capitalino, determinó que el 88,6% de las viviendas relevadas tiene al menos un animal de compañía. El estudio, que constituye el primer relevamiento estadístico de este tipo realizado en Misiones, registró perros en el 83,4% de los hogares y gatos en el 38,8%, mientras que el 4% declaró convivir con otras especies, entre ellas aves, gallinas y peces.

Pero detrás de los porcentajes hay una transformación que se expresa en escenas concretas. Hay familias que organizan sus rutinas alrededor de sus animales, personas que crean redes para que puedan socializar y hasta grupos de WhatsApp que reúnen a decenas de dueños para encontrarse en una plaza. La banda de El Brete, integrada por unas 70 personas, nació precisamente de esa necesidad de compartir el tiempo de juego y paseo con otros perros.

También aparecieron servicios que hace algunos años hubieran resultado impensados, como paseadores, niñeras que concurren a los domicilios, tratamientos veterinarios cada vez más especializados, accesorios diseñados para distintas necesidades y espacios destinados a acompañar a los animales hasta el último momento. En Garupá, por ejemplo, funciona un crematorio exclusivo para mascotas que cuenta con sala velatoria, una muestra de hasta dónde llegó la transformación en la manera de entender ese vínculo.

Además, Posadas avanza en una nueva forma de convivencia entre las personas y sus animales de compañía a partir de una ordenanza aprobada recientemente por el Concejo Deliberante, que incorpora a perros y gatos al Sistema Integrado de Transporte Urbano bajo un régimen de traslado responsable. La medida establece que viajar con ellos en los colectivos no implicará un costo extra, aunque será obligatorio utilizar caniles, cajas, mochilas, bolsos u otros dispositivos cerrados y ventilados que garanticen condiciones adecuadas de seguridad y bienestar.

La normativa contempla que los perros y gatos de hasta 8 kilos deberán permanecer dentro del dispositivo durante todo el viaje, respetando las dimensiones establecidas. Para los perros de mayor peso y aquellos considerados de extrema fuerza mandibular, en tanto, se exige el uso de correa y bozal apropiados, además de la supervisión permanente de la persona responsable durante el traslado.

Y hay quienes directamente incorporaron a sus animales a sus propios proyectos de vida, incluso en viajes y travesías por ruta como en el caso de Marcela Feldik, una joven de 27 años oriunda de Fracrán a la que la falta de oportunidades laborales llevó a partir rumbo a Brasil en moto acompañada por Lagertha, su gata y compañera inseparable. El bienestar de la gata determina el ritmo del viaje ya que la joven evita avanzar cuando las condiciones no son adecuadas y prioriza encontrar sitios seguros para ambas.

Así también Alira Levinson, que convirtió su afinidad por los animales en un emprendimiento de niñera de mascotas que sostiene desde hace más de dos años en Posadas. La propuesta nació cuando una amiga necesitó que alguien cuidara a sus perras durante sus vacaciones y se fue expandiendo por recomendaciones y redes sociales hasta alcanzar unos 20 clientes habituales. El servicio se adapta a las rutinas de cada animal, con visitas, estadías y cuidados específicos que incluyen alimentación, medicación, juegos y compañía, además de mantener informados a sus dueños mediante fotos y videos.

En cada uno de estos casos hay una misma idea que atraviesa el cambio, la de reconocer que convivir con un animal implica mucho más que tenerlo en casa. Este informe propone mirar esa transformación desde sus protagonistas y desde las nuevas formas de cuidado que surgieron alrededor de un vínculo que, para muchas personas, ya tiene un lugar indiscutible dentro de la familia.

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