La educación y el rol de la familia en la pandemia

lunes 11 de mayo de 2020 | 6:00hs.
Hercilda dedica dos horas diarias a la educación de sus hijos.
Hercilda dedica dos horas diarias a la educación de sus hijos.
Victoria Bergunker

Por Victoria Bergunkerinterior@elterritorio.com.ar

El aula ya no existe. Tampoco la maestra frente al pizarrón. Hoy la educación se vio obligada a cambiar de paradigma para resguardar la salud de toda la población. Sin desmerecer el esfuerzo que realizan los docentes por continuar enseñando, esta tarea no sería posible sin las madres, los padres, las abuelas y los hermanos mayores, que hoy tienen un nuevo rol pedagógico.
Los casos son distintos y la situación no es la misma para todos; algunos deben ingeniarse con pocos recursos, varios con lo justo y otros con más posibilidades. Lo cierto es que todos deben hacer un parate en su día para sentarse con los niños y muchas volver a aprender con ellos. En esta página y la siguiente, El Territorio reflejará esta realidad a través de cuatro historias.

“Tuve que volver a aprender”
Hercilda Pintos (32) es madre de Thiago y Romeo Mendoza, de 10 y 12 años respectivamente. En diálogo con este matutino, contó que trabaja como promotora de Salud Pública a la mañana y por la tarde dedica dos horas diarias a la educación de sus hijos, quienes asisten a la Escuela 813 Riberas del Paraná, de Posadas.
“Tenemos actividades, yo tengo que seguir cocinando, limpiando y dejar todo organizado para tener ese tiempito con los chicos. No voy a negar que tuve que revisar algunos tutoriales en internet y buscar libros para recordar”, comentó.
Y siguió: “Me costó todo, tuve que volver a aprender muchas cosas. Antes cuando iban a la escuela y traían tarea se les daba una contención, pero ahora es acomodar y adaptar todo”.
En cuanto a la organización, explicó que dedican cada día a una materia, aunque sean temas diferentes, teniendo en cuenta que los chicos no cursan el mismo año. “Entonces los dos hacen, por ejemplo, matemática, y si queda algo de tiempo hacemos otra materia”, dijo.
En su casa disponen de una computadora de escritorio, “pero es lenta, es vieja, y tenemos un celular. Se nos complica un poco en ese sentido, las fotocopias hubo veces que no tenía para sacar y copiábamos a mano del teléfono a la carpeta”. Sin embargo, valoró sus posibilidades y afirmó que muchos compañeritos no tienen de dónde sacar, “nos ayudamos entre las madres”.