Es la primera vez en 20 años que no habrá confrontación

Los presidenciables de Brasil evitaron el debate televisivo

Los principales candidatos, Luiz Inácio Lula Da Silva y Flávio Bolsonaro, coincidieron en no participar en un enfrentamiento frente a 158 millones de espectadores
sábado 03 de octubre de 2026 | 6:02hs.
Hay un fuerte clima de confrontación entre los principales candidatos a la presidencia de Brasil.  Foto: AP
Hay un fuerte clima de confrontación entre los principales candidatos a la presidencia de Brasil. Foto: AP

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el candidato opositor Flávio Bolsonaro desairaron un debate previsto antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, lo que ha privado a 158 millones de votantes de verlos cara a cara.

Un debate organizado por TV Globo, la emisora más popular del país, estaba programado para el jueves y ofrecía la última oportunidad para que los dos principales aspirantes a la presidencia se midieran antes de que abran las urnas mañana.

Es la primera vez en 20 años que los principales candidatos de Brasil han rechazado cualquier confrontación pública. Otras empresas de medios y grupos empresariales han organizado debates con otros candidatos desde el 23 de agosto.

Lula indicó el miércoles que no asistiría al debate de TV Globo, que habría de incluir a Bolsonaro y a otros dos candidatos. Horas antes de que el evento comenzara en Río de Janeiro, Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, también se retiró.

La televisora manifestó en un comunicado que el debate se canceló porque dos fallos, uno del tribunal electoral del país y otro del Supremo Tribunal Federal de Brasil, habían creado “incertidumbre jurídica” sobre el evento. La primera decisión ordenó a TV Globo retirar una silla vacía que estaba reservada para Lula, quien habría sido objeto de preguntas de sus rivales presentes. El segundo fallo obligó a la emisora a invitar al candidato Renan Santos, crítico del presidente y principal candidato de la oposición.

Analistas señalan que Lula y Bolsonaro han seguido una estrategia de evitar confrontaciones directas en el escenario antes de la primera vuelta de votación. Aun así, es previsible que choquen en las tres semanas previas a la segunda vuelta del 25 de octubre, si la hay.

Encuestas recientes muestran que ambos son los únicos candidatos con una posibilidad real de llegar a la segunda vuelta o de lograr una victoria en primera vuelta.

Ambos candidatos realizaron transmisiones en línea al mismo tiempo que estaba programado el debate.

Carlos Melo, profesor de ciencias políticas en la universidad Insper en Sao Paulo, sostuvo que el desaire de los favoritos y la cancelación de un debate que antes tenía mucho en juego muestran lo turbulentas que son estas elecciones.

“Los otros candidatos masacrarían a Lula y a Flávio. Ya no hay un debate real sobre ideas y proyectos. Es una pelea a puñetazos, está creciendo la falta de respeto”, manifestó Melo. “Flávio provocó a Lula para que fuera al debate, donde Lula tendría a cuatro en su contra. Al final, Flávio vio que esto también podía ser malo para él”.

“Asistir a debates se ha convertido en parte de un cálculo en Brasil. Para quienes tienen más posibilidades de estar en la segunda vuelta, faltar a un gran debate es evitar tropezar y ceder terreno”, añadió.

Lula reiteró el miércoles el argumento que ha utilizado para no asistir a otros debates antes de la votación de primera vuelta.

“No se puede llevar a alguien que tiene 49% (en las encuestas) a debatir con alguien que tiene 1%”, expresó.

Durante una transmisión en vivo el jueves en sus canales de redes sociales, Bolsonaro dijo que su cancelación de último minuto se debió a la “censura impuesta por el tribunal electoral”, en referencia a la decisión que impidió que la emisora mantuviera en el escenario la silla vacía de Lula.

“Te llamé a debatir, Lula, más de dos veces. Te escapaste. Queremos debatir contigo, restregarte la verdad en la cara”, declaró Bolsonaro.

Cercanos a sus votantes

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el candidato opositor Flávio Bolsonaro se mostraron cercanos al pueblo brasileño en los respectivos anuncios de propaganda electoral emitidos este jueves, en el último día permitido antes de los comicios del próximo domingo.

Bolsonaro cerró su último bloque de propaganda electoral con un mensaje centrado en su cercanía con el pueblo brasileño y una reforzada idea de cambio, con un llamado a dejar atrás el “viejo sistema” que rige a Brasil, sin lanzar ataques directos contra Lula.

Por su parte, Lula exhibió en su espacio de propaganda las políticas sociales que ha puesto en práctica en su Gobierno e hizo gala de otras que pretende impulsar, en especial, la reducción de la jornada laboral, para eliminar el trabajo los sábados.

El futuro de la Amazonia también está en juego

La elección presidencial de octubre en Brasil podría redefinir el futuro de Amazonía, ya que el ganador gobernará el país que alberga cerca del 60% de la selva tropical más grande del mundo, un ecosistema vital para el clima global. De cara a la primera vuelta de la votación de mañana, los favoritos son el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que busca un cuarto mandato no consecutivo.

La conservación de Amazonía ha estado ausente en gran medida de la campaña de este año. Aun así, ambos candidatos representan visiones marcadamente distintas sobre cómo debería gestionarse la selva tropical, y expertos en clima y conservación advierten que una victoria de Flávio Bolsonaro podría revertir las políticas de control de la deforestación que Lula restableció tras asumir el cargo en 2023.

Durante la presidencia de Jair Bolsonaro, de 2019 a 2022, la deforestación en Amazonía se disparó alrededor de un 60%, con más de 45.000 kilómetros cuadrados (17.400 millas cuadradas) talados, según datos oficiales. Con Lula, la deforestación ha caído un 45%, alcanzando su nivel más bajo en más de una década.

En tanto Las políticas de Lula enfrentarían resistencia en un Congreso conservador, donde el agronegocio tiene una gran influencia. Pero su plan amplía en gran medida una agenda de recortes de emisiones y financiamiento de bosques tropicales.

Flávio Bolsonaro se ha comprometido a poner fin a la deforestación ilegal para 2029, un año antes del objetivo actual de Brasil. La meta de Lula va más allá: deforestación neta cero para 2030, lo que significa que cualquier pérdida de bosque, legal o ilegal, tendría que compensarse mediante restauración.

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