Alumnos de la UGL N° 3110 crearon una cocina solar que reduce el uso de leña
El uso de la leña continúa siendo habitual para cocinar en muchas zonas rurales, una realidad que llevó a estudiantes de la UGL N° 3110, de Campo Viera, a buscar una alternativa aprovechando un recurso disponible todos los días: la energía del sol. A partir de esa problemática diseñaron y construyeron una cocina solar parabólica que concentra la radiación en un punto para alcanzar la temperatura necesaria para calentar agua y cocinar alimentos.
“Este proyecto surge a partir de los chicos, cuyo objetivo principal fue diseñar y construir una cocina solar parabólica, capaz de concentrar el calor o los rayos del sol en un punto focal para cocinar alimentos o calentar agua sin depender de la leña como combustible, como es común en nuestras comunidades rurales. Además, busca dar una solución de energía sustentable para el ámbito rural”, explicó el profesor Marcos Brítez.

La iniciativa fue desarrollada por estudiantes del ciclo orientado, de 4º y 5º año, de la Extensión N° 290, perteneciente a la UGL N° 3110 de Campo Viera. El trabajo nació de la intención de los alumnos de realizar una propuesta diferente que, además de aplicar los contenidos aprendidos en la escuela, pudiera responder a una problemática social presente en el entorno donde viven.
“Fue un trabajo interdisciplinario entre distintas áreas. Para lograr que un proyecto funcione es necesaria esa articulación entre las diferentes áreas para que cada una le dé un enfoque, estructura y solidez. Desde Matemática y Física se hicieron cálculos geométricos, se trazaron los gajos, se determinó el punto focal y se estudiaron los fenómenos de reflexión y de transferencia del calor”, detalló Brítez.
Química aportó un análisis riguroso del aprovechamiento térmico y del comportamiento de los materiales al recibir calor. Proyecto, Historia y Ciencias Sociales abordaron el impacto socioambiental y el uso sustentable de los recursos en las comunidades rurales. Esas áreas también permitieron generar y documentar la información reunida durante el desarrollo de la propuesta escolar.

“El modelo funciona captando y concentrando la radiación solar directa mediante una superficie parabólica que refleja y redirige los rayos solares hacia un punto focal, donde se ubica el recipiente de cocción, la pava para calentar el agua o la olla para cocinar. Para optimizar su funcionamiento, el proyecto incorpora dos innovaciones tecnológicas principales que integramos mediante un modelo de maqueta automatizado con robótica”, indicó el docente.
Una de esas incorporaciones consiste en un sistema encargado de orientar la cocina hacia el sol para maximizar la captación de energía a medida que avanza el día. Para conseguirlo se utilizaron sensores de luz, denominados fotorresistores, que detectan la posición solar y envían una señal que permite corregir automáticamente el ángulo de la estructura de acuerdo con esa orientación.
“Además, se incorpora un sistema híbrido de mantenimiento térmico para solucionar la discontinuidad por nubosidad, en un sistema automatizado que mide la temperatura y humedad en el punto focal. Para ello utilizamos chapas o paneles metálicos, material reflectante de alta eficiencia y una estructura de soporte orientable”, precisó.
El proceso de construcción comenzó con el cálculo geométrico del paraboloide que utilizarían y continuó con el diseño de una plantilla dividida en doce gajos. Luego realizaron el corte y ensamble de la estructura, colocaron la lámina reflectante e instalaron la parrilla o soporte central correspondiente al punto focal donde posteriormente se ubicarían los recipientes.

“Realizaron pruebas de medición de temperatura en el foco en distintas horas del día y orientaciones solares para ver en qué posición es más eficiente. Con ello lograron calentar agua y cocinar. En este caso, en la escuela se hizo un guiso. Los chicos interactuaron, cocinaron e hicieron un guiso utilizando este modelo”, contó el profesor.
La experiencia se desarrolló durante un día soleado y permitió comprobar el funcionamiento de la cocina bajo radiación directa. Los resultados obtenidos durante esa jornada demostraron una gran eficiencia del modelo, que consiguió alcanzar temperaturas elevadas en pocos minutos y permitió que los estudiantes llevaran a la práctica el sistema que previamente habían diseñado y construido.
“La principal dificultad fue lograr la posición en la cobertura de curvatura de la parábola para asegurar que toda la luz reflejada convergiera exactamente en el mismo punto focal. También se requirió ajustar el sistema de inclinación y seguimiento del sol, perfeccionando las plantillas de los gajos y reforzando la estabilidad del soporte del recipiente para garantizar seguridad al cocinar”, señaló.
Entre las ventajas identificadas durante el trabajo aparece el aprovechamiento de una fuente de energía limpia, gratuita y disponible frente a la utilización de leña, un recurso habitual en las zonas rurales. Su implementación permite evitar la deforestación y, desde el aspecto sanitario, disminuir la inhalación de humo. Frente al gas o la electricidad, también posibilita reducir los costos económicos de los grupos familiares.
“Creo que su impacto ambiental es muy positivo, ya que disminuye la huella de carbono y fomenta el uso de tecnologías ecológicas en nuestras comunidades y en nuestra provincia. Está diseñado justamente para utilizarse en zonas rurales de la provincia y puede funcionar correctamente, solamente requiere contar con luz solar directa, es decir, días despejados o con poca nubosidad”, sostuvo el profesor.
Para utilizar el dispositivo también son necesarios espacios libres de las sombras proyectadas por árboles o techos. Otra condición de funcionamiento es la reorientación periódica del disco de acuerdo con la posición del sol, de manera que la superficie parabólica pueda continuar recibiendo la radiación necesaria y concentrarla en el punto donde se encuentra ubicado el recipiente.
“Fue uno de los momentos más lindos contarles a nuestros estudiantes que habían sido seleccionados a la instancia nacional. Lo hacemos con mucho orgullo, mucha alegría y, sobre todo, satisfacción por todo el esfuerzo que este grupo de estudiantes y el docente asesor vienen realizando en cada proyecto y en este en particular”, expresó Brítez.
La selección permitirá que el trabajo desarrollado en Campo Viera represente a Misiones y a la modalidad de educación rural en la instancia nacional de la Feria de Ciencias, que se realizará en Córdoba. Para los estudiantes también representa una oportunidad de visibilizar el trabajo, la creatividad y la capacidad de las escuelas rurales misioneras para desarrollar soluciones tecnológicas con impacto en la sociedad.
“Todo el equipo docente y toda la institución estamos muy contentos y muy felices porque vamos a representar nada más y nada menos que a la provincia de Misiones, representar a la modalidad de educación rural en la instancia nacional, en la provincia de Córdoba. Para nosotros es realmente un orgullo que estos chicos de zonas alejadas y rurales puedan participar”, manifestó.
El recorrido realizado por los alumnos comenzó en la instancia escolar y continuó posteriormente en la zonal y provincial. Tras superar esas etapas, el proyecto fue seleccionado para avanzar a la instancia nacional, donde los estudiantes viajarán a Córdoba con la propuesta desarrollada en su escuela y serán los encargados de representar a la provincia y a la educación rural misionera.