Residuos de antibióticos en cursos de agua, una preocupación latente

Roberto Candal, investigador del Conicet y referente de la Unsam detalló los riesgos de la contaminación por antibióticos en efluentes y fuentes de agua, los hallazgos en sedimentos y la importancia de la articulación interinstitucional para desarrollar tecnologías de remediación 
miércoles 23 de septiembre de 2026 | 12:37hs.
El investigador Roberto Candal estuvo en Posadas. // Foto: Julián Grondona
El investigador Roberto Candal estuvo en Posadas. // Foto: Julián Grondona

La resistencia a los antimicrobianos es una preocupación de la salud pública mundial; esta capacidad que desarrollan los microorganismos a los medicamentos diseñados para destruirlos se ve hace tiempo en las terapias intensivas de los hospitales y la razón no es solamente el consumo indiscriminado de antibióticos por las personas, sino que se ve también en los cursos de agua producto de los residuos de la industria porcina.

En ese contexto, el doctor y licenciado en química Roberto Candal, reconocido por su destacada trayectoria al frente de importantes iniciativas científicas y ambientales, brindó esta mañana una charla abierta en el aula magna de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones (Unam). 

Destinada a estudiantes, docentes, investigadores y público en general, la exposición se centró en el tratamiento de aguas contaminadas con antibióticos mediante la combinación de procesos avanzados y biológicos, junto con la investigación desarrollada en la Escuela de Hábitat y Sostenibilidad de la Universidad de San Martín (Unsam). 

El especialista diferenció los procesos de potabilización y el tratamiento de efluentes: “No es lo mismo el proceso de potabilización que el tratamiento de efluentes, nosotros hablamos del tratamiento de efluentes cloacales, lo que sale de las casas o de los establecimientos ganaderos y /o porcinos que a veces no reciben el tratamiento adecuado, a veces sí lo reciben pero no pueden eliminar estos contaminantes”. Aclaró además que si eso va a parar a los cursos de agua es un problema porque colabora con la generación potencial de bacterias resistentes a antibióticos. 

Asimismo, afirmó estar de acuerdo con que se hagan campañas de concientización: “Hay que hacer un uso consciente de antibióticos, primero porque hace mal a la salud y segundo, genera la presencia de antibióticos en los desechos municipales”. Por otra parte, aclaró que su grupo de investigación se ocupa más del uso de antibióticos veterinarios. 

Respecto a la presencia de los contaminantes, detalló que el estudio busca entender en qué se transforma este compuesto tan particular cuando llega al ambiente por acción microbiana, solar u oxigenación. “Cuando lo observás no están los contaminantes, sino sus subproductos, ese contaminante estuvo presente en un tiempo determinado, ejerció lo que tenía que ejercer y ahora hay un subproducto que nadie sabe qué efectos van a tener en el ambiente” indicó y añadió que su propósito es seguir estudiando esos cambios que surgen. 

Resultados obtenidos

Tras la presentación, el investigador compartió con la audiencia los resultados obtenidos. “Tras esa búsqueda lo que encontramos en sedimentos de ríos en la provincia de Buenos Aires es que hay antibióticos, en particular uno que estudiamos que se llama oxitetraciclina y que se usa en veterinaria”, dijo. Detalló así que  en las excretas de los animales se encuentra una proporción importante, porque solo se metaboliza menos del 50%, el resto va a parar al ambiente. 

Sobre la potabilización, advirtió: “Otro problema es la potabilización del agua, que uno puede tomar esa agua y puede tener bajísimas concentraciones de estos multifármacos/contaminantes que tienen que ser removidos o eliminados antes de que llegue al consumidor. Es un problema a nivel mundial que está en pleno estudio, para saber cuánto de estos contaminantes llegan al consumidor a través del agua potabilizada”. 

No obstante, aclaró que no se deben generar falsas alarmas: “El agua es potable, es razonable cuando pasa por este proceso, las empresas que se encargan de esto tienen un proceso de calidad”. Pero advirtió que si una persona toma directamente del río ya no puedo decir lo mismo. 

A su vez, recomendó “que en cualquier municipio se tomen medidas para que las aguas que se vuelcan en los cursos de agua tengan un tipo de proceso justamente para disminuir la presencia de contaminantes”. Aclaró que la gestión es muy compleja y “no se busca echar la culpa a la Municipalidad, pero sí hay que recomendar fuertemente que se tomen las medidas para que se haga lo mejor posible y encargarse que esas pequeñas dosis de contaminantes lleguen a la población”. 

Añadió que la iniciativa surge de una curiosidad propia como investigadores, “sabemos cuáles son algunos problemas ambientales y vamos a la búsqueda, para realizar un diagnóstico y también para buscar una solución”. 

Destacó además que en Misiones poseen un proyecto de colaboración e intercambio entre ambas universidades que cuenta con el apoyo de la Fundación Williams, con quien ya existe una historia de trabajo previo. 

Finalmente, sobre las expectativas a futuro, concluyó que continúan con la investigación centrada en el desarrollo de procesos de remediación de efluentes que permitan eliminar este tipo de contaminantes. Por eso remarcó que la charla no tiene como objetivo alertar a la población si no comentar cómo se llevó a cabo, cómo se fue pensando y enfrentando la investigación y mostrar hasta dónde llegaron, ver las estrategias de trabajo para compartirlo con los colegas y los estudiantes. 

El aporte de estudiantes de la Unam

Recientemente, Matías Riquelme (25) y Guiliana Scherocki (23), estudiantes de tercer año de Bioquímica y Farmacia, respectivamente integraron el equipo ganador del Hackathon startup “One Health”, realizado en el marco del IV Congreso Interdisciplinar en Salud, en Chapecó, Brasil que se realizó en junio en la Universidad Comunitaria de la Región de Chapecó.

Entre otros cuatro integrantes, todos ellos graduados y haciendo posgrados, los misioneros fueron los únicos estudiantes y durante esta maratón de once horas de trabajo de desarrollaron la propuesta de cápsulas biodegradables con el hongo Trichoderma harzianum que tienen la capacidad de degradar antibióticos presentes en los desechos de la cría de cerdos y contribuir a reducir la aparición de bacterias resistente. Esto en respuesta a la temática de la resistencia antimicrobiana, una problemática a nivel mundial en materia de salud.

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