Escritora y docente especialista en lectura adolescente

“Los jóvenes son lectores y el prejuicio de creer que leen poco es de los adultos”

Silvina Marsimian dio pistas para entender las características de la lectura juvenil, entre las que celebró la lectura en comunidad, como un hecho social y no individual y aislado
domingo 30 de junio de 2024 | 6:05hs.
Silvina Marsimian. Escritora, docente
Silvina Marsimian. Escritora, docente

Los jóvenes leen. Y leen más que los adultos. La afirmación corresponde a la escritora y docente Silvina Marsimian en una charla con El Territorio en la ciudad de Buenos Aires. “No estoy de acuerdo con esa mirada que sostiene que los adolescentes y jóvenes no son lectores. Porque parte de un prejuicio de los adultos que tenemos otra forma de lectura. Con la tecnología la actividad de leer cambió y los jóvenes de esta generación leen con esos códigos, es decir con otra cabeza”, explicó Marsimian, que es especialista en materia de lectura adolescente.

La ruptura generacional que provocó la tecnología es clave según la entrevistada para entender el mundo de la lectura juvenil. “Antes una actividad de lectura solicitada como tarea por un docente se limitaba a ese alumno en su casa leyendo el libro y listo. Era una actividad individual. En completa soledad. Ahora la actividad de leer es social. Esa misma tarea los chicos la hacen conectados con sus compañeros. Comentan. Opinan. Leen de manera colectiva a través de teléfonos o computadoras. Y creo que esa es la fortaleza más grande de la actualidad, que la lectura se posicionó como un hecho social y cultural. Dejó de ser una actividad individual”.

Y continuó: “Con la tecnología que nos acompaña en la actualidad, cambió totalmente la forma de comunicarnos y eso influyó fuertemente en la manera de escribir y leer que tienen los jóvenes, pero eso no significa que no lean, significa que no leen como leíamos antes. Ahora ellos leen en otros formatos, otras temáticas, con otros códigos y con distintas acciones que permiten las pantallas y que generan una actividad de lectura mucho más interactiva y social que la que teníamos hace 30 años”.

Seguidamente la magíster en Análisis del Discurso disparó: “¿Qué tiene todo adolescente en sus manos o en su bolsillo? Un teléfono. Y para manejarlo lee de manera constante. Participa en redes. Sigue determinadas cuentas. Cuando les interesa una cuestión la busca y se informa. Si tiene alguna duda en sus estudios busca por ahí las respuestas. Es decir, cambió esa concepción de un joven sentado con un libro de papel en un sillón o un escritorio. Ahora leen con el teléfono, con textos digitales, en las aulas, en las casas o en los colectivos. Todo el tiempo con el teléfono en sus manos están leyendo y escribiendo”.

Desde su punto de vista, “somos los adultos los que interferimos negativamente en muchos casos en ese mundo de la lectura juvenil, cuando por ejemplo los maestros o profesores en las aulas proponemos lecturas que a las nuevas generaciones no le interesan o tenemos una actitud casi policial con respecto a lo que leen, basada en conceptos que ahora quedaron totalmente alejados de la realidad. Eso es lo que más espanta a los jóvenes de la actividad de leer”.

“Más viva que nunca”

Para entender esta forma de lectura, la autora de Leer con adolescentes y Herramientas para enseñar a leer y escribir cuentos, entre otros títulos, indicó que, “hay que observar la actividad que desarrollan los youtubers, ticktockers o influencers que son seguidos por los jóvenes y que todo el tiempo están participando y comunicando en sus plataformas, porque esa es la forma de lectura que eligen hoy la mayoría de los jóvenes y adolescentes”.

Y puso como ejemplo lo que sucede en cada edición de la Feria Internacional del Libro que se realiza en Buenos Aires todos los años. “Ahí se puede ver que el universo de adolescentes y jóvenes son los que más libros consumen. Cuando va algún referente de la lectura juvenil a visitarla las salas explotan de público. Hacen colas por horas para lograr un contacto con sus autores preferidos. Entonces ahí se puede ver que la actividad de la lectura está más viva que nunca en las nuevas generaciones”.

También invitó a redefinir la palabra leer, “muchas veces se cree que leer está solamente relacionado con la literatura. Y la acción de leer no es exclusivamente leer literatura. Se puede leer deporte, humor, ciencias, historia y todo tipo de temáticas basada en el interés de cada persona”.

Marsimian es además profesora en Letras y autora de una colección de ensayos que buscan promover el encuentro de docentes y alumnos en la actividad de la lectura. Actualmente está terminando de escribir un libro sobre cómo leen y escriben los adolescentes que se publicará en septiembre. Y destacó la característica comunitaria que adquiere la lectura en las generaciones jóvenes. “Antes el que podía acceder a un libro lo leía y ese conocimiento le quedaba a ese lector y listo. Ahora los chicos dieron un paso fundamental. Que es compartir con el otro aquello que leen. Ya no sirve leer para uno solo. Los pibes quieren compartir con sus comunidades de amigos todo lo que leen”.

Y analizó: “La escuela y los docentes tienen que recuperar ese lugar de encuentro con la lectura”.

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