¿Querés recibir nuestras alertas de noticias? Entrá y enterate como recibirlas

Historia, presente y vivencias en el centenario del Madariaga

El nosocomio inaugurado el 21 de enero de 1924 se posicionó como centro de alta complejidad. Imágenes y testimonio reconstruyen el anecdotario de un lugar clave en la salud
domingo 05 de mayo de 2024 | 6:08hs.

El crecimiento de Misiones en lo que respecta a materia sanitaria tiene varias aristas. Sin embargo, hay dos que se imponen al momento de realizar una compilación: por un lado, el crecimiento de la infraestructura; por otro, las prácticas médicas que se fueron concretando con el paso del tiempo y la especialización de los profesionales.

Y en ese sentido, inevitablemente referirse a la historia de la salud en Misiones es reconstruir el centenario de vida del Hospital Escuela de Agudos Doctor Ramón Madariaga, hoy convertido en el centro de alta complejidad de la provincia y la región.

Un 21 de enero de 1924 comenzaba a funcionar el pabellón central del Hospital Regional de Posadas, que sería años más tarde el Madariaga, ubicado en el Parque de la Salud, donde además se edificaron el Hospital Materno Neonatal y el Hospital Pediátrico Doctor Fernando Barreyro. En el mismo predio funcionan el Laboratorio de Alta Complejidad de Misiones (Lacmi), el Instituto Misionero del Cáncer (IMC) y el Banco de Sangre Central.

La piedra fundamental del Hospital Regional Común de Posadas fue colocada el 22 de agosto de 1916, bajo el impulso del primer gobierno radical de Hipólito Yrigoyen a nivel nacional y de Héctor Barreyro como gobernador del Territorio Nacional de Misiones.

La inauguración y puesta en marcha del pabellón central es el antecedente del moderno Hospital Madariaga. Ya en junio de 1953 adoptó el nombre de Hospital Central Domingo Perón, más tarde, en 1955, se le colocó el nombre definitivo Doctor Ramón Madariaga, en homenaje al médico español destacado en la provincia por brindar atención a la población más vulnerable.

Entre las décadas del 30 y 40, los primeros vuelos sanitarios impulsados por Luis Quaranta aterrizaban con pacientes frente al hospital de Posadas. ARCHIVO/EL TERRITORIO

En esos años, por la lejanía de Misiones con las grandes urbes, era de imperiosa necesidad contar con un avión sanitario para trasladar enfermos graves a centros asistenciales de mayor complejidad. Don Luis Francisco Quaranta fue el primer aviador, en tanto su reconocimiento público se debe más a un hecho histórico: promovió una colecta para comprar el primer avión sanitario del país de uso civil, siendo el único medio aeronáutico que aterrizó en el hospital entre las décadas del 30 y 40.

El 17 de abril de 1940 llegó a Posadas el primer vuelo sanitario con el que contó lo que por entonces aún era el Territorio Nacional. Quaranta era doctor bioquímico farmacéutico, egresado de la Universidad de La Plata. Nacido en Entre Ríos e hijo de inmigrantes italianos, echó raíces con María de las Mercedes Pavón (oriunda de Santa Ana).

El Territorio lo bautizó el samaritano del aire y esa etiqueta quedó impresa en la conciencia colectiva. Es que Don Luis tuvo un mérito que pocos podrían atribuirse. Jamás cobró un peso de su sueldo como instructor de piloto. “Mi papá le pide al director del hospital cortar los eucaliptus porque en ese entonces no había pista de aterrizaje, después de analizarlo López Torres le dice ‘las vidas primero que los árboles’. Del hospital bajaba a los enfermos o los llevaba al interior. Llegó a hacer dos vuelos diarios a Buenos Aires, cuatro horas le ponía al avioncito, y aclaró que en el Aeroclub no había iluminación, entonces papá daba vueltas con el avión y el mecánico salía y prendía los tambores”, describió Ana, su hija, en una entrevista publicada en las páginas de este medio.

Pero una práctica médica que ubicó a la provincia y al Madariaga en el centro de todas las miradas fueron las cirugías con el robot Da Vinci. En 2012, el hospital invirtió 8 millones de pesos en la adquisición de este equipo, posicionando al sistema de salud misionero a la vanguardia y como referente en Latinoamérica. Con el equipo se pueden hacer intervenciones quirúrgicas en urología, ginecología y cirugía general. Los beneficios impactan también en los costos del nosocomio. Una operación a cielo abierto (con corte en el abdomen) llevaba hasta cinco días de posoperatorio y riesgo de posibles infecciones; con la opción laparoscópica son unos tres días. Con el Da Vinci, en menos de 24 horas, muchos pacientes ya regresan a sus casas.

Pasaron unos meses desde la conmemoración del centenario del hospital, que pasó por varios nombres y etapas. Las siguientes páginas proponen, además de un recorrido histórico, un acercamiento a las conquistas concretadas y a los proyectos pendientes.

El anecdotario es revivido por imágenes y algunos testimonios. “No sé si el Madariaga es mi segundo hogar o es el primero”, dice el médico ginecólogo Juan José Carmona, quien desde 1982 se desempeña allí. Trabajó en el antiguo pabellón -la idea es transformarlo en museo-, se formó en Estados Unidos para operar con el robot Da Vinci. Aún en actividad, 42 años después, recuerda las cosas que debió aprender de la mano de la innovación tecnológica en la medicina. Pasen y vean las huellas que dejó el centenario. 

 

Informe de domingo

Hospital Madariaga, 100 años de historia

“Se apuesta a la alta complejidad, con especial mirada a los más pobres”

“Todavía no sé si el hospital es mi segundo hogar o es el primero”

Escuela de formación para otros profesionales de la salud

De centro médico primigenio a museo de la salud misionera

Temas de esta nota
¿Que opinión tenés sobre esta nota?