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Construcción de casas en Alem

Una herencia japonesa y el valor agregado del bambú

El arquitecto Juan Carlos Kikué contó sobre los orígenes de la empresa familiar. Apunta a la durabilidad del material
domingo 06 de agosto de 2023 | 6:05hs.
Una herencia japonesa y el valor agregado del bambú
Una herencia japonesa y el valor agregado del bambú

A través de la visión ancestral de inmigrantes japoneses llegados a la provincia a mitad del siglo pasado, hoy la tercera generación de madereros pone valor agregado y no sólo construye casas de madera, sino que garantiza durabilidad, precio, calidad, sumando además la utilización del bambú como elemento con duración a la intemperie.

El arquitecto Juan Carlos Kikué está radicado en Leandro N. Alem mediterránea, aunque sus orígenes y parte de la empresa familiar -como un aserradero y forestaciones- están en la zona de Jardín América. La familia comenzó en el negocio a finales de la década del 50, cuando sus abuelos emigraron de Japón escapando de la Segunda Guerra Mundial. Junto con plantaciones de algunas especies de pino, el inmigrante comenzó con la plantación de Bambú. “Desde ahí nos fue enseñando todas las bondades de esta planta con la que siempre se han hecho artesanías y muebles”, contó Kikué en diálogo con El Territorio.

El profesional actualmente utiliza esta especie “para la construcción de tabiques, cielorrasos y otras partes de decoración” en el interior de las casas prefabricadas que construye. También realizan “cercos de división a la intemperie que tienen una durabilidad de 8 a10 años”. Sostiene que la durabilidad es gracias a un tratamiento específico con inmersiones del producto en ácido bórico y bórax entre otros compuestos. Sin disimular su orgullo por lograr algunos de los sueños de su abuelo, Kikué contó que pudo “vender y terminar dos casas de madera completas en la zona de Exaltación de la Cruz (provincia de Buenos Aires) que nos permitieron demostrar en la zona las cualidades de estas construcciones”.

Una de las grandes discusiones que se ha dado es la durabilidad de la madera en el tiempo, como también en zonas de climas tropicales la presencia de insectos. Kikué afirmó que gracias a los tratamientos que se realizan “las casas tienen una durabilidad por encima de los 50 años”.

Este último hecho es gracias a los tratamientos con arseniato de cobre cromatado (conocido como CCA por sus siglas en inglés), que es un sistema de preservación soluble en agua. Además, la empresa produce desde sus calderas, utilizando los gajos que no son aserrados por su escasa dimensión, en carbón vegetal y mediante mecanismo de destilación una brea vegetal natural que “es altamente protectora y repelente natural de insectos” .

Es así que de la mano del arquitecto Kikué se llevan adelante en los galpones sobre la avenida San Martín de Alem y bajo el sistema Wood Frame -práctica normatizada donde se lleva adelante un sistema constructivo que emplea perfiles y placas estructurales con la madera como materia prima- estas casas prefabricadas.

A las ventajas de durabilidad hay que sumarle que una casa completa de 60 metros cuadrados utilizará unos 1.200 pies cuadrados de madera “consumiendo poca energía, sin grandes maquinarias y con toda la materia prima en la provincia”, dijo este nieto de inmigrantes japoneses que ofrece hoy las casas soñadas ya por su abuelo a un valor muy por debajo de lo que costaría hacerlas de mampostería.

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