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Pinceladas de historia

Misiones, la guerra con el Brasil y su posterior disolución

domingo 13 de noviembre de 2022 | 6:00hs.
Misiones, la guerra con el Brasil  y su posterior disolución

El 25 de agosto de 1825, el Congreso de la Florida, reunido por los orientales, declaró la reincorporación de la Banda Oriental a las Provincias Unidas del Plata. El Congreso General Constituyente de Buenos Aires aceptó la reincorporación y provocó con ello la reacción bélica del Imperio del Brasil. Desde septiembre de 1825 un Ejército de Observación se alineó a orillas del río Uruguay al mando del general Martín Rodríguez.

Las fuerzas que Misiones aportó para ese Ejército Nacional alcanzaron el número de 409 soldados, que actuaron bajo el mando de Félix de Aguirre, gobernador entonces de los retazos del territorio misionero. Esas fuerzas guaraníes se hallaban divididas en cuatro escuadrones: el de San Miguel, con 121 hombres, Loreto, con 90, Yapeyú, 107 y La Cruz, con 91 soldados. Para la organización de estas tropas Aguirre se trasladó desde San Miguel, a orillas del Iberá, donde tenía su sede hasta el pueblo de San Roquito, sobre el río Miriñay.

En febrero de 1826, Aguirre y su ejército fueron convocados para luchar en territorio de la Banda Oriental, junto al general Lavalleja, quedando Daniel Giménez como gobernador provisorio de Misiones. En marcha hacia la Banda Oriental, las fuerzas misioneras derrotaron en el paso de Santa Ana a tropas portuguesas al mando del capitán Fayardo, quien fue muerto en combate junto a otros 20 soldados brasileños. La soldadesca guaraní-misionera volvía a mostrar su valentía y decisión formando parte de fuerzas organizadas.

Pero el optimismo reinante se apagó pronto. Ante una nueva invasión brasileña al mando de Bentos Manuel, con 600 hombres a principios de noviembre de 1826, cuando ya las tropas nacionales se habían retirado de Misiones, las fuerzas de Aguirre se enfrentaron con las portuguesas en el Paso del Rosario, sobre el Miriñay, siendo derrotados. Los invasores, después de dos semanas de ocupación de los pueblos del Uruguay, regresaron a su territorio.

El estado de confusión reinante en Misiones después de la guerra dio lugar a Ferré para continuar con su plan de conquista del territorio guaranítico, provocando una revolución contra el mandatario misionero Félix de Aguirre.

Un mes después de la derrota del ejército misionero en el Paso del Rosario, con las fuerzas de Corrientes aún dentro de Misiones, Aguirre decidió ir a reclutar a sus fuerzas en Mandisoví, al norte del Entre Ríos. En ese momento los pueblos de Loreto y San Miguel decidieron solicitar su incorporación al gobierno de Corrientes, el 26 de diciembre de 1826. Ferré, para proteger esta decisión de los cabildos de ambos pueblos, envió fuerzas correntinas a estos lugares, lo que motivó la protesta airada de Aguirre. Este a su vez, fue apresado por Mariano Aulestia, quien se convirtió así en el último gobernador de lo que quedaba de Misiones. Intentando ganarse la simpatía de Ferré, Aulestia argumentaba que el único enemigo de Misiones era el Imperio del Brasil. Durante todo el año 1827 las relaciones entre Ferré y Aulestia fueron amigables, pero la anarquía misionera, sumado al desorden existente y la miseria generalizada llevaron a nuevos enfrentamientos entre caudillos misioneros con escasa adhesión de su pueblo. Esta situación llevó al gobierno correntino a tomar intervención en la anarquía misionera. El 28 de agosto de 1827, el gobernador Ferré se dirigió al Congreso de Corrientes en los siguientes términos:

“Convencido el Gobierno de afianzar por todos los medios posibles la seguridad y tranquilidad de la Provincia, se apresura a poner en conocimiento de V.H. la tan dolorosa insurrección acaecida nuevamente en Misiones…. Por esto… he hecho aprestar una fuerza de 400 hombres bien armados y municionados a Misiones…..”

Un mes después, el 22 de septiembre, mientras la intervención de Corrientes no había tenido aún efecto, el Sargento Mayor Agustín Cumandiyú, destituyó a Mariano Aulestia. Ello motivó la intervención de fuerzas correntinas en apoyo de su aliado Aulestia, quien fue muerto en prisión.

Así las cosas, el 12 de noviembre de 1827, en desigual batalla, los correntinos aplastaron las pocas y mal armadas fuerzas misioneras que se dispersaron fuera de Misiones.

Desde entonces, con el argumento esgrimido ante el resto de la Nación, de restablecer el orden perdido en Misiones, Corrientes incorporó a su gobierno, el área del río Miriñay hasta el Uruguay y desde el río Aguapey al sur. Formalizó esa ocupación a partir de dos pactos, con los cabildos de Loreto y San Miguel primero y con La Cruz, en abril de 1830.

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