lunes 05 de diciembre de 2022
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Germán Ciganda vive en Italia desde hace 20 años

“Se aprende a amar un país”

Escritor, estudioso y ahora también incursionando en la política de Cesena, el misionero vive tranquilo y feliz en Europa

domingo 06 de noviembre de 2022 | 6:05hs.
“Se aprende a amar un país”
Germán Ciganda vive en Cesena.
Germán Ciganda vive en Cesena.

Se reconoce ítalo-argentino luego de 20 años de habitar su suelo. Recuerda que la experiencia de irse de Posadas no fue traumática, pero tampoco un mero trámite, y el “derecho de piso” que pagó al principio fue un proceso complejo. El escritor Germán Ciganda vive en Italia desde hace ya bastante tiempo.

En 2001, a través de una serie de contactos con familiares italianos, un joven Germán tuvo la posibilidad de ir al país europeo en busca de nuevas aventuras. “Cuando llegué tuve trabajos, algunos muy humildes. Empecé con los clásicos trabajos de lavacopas, mozo, tareas de limpieza, trabajo de fábrica. Se puede decir que hice un poco de todo”, recuerda entre risas, al mismo tiempo que remarca que está muy orgulloso de ello, ya que puede decir firmemente que nadie le regaló nada y que nada de lo que hoy tiene “vino de arriba”.

“Con el pasar del tiempo, la relevancia de mis trabajos fueron mejorando. Comencé en las oficinas de la sección logística de una empresa de transportes alimenticios. Y al mismo tiempo iba emergiendo mi actividad de escritor, que ya la venía barajando en forma paralela a mis trabajos anteriores”, recuerda Ciganda. Actualmente vive en Cesena, en la región Emilia Romaña, al nordeste del país.

Con una mezcla de nostalgia y alegría aún recuerda al Germán que llegó a Italia con sus zapatillas con tierra colorada: “Aunque estaban bien lavadas, tenían un leve color rojizo, que estando en Misiones era imperceptible”, señaló. “Ahí entendí, de manera pragmática, aquello que tantas veces había escuchado en la prosa de la canción Posadeña linda del gran Ramón Ayala: ‘Qué tienes mi tierra roja, que a todas partes te llevo’…  También comprendí que la tierra roja no ensucia, más bien distingue, y que no se lleva solamente en los zapatos o atuendo, sino que se lleva en la sangre, aunque no se vea”.

Sobre su llegada a Europa, destacó que la adrenalina y el destello de la novedad de emigrar, al inicio del viaje, actúan como una suerte de potente y hasta a veces “necesario analgésico emocional, porque sos consciente de lo que estás haciendo, pero no tanto. Sin embargo, el verdadero significado de la emigración se descubre con el tiempo”.

Un desarraigo desde adentro

“Cada uno se las arregla cómo puede”, resumió el escritor sobre un tema tan complejo como es el desarraigo del migrante.

Lo aclara porque recuerda haber conocido a varios argentinos que tuvieron que volverse al país por ese motivo.  “Se puede esquivar un par de veces, pero después hay que afrontarlo, y de la mejor manera posible, Porque si te mete una sola mano encima y te agarra mal parado, te tumba”.

Además, contó que afrontó la situación con positividad y energía, ya que había sido su decisión viajar al lejano país, entre otras cosas, el nacimiento de su hija le ayudaron en el proceso.

Es que “una cosa es llegar y adaptarse, empezar a trabajar, que es lo básico. Pero otra cosa muy diferente es sentirse parte de ese país hacia el cual uno emigró, y comenzar a amarlo de la misma manera e intensidad con la que amas a la Argentina”, diferenció convencido de que es la única forma de empezar realmente una nueva vida y que él pudo lograrlo.

“A mí me llevó casi diez años aprender a amar Italia”, destaca con la con convicción de que no se trata sólo de que te guste un país o vivir en él.

Divulgador del libre pensamiento

Autodefinido como “divulgador del libre pensamiento racionalista”, es reconocido como escritor y conferencista. Su labor en la escritura surgió como una conjugación natural de dos aspectos que siempre fueron cardinales en su vida: el aspecto filosófico (existencial) y el aspecto artístico (musical).

“Lo artístico, desde que estaba en Misiones, donde cultivé la pasión por componer canciones y escribir poesías; y lo filosófico porque siempre tuve la característica de reflexionar sobre la búsqueda de la verdad y preguntarme todo”, detalló.

La suma de ambos aspectos lo fueron moldeando y formando con el tiempo: “Me llevaron a dedicarme a estudiar empíricamente, profundizar y, posteriormente, a divulgar el libre pesamiento racionalista. Trato de compartir con la gente la posibilidad de ver la vida de una forma más natural, mostrando la maravillosa conexión que existe entre el amor y la razón”.

Actualmente, a través de su página ‘El Dios Aparente’, el misionero profundiza su postura.Escribió siete libros -editados en español- y actualmente se encuentra trabajando en la edición de esos libros, pero traducidos al italiano, francés, ruso e inglés. Además es conferencista y ha visitado con su trabajo  distintas ciudades italianas como Rimini, Milán, Ferrara y Ravenna.

Paralelamente, también se apasiona por la política y hoy incursiona en un movimiento propio con el nombre de ‘Cesena Vince’. 

 

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