Alejandro Kampf, coordinador de RCP

“Cada minuto que pasa reduce 10% las chances de sobrevivir”

Marcó que aprender primeros auxilios salva vidas. En Misiones, el promedio diario es de casi tres hechos de muerte súbita
domingo 31 de mayo de 2026 | 6:05hs.
Pasados 6 minutos de un paro, puede haber lesiones permanentes. Foto: j. acosta
Pasados 6 minutos de un paro, puede haber lesiones permanentes. Foto: j. acosta

La muerte súbita puede ocurrirle a cualquier persona, en cualquier momento, sin distinción de edad, condición física o antecedentes médicos. Así lo advirtió Alejandro Guerrero Kampf, licenciado en Higiene y Seguridad y actual coordinador provincial de Programas de RCP del Ministerio de Salud.

Frente a un episodio de este tipo existe una acción que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte: actuar de inmediato, llamar a una ambulancia e iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) si la persona pierde el conocimiento.

En esa línea, Guerrero Kampf remarcó que el tiempo es el factor más determinante cuando ocurre un paro cardiorrespiratorio. “Lo primero: llamá a la ambulancia”, enfatizó. “Con cada minuto que pasa, la posibilidad de que cuentes el cuento cae un 10%”.

Según detalló, la muerte súbita es “la parada brusca y repentina de la función cardíaca o de la función respiratoria” y tiene una característica que la vuelve especialmente inquietante: puede afectar a cualquiera.

“No tiene nada que ver ni con tu estado físico, ni con tu edad, ni con tu sexo biológico ni con tu historia clínica. Le puede tocar a cualquiera”, reiteró.

En ese sentido, señaló que un episodio de muerte súbita puede presentarse tanto en un deportista de alto rendimiento como en un bebé o en un adulto mayor. “Le puede tocar a un deportista con un excelente estado físico en la flor de su edad y no hay explicación. Le puede tocar a un bebé en la cuna o a un adulto mayor tomándose un mate cocido en la galería de su casa”, ejemplificó.

Para Guerrero Kampf, ese carácter impredecible es justamente lo que vuelve tan importante la preparación de la comunidad en maniobras de reanimación. “Eso es lo terrorífico porque no lo podés prevenir”, sostuvo.

La importancia de intervenir

De acuerdo con estadísticas internacionales citadas por el especialista, en Misiones fallecen en promedio casi 3 personas por día por muerte súbita. En Argentina, agregó, se registran alrededor de 40.000 casos anuales.

Sin embargo, una intervención adecuada puede cambiar radicalmente el desenlace. “Con técnicas adecuadas, el 25% podría ser rescatada sin ninguna lesión. Tuviste la muerte súbita, te caíste, alguien hizo algo de RCP y después saliste caminando sin ninguna lesión”, graficó.

A ese porcentaje se suma otro 15% que puede sobrevivir, aunque con secuelas permanentes. El resto, lamentablemente, no sobrevive.

Por ello, insistió en que las maniobras de RCP realizadas por testigos son fundamentales mientras llega el sistema de emergencias. Igual de valioso es contar con desfibriladores externos automáticos en espacios de uso público o masivo, desde oficinas gubernamentales hasta comercios y bancos, por citar algunos sitios.

Cuatro minutos decisivos

“Si alguien no hace nada, las posibilidades caen. Si alguien hace algo, cambia completamente”, resumió.

Guerrero Kampf explicó que durante el primer minuto posterior al paro cardiorrespiratorio muere aproximadamente un millón de neuronas. A medida que transcurren los minutos, el daño cerebral aumenta y las probabilidades de recuperación disminuyen drásticamente.

“En el minuto cuatro, las posibilidades que cuentes el cuento cayeron al 60%. Tenés cuatro millones de neuronas muertas y ahí empieza un problema”, indicó.

A partir de ese momento pueden aparecer secuelas neurológicas asociadas a accidentes cerebrovasculares transitorios. Si la falta de circulación se prolonga más allá de los seis minutos, las lesiones pueden ser permanentes. “Parado en el minuto seis, las posibilidades que cuentes el cuento son del 40%. Se murieron más de seis millones de neuronas y esa lesión va a pasar a ser permanente”, explicó.

Pero fue contundente al describir el escenario más extremo: “Minuto diez... no la contás. Estadísticamente hablando, no la contás”.

Protocolo de acción

Además de la RCP, el especialista destacó la importancia del desfibrilador externo automático (DEA), un dispositivo diseñado para analizar el ritmo cardíaco y aplicar una descarga eléctrica cuando resulta necesario.

“Si vos tenés un desfibrilador externo automático, en el primer minuto las posibilidades las mantenés en el 90%”, señaló. Por ello, consideró fundamental ampliar el acceso a estos equipos y, al mismo tiempo, capacitar a la población para utilizarlos correctamente.

El protocolo de intervención comienza, según señaló Guerrero Kampf, pidiendo ayuda médica y asegurándose de que el entorno sea seguro para asistir a la víctima. “Lo primero que hago es pedir la ambulancia. Delego en otra persona: ‘Usted que está ahí, llame a la ambulancia’”, ejemplificó. Seguidamente hay que verificar que no existan riesgos como cables eléctricos o tránsito vehicular.

Una vez junto a la persona (a la que, recomendó, hay que acercársele desde los pies para no obstruir el paso del aire), indicó que se debe intentar obtener una respuesta verbal y física. Si no reacciona, se deben revisar signos de respiración y solicitar un desfibrilador externo automático (DEA) si hay uno disponible: de no haberlo, practicar maniobras de RCP de inmediato.

Sobre el dispositivo eléctrico, destacó que está diseñado para ser utilizado por cualquier ciudadano. “El desfibrilador me habla en castellano y me dice qué tengo que hacer”. El equipo guía paso a paso la colocación de las paletas, analiza el ritmo cardíaco y determina si corresponde realizar maniobras de RCP o aplicar una descarga eléctrica. “Te dice dónde poner las manos, te explica cómo hacer el masaje cardíaco y hasta te corrige si lo hacés muy rápido o muy despacio”, remarcó.

Síntomas que pueden aparecer

Aunque aclaró que muchas veces la muerte súbita ocurre sin ningún aviso previo, Guerrero Kampf describió algunos síntomas que fueron por misioneros que sobrevivieron o por quienes estuvieron presentes durante episodios posteriores. “Hay veces que nada, la persona se va al piso y hasta luego”, resumió.

No obstante, en otros casos aparecen señales inespecíficas que suelen confundirse con molestias que se creen pasajeras. Entre ellas mencionó dolor opresivo en el pecho, sensación de peso en un brazo, hormigueo en los dedos, dolor que irradia hacia el cuello o el brazo izquierdo, sensación de mano caliente o hinchada, salivación excesiva, náuseas y deseos repentinos de ir al baño.

“Lo que pasa es que normalizamos un montón de cosas”, observó. Por ello insistió en que cualquier síntoma fuera de lo habitual merece atención médica.

“¿Es normal que vos sientas una mano caliente y la otra no? No. ¿Es normal tener ganas de vomitar? No. ¿Es normal sentir un dolor? No”, enumeró.

Según explicó, muchas personas minimizan esas señales y optan por automedicarse. “Dicen ‘me cayó mal la comida’, ‘me voy a tomar un antiácido’, ‘un té de manzanilla’. De esa historia hay diez miles”, lamentó.

Frente a cualquier síntoma sospechoso, el coordinador de RCP insistió en la necesidad de consultar de inmediato. “Lo mejor que puede pasar es que te revisen y no tengas nada”, señaló.

Explicó que una evaluación temprana permite realizar un electrocardiograma, controlar signos vitales y, si es necesario, efectuar estudios complementarios de laboratorio que detecten problemas cardíacos antes de que evolucionen.

“Entonces se te medica y está todo bien. El hecho de decir ‘espero mañana para que se me pase este malestar de estómago’, no es por ahí”, afirmó.

Continuar con políticas sanitarias

Cuando recibió a El Territorio en un espacio común del Ministerio de Salud de Misiones, Guerrero Kampf repasó parte de su trayectoria profesional. Becario del programa PHTLS (Prehospital Trauma Life Support) en Estados Unidos, conoció de cerca especializaciones en emergencias y trauma.

Tras aprobar distintas instancias de formación, logró estudiar como paramédico en el estado de Georgia y posteriormente regresó a la Tierra Colorada, donde comenzó a brindar capacitaciones.

A partir de esa experiencia destacó la importancia de sostener políticas sanitarias a largo plazo, independientemente de los cambios políticos.

Como ejemplo mencionó el desarrollo de los sistemas de emergencias en la ciudad de Buenos Aires y la continuidad que tuvieron durante distintas administraciones nacionales. “Habrá cambiado políticamente, pero hubo continuidad en la política de salud”, destacó.

Para el especialista, esa permanencia en el tiempo es clave para consolidar programas de formación, fortalecer los servicios de emergencia y mejorar la respuesta ante situaciones críticas.

Capacitar también salva vidas

En los talleres de RCP que se desarrollan en distintos puntos de Misiones, Guerrero Kampf asegura que encuentra una constante: el interés de la comunidad por aprender.

“Hay mucha gente que llega sin saber nada”, comentó. Sin embargo, a medida que avanzan las capacitaciones aparecen historias personales que demuestran el impacto de esos conocimientos.

“La satisfacción de que con lo que vos enseñaste le salvaste la vida a alguien no tiene precio”. El especialista también valoró las experiencias de quienes aplicaron conocimientos de primeros auxilios para contener a víctimas de accidentes o emergencias. En esos casos, explicó, no sólo importa la asistencia médica, sino también la contención humana, algo que remarca a sus estudiantes de la Universidad Gastón Dachary (UGD) y de la Universidad Católica de las Misiones (Ucami), donde dicta clases de primeros auxilios. 

Temas de esta nota
¿Que opinión tenés sobre esta nota?