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El territorio del Chaco durante el siglo XIX

viernes 24 de abril de 2020 | 5:00hs.
El territorio del Chaco durante el siglo XIX
Por Alfredo Poenitz

Por Alfredo Poenitz Historiador

A lo largo de toda la historia colonial rioplatense, el Chaco se constituía como una región aislada,  muy extensa, poco conocida y habitada por grupos indígenas (tobas, matacos, guaycurúes, mocovíes) de cultura nómade. Entre 1743 y 1768 hubo algunos intentos misionales de los jesuitas con algún éxito. Pero fuera de ello los escasos y mal planificados programas de ocupación habían fracasado. 
Recién a partir de 1853, con la autorización que dio la Constitución al estado argentino de fijar los límites provinciales y organizar los territorios nacionales que quedaban fuera de los límites de las provincias, la Nación dio los pasos necesarios para la incorporación definitiva del Chaco al territorio nacional. La Constitución además apuntaba a conservar un trato pacífico con los diferentes grupos indígenas. Así, se erigieron fortines en los límites de las provincias de Santa Fe, Santiago del Estero y Salta. También se favoreció la colonización y, fundamentalmente se normatizó la navegación del río Bermejo, que comenzó a tener un tráfico fluvial importante entre 1854 y 1863.
La Guerra de la Triple Alianza (o Guerra del Paraguay) interrumpió ese proceso por más de una década, pero, por otro lado, los resultados de aquella permitieron al gobierno argentino definir la situación del Chaco y a crear dentro de él el primer territorio nacional de la República.
Desde el punto de vista de su organización, el Chaco se formó entre 1872 y 1884 concretando la fundación de Resistencia en 1878 y Formosa en 1879. La disputa por los límites con Paraguay entre 1876 y 1878 fijó la frontera sobre el curso del río Pilcomayo.
Previo a la formación del Territorio Nacional del Chaco hubo una conquista militar en dos frentes. El santafesino, dirigido por Manuel Obligado y el salteño por Napoleón Uriburu. Hacia 1883, el territorio se hallaba pacificado. Como resultado de esas campañas militares se inició una política colonizadora desde el Estado Nacional que se concretó con la fundación de Reconquista en 1872, Avellaneda en 1875 y las nombradas Resistencia y Formosa. En estas fundaciones se proyectó un programa con colonos europeos.
Respecto a los límites con el Paraguay, aquel gobierno aducía que el territorio entre los ríos Bermejo y Pilcomayo (actual provincia de Formosa) le pertenecían por haber fundado los fuertes militares de Santa Elena, Monteclaro, Orange y Formosa, entre 1827 y 1848. La debilidad política en la que quedó el Paraguay después de la guerra, permitió que la Argentina se quedara con ese territorio a través de los tratados de paz, amistad, comercio, navegación y límites firmados el 3 de febrero de 1876. Pero, si bien se adueñó del territorio donde hoy existe la provincia de Formosa, perdió el litigio por la población de Villa Occidental, en el Chaco Boreal, ocupada por tropas argentinas en 1869. Por el mencionado tratado el gobierno argentino debió devolver al Paraguay dicha colonia.
Finalmente, la ley 1532 de 1884 dividió y reorganizó el Territorio del Chaco separándolo en dos gobernaciones diferentes: el Chaco, con capital en Resistencia y Formosa con cabecera en la villa homónima.
Ambos territorios estaban escasamente poblados. El Primer Censo Nacional de 1869 había calculado una población indígena de 45.000 almas, pero en tiempos previos a la conquista militar aludida. El poblamiento europeo y criollo fue muy lento a tal punto que el segundo censo nacional, en 1895, contabilizó 10.422 habitantes para el Chaco y 4.829 para Formosa.
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