Capioví: los frutos luego de diez años

Domingo 12 de agosto de 2018
Desde las primeras botellas recicladas para adornar la ciudad y celebrar las fiestas de fin de año, hasta ser protagonistas de un programa de TN llamado El pueblo de Papá Noel queda en Misiones, estar en Wikipedia, tener logo propio, haber recibido felicitaciones desde los cinco continentes, miles de visitantes, ser incentivo para que las localidades vecinas imiten y se sumen a los festejos, pasaron diez años.
La primera ornamentación de la iglesia fue en la temporada 2009-2010. Así comenzó lo que en un principio se llamó Decoración Navideña. Por tres años siguieron haciéndolo hasta que lograron armar las velas y los angelitos gigantes; el impacto fue inmediato. Desde entonces, cada año se le suma una novedad. El boca a boca y las redes sociales hicieron que la decoración alegórica de Capioví deje de ser una iniciativa local para transformarse en un fuerte atractivo turístico.
Úrsula Kleiner y Marta Werle, artista y diseñadora, respectivamente, cuentan: “Esto empezó como una actividad comunitaria con la idea de reunir a los vecinos en las fiestas de fin de año; hoy día queremos que la gente venga y nos visite”.
En estos años pasaron más de 120.000 botellas descartables por las manos de los voluntarios que, cada abril, luego de la Semana Santa, empiezan a trabajar. Por un carril paralelo los operadores turísticos, los emprendimientos gastronómicos, los artesanos, las empresas y los comercios, las cooperativas de servicios de la zona, la administración municipal con máquinas, trabajadores y recursos, los vecinos y las instituciones de la ciudad decidieron, algunos más tarde y otros más temprano, apoyar la iniciativa cada uno desde su lugar.
El resultado en un producto llamado actualmente Navidad en Capioví (con su heredero en Pascuas), que conserva la esencia de la iniciativa de reunir a los vecinos detrás de un objetivo común a través del trabajo comunitario que con el tiempo fortaleció los vínculos y terminó de perfilar la identidad de la localidad.
Navidad en Capioví tomó todas las demandas que generaron las visitas (de propios y visitantes) a las sucesivas ediciones y las fue transformando en mejor folletería, mayor difusión, incremento en las ofertas de pernocte, un logo nuevo, ampliación de los espacios decorados y, por sobre todas las cosas, trabajaron en un marcado incremento de las ofertas gastronómicas que desde hace mucho era uno de los flancos menos desarrollados de la actividad.
Cada cosa que se fue incorporando fue acompañada con capacitaciones en forma de cursos y talleres, obras viales como sendas y senderos peatonales sobreelevadas, rampas, etcétera y señalización acorde a los nuevos tiempos, legislación local cuando fue necesario, nuevos espacios de trabajo, extensión de los tiempos de exposición a 60 días desde que comienzan, fuerte defensa a la manifestación de todos los credos durante las veladas artísticas de Navidad y la difusión metódica y constante del destino Capioví a través de la Dirección de Turismo y de promotoras capacitadas especialmente para eso.
“Son muchas cosas que van sumando, está bien que la gente nos ayuda, que obtenemos fondos, pero hay algo muy importante no sólo nos traen las botellas sino que respetan, cuidan, todo esto es posible porque Capioví te permite hacer todo esto, se compromete, colabora y se suma, de nada serviría si cada vez que colocamos algo lo destruyen”, afirman Úrsula y Marta.

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