2026-10-03

La historia de Romina Páez y sus hermanos con ataxia movilizó una ola de solidaridad

Tras contar las dificultades que atraviesa su familia en San Pedro, Romina comenzó a recibir ayuda de vecinos, profesionales, organismos y personas de distintos puntos del país. Mientras avanzan los estudios médicos de sus hermanos, también logró recuperar su trabajo y acceder a elementos que mejoran la vida cotidiana de la familia.

Hace algunas semanas, Romina Páez decidió abrir las puertas de su casa y contar una historia familiar atravesada durante años por la enfermedad, las necesidades y las dificultades cotidianas. Lo hizo principalmente pensando en sus hermanos, varios de ellos afectados por un cuadro de ataxia que limita progresivamente su movilidad y requiere estudios, controles médicos y asistencia permanente.

Desde que su historia se hizo pública, comenzaron a llegar respuestas desde distintos puntos de Misiones e incluso de provincias como Córdoba y Mendoza. Algunas personas ofrecieron elementos ortopédicos, otras colaboraron con medicamentos y hubo quienes iniciaron gestiones para conseguir asistencia. También hubo quienes decidieron acercarse personalmente para conocer a la familia y ponerse a disposición.

“Gracias a Dios, de a poquito vamos consiguiendo las cosas y tratando de mejorar la calidad de vida de los chicos”, valoró Romina.

Avanzan los estudios para determinar el tipo de ataxia

Uno de los principales avances se produjo en el área de salud. Según contó Romina, el doctor Cristian Cristaldo fue una de las primeras personas en comunicarse con ella y comenzó a gestionar, junto al equipo de Zona Noreste de Salud, los turnos que necesitaban sus hermanos.

Tres de ellos pudieron acceder a una consulta con una neuróloga en Eldorado. Para garantizar su llegada a la consulta se organizaron los traslados de acuerdo con las necesidades de cada uno. José viajó en ambulancia, mientras que sus otros dos hermanos fueron trasladados en un vehículo.

Ahora aguardan una nueva instancia del proceso médico. Deben realizarse resonancias magnéticas y, posteriormente, uno de los hermanos sería derivado a Posadas para un estudio molecular.

Estos estudios serán fundamentales para determinar con mayor precisión qué tipo de ataxia presentan y, a partir de los resultados, evaluar las alternativas de tratamiento.

Cristaldo y el equipo sanitario también colaboraron con una cama ortopédica y avanzan en las gestiones para conseguir un colchón y otra cama destinada a José.

La medicación, otro de los gastos que Romina debía afrontar, también comenzó a encontrar respuestas. Desde el hospital trabajan para que sus hermanos puedan acceder a los medicamentos sin costo. Mientras las gestiones avanzan, distintas personas colaboraron con los fármacos que necesitan regularmente.

Sillas de ruedas y mejoras para la familia

La situación de la familia también movilizó a representantes del Gobierno provincial, quienes llegaron hasta la vivienda para conocer personalmente sus necesidades. Posteriormente fueron entregadas dos sillas de ruedas, una cocina a leña y una bicicleta para Miqueas.

Para una familia en la que la movilidad representa uno de los principales desafíos cotidianos, estos elementos significan una mejora concreta en la autonomía y también permiten aliviar parte del esfuerzo diario de Romina, su hermano Santiago y su sobrino Miqueas, quienes acompañan y cuidan a los integrantes de la familia que perdieron autonomía a consecuencia de la enfermedad.

Entre los compromisos pendientes se encuentra la construcción de una habitación con baño adaptado para Esther, una obra asumida por Soeli Bone, a cargo de Acción Social del municipio, que Romina espera que pueda concretarse.

La solidaridad también llegó desde otros puntos del país. La familia recibió ofrecimientos de sillas de ruedas, andadores y otros elementos. Entre las personas que colaboraron, Romina destacó a Alicia, una mujer con quien comenzó a comunicarse después de que conociera su historia y a quien pudo conocer personalmente esta semana en Posadas.

Desde el primer contacto, Alicia comenzó a recorrer instituciones, hospitales y organizaciones en busca de medicamentos y posibles donaciones.

“Siempre se comunica conmigo, me llama y me dice: ‘Romy, estoy a disposición. Cualquier cosa que necesites, hacé una nota, me mandás y vemos qué podemos conseguir’”, relató Romina.

“El primero que pisó mi casa fue Juan Carlos”

Entre los acompañamientos que recibió, Romina guarda un reconocimiento especial para Juan Carlos Ferreyra, sampedrino que actualmente está al frente del área de Adultos Mayores de la Provincia.

Según recordó, fue la primera persona vinculada a la actividad política que llegó hasta su vivienda para conocer directamente la situación de su familia. A partir de ese acercamiento se generaron contactos que posteriormente permitieron visibilizar públicamente la historia.

“Yo tengo 34 años y hace mucho que vivimos acá. Cuando no podíamos, golpeamos puertas y nadie había venido a mi casa a ver a mi familia. El primero que pisó mi casa fue Juan Carlos”, expresó.

Para Romina, aquel gesto tuvo un significado especial porque no quedó solamente en una visita.

“Soy súper agradecida porque se acercó a ver nuestra situación, nos ofreció ayuda y cumplió con lo que nos prometió”, sostuvo.

La mujer recuerda que las dificultades ya estaban presentes cuando su madre todavía vivía. Por eso, después de tantos años, que alguien llegara hasta su casa para escuchar lo que estaban atravesando significó comenzar a sentir que la historia podía encontrar respuestas.

Romina también recuperó su trabajo

Entre las novedades de los últimos días, una de las que más alivio le genera a Romina está relacionada directamente con su situación laboral. La mujer logró renovar su contrato con el IMAC y recuperar un ingreso fijo, algo especialmente importante debido a las responsabilidades familiares que tiene a su cargo.

“Gracias a Dios pude conseguir ese trabajo nuevamente, que es lo que había perdido y necesitaba: un trabajo fijo”, contó.

En este proceso destacó el acompañamiento de ATE San Pedro. Integrantes del gremio se habían acercado previamente hasta su vivienda para conocer la situación familiar y esta semana la trasladaron hasta Posadas para realizar los trámites correspondientes a la renovación de su contrato.

“Vinieron a buscarme, me llevaron hasta Posadas para hacer los papeles, me esperaron y después me trajeron nuevamente hasta mi casa”, relató.

Para Romina, recuperar el trabajo representa tranquilidad y la posibilidad de volver a contar con cierta estabilidad económica mientras continúa acompañando a sus hermanos.

Una familia que ahora se siente acompañada

Las necesidades de la familia no desaparecieron. Todavía quedan estudios médicos por realizar, equipamiento por conseguir, adecuaciones dentro de la vivienda y distintas gestiones pendientes.

Sin embargo, la rutina comenzó a cambiar. Ahora hay turnos médicos, traslados para llegar a las consultas, nuevas sillas de ruedas, una cama ortopédica, medicamentos que comenzaron a llegar y personas que se mantienen en contacto para preguntar qué hace falta. Romina, además, recuperó el trabajo fijo que necesitaba.

Detrás de cada respuesta aparecen profesionales de la salud, trabajadores hospitalarios, organismos provinciales, integrantes de ATE, personas que conocieron la historia a través de los medios y vecinos que decidieron involucrarse.

Romina agradece cada gesto, pero principalmente el hecho de que alguien se haya detenido a mirar lo que ocurría puertas adentro de su casa.

Después de años en los que la fortaleza, la unión y el acompañamiento familiar fueron el principal sostén frente a la enfermedad, la familia Páez comienza a transitar una nueva etapa, esta vez acompañada por muchas otras manos.

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