Cinco ollas cargadas de yopará para ahuyentar el Karaí
Cuenta la leyenda que cada 1 de octubre un duende llamado Karaí recorre los hogares para comprobar si las familias fueron previsoras y tienen la suficiente comida para afrontar el mes. Dicen que según lo que encuentre deja abundancia o, por el contrario, la miseria y el hambre hasta fin de año.
Esta tradición guaraní se mantiene en muchos puntos de Misiones y este suculento plato se cocinó en ollas gigantes en distintos lugares desde temprano. Al calor de la leña y el fuego intenso, el guisado poderoso, el espantamales se sirvió en el comedor universitario de la Unam, en casas particulares y en el caso que aquí se contará, en el Centro Social Comunitario del barrio San Jorge de Posadas, donde también hubo música y espectáculo de títeres para los más pequeños.
Desde las 11.30 los vecinos comenzaron a acercarse con sus tuppers y platos para degustar el manjar que tiene de todo, y se empezó a servir a las 12. El año pasado los cocineros se quedaron cortos con las dos ollas que prepararon, así que esta vez hicieron cinco, para que nadie se quede sin el guisado comunitario.
Rosa y Suly, del merendero Carita Feliz fueron las cocineras de dos de las ollas de yopará y compartieron que los preparativos comenzaron desde ayer con el picado de las verduras, en tanto los fuegos se encendieron ya hoy a las 6 de la mañana.
“Tiene que tener de todo, primero una buena cocción, el maíz, el poroto y después todo lo que uno tenga al alcance, las verduras”, contaron las mujeres.
“Aparte soy responsable de un comedor, ahora estamos realmente pasando una situación muy difícil y poder hoy brindar estos alimentos a esta comunidad y a la familia en general para mí es muy importante. Estoy más que agradecida a la gente que hizo posible esto”, sumó Suly.
En un apartado y bajo una sombra, las adultas mayores del Club de Abuelos Primavera disfrutaba de un abundante plato de yopará y dejando un momentito de lado las cucharas reconocieron la delicia de lo elaborado por las cocineras.
Es que otra de las que se puso manos a la obra fue Cristina, una oriunda de Buenos Aires que vive hace unos años en Posadas y aquí conoció la tradición de la cual se enamoró y se anima a preparar para compartir en comunidad por segundo año consecutivo.
“En Buenos Aires no hay esta tradición y es muy buena. Te digo que es lindo. La gente colabora, somos un grupo grande de trabajo, todo el centro social, la Asociación Jardín de los Niños y hoy salió este festival”, compartió la mujer.
Consultada sobre qué devolución le hicieron el año pasado los comensales que probaron su yopará, confesó que les pareció “muy rico”. “No te sabría decir un secreto. Amor, ganas de hacer las cosas. Sabés que es para compartir, entonces todo lo que estamos haciendo es con amor”, remarcó.
Las mesas ya estaban extendidas y algunos vecinos se arrimaron alrededor para compartir el guisado que ahuyenta al Karaí, que seguro que si pasa ahora por el barrio San Jorge dejará la abundancia y, probablemente, antes de irse se pondrá a bailar un chamamé al son de las melodías que seguirán sonando hasta la tarde.