2026-09-30

Actualmente dedica la mayor parte de su tiempo a componer estribillos

“Quereme así, piantao”, Juan Catalano en versos, pinturas y cornisas

El artista sueña con una comunidad que ponga a la cultura en el centro, como una manera de escapar a la lógica del consumo. Desafía a la sociedad a sumarse a esta locura de preguntarse cómo no dejar a nadie afuera y, nos recita sus poesías

Por la puerta lateral de la cocina entra un viento que viene del río, ese que deja loco al medio mundo, pero al posadeño ni le mosquea. Desde el breve patio donde vive una añosa palmera el aire remolinea entre cálido al fresco y juega a pasearse por la ventana; crea sombras con la luz intensa de mitad de la mañana y el humo del cigarrillo.

La ráfaga llena el lugar de peces y cantos de pájaros, en la mesa, en las paredes, en el estante de los libros, en la libretita de anotaciones aletean - trinan poesía y colores.

“Mirá, yo ya no tenía a qué santo rezarle”, dijo Juan Catalano desde la silla del rincón con sus cosas preciadas al alcance de la mano.

Juan Catalano en su casa y taller. Foto: Marcelo Rodríguez 

 

El pintor, escultor, poeta, artesano y músico recibió a El Territorio para contar que tiene ganas de mover el avispero, "está todo muy aburrido en la cultura, no pasa nada, no hay diálogo, no hay debate. Quiero que la gente se pregunte qué está pasando en la cultura, ¿los artistas tienen plata?, ¿a Catalano le pagan los políticos?, ¿si hay plata dónde está?".

Son preguntas de un hombre de 83 años que continúa creando un universo de trazos definidos con siluetas del acervo de este terruño.

Sobre el negro resaltan el rojo de la tierra y del sol que calcina, el azul del cielo, el amarillo dorado de los seres del Paraná, el verde bien verde.   

"Yo nunca fui confrontativo, no me gusta eso de andar peleando, cuando algo no me cierra me alejo silbando bajito. No me gusta andar llorando en los velorios. Pero después de 40 años de silenciamientos, hoy siento una responsabilidad, con los jóvenes más que nada", distinguió sobre su motivo de dar a conocer a la prensa este pensamiento que le ronda y con la esperanza de que halle eco.

“Hagamos algo, hermanos, algo desde el arte, algo para que dejemos de consumir tantas cosas inútiles, mientras hay gente que no tiene nada, otros tienen un televisor para cada uno. ¿Decime de que sirve que yo tenga una tele, vos tengas una tele, el de al lado tenga otra tele y cada uno en su mundo?, no puede ser eso”, expuso.

Y tocó preguntar: -¿Y a Catalano le pagan los políticos?-

"Pero no, hermana, escúchame, yo soy jubilado y también tengo mi arte. Tengo mi hijo, mi nietito. Lo que a mí me interesa es que la gente tome conciencia de que cuando se está gastando tanta plata, tanto lujo, tanto alarde que hacen algunos, por favor, no se olviden que a esta hora exacta hay un chico en la calle al que se le arruina el sueño y que hay otro que está con hambre".

“Esa hambre es la deuda que tiene la sociedad con ella misma, la sociedad es responsable del hambre de los chicos”, enfatizó 

En esta actualidad pata arriba, Catalano, siente que la naturaleza nos devuelve a la esencia oa cierto equilibrio. “No vas a creer lo puntual que es el viento, todos los días, a la misma hora, entra y aunque haga calor es fresco y después viene un viento cálido”.

“Uno en la vida tiene que saber tomar sus riesgos”, dijo el artista. 

 

Una corriente que refresca y otra que quema, se alternan en un péndulo sincronizado desde algún punto del cosmos por quizás el primer motor del móvil.

Con los matices de su voz, recuerdos desordenados y sus sueños de futuro, Catalano, dirige su propia flecha del tiempo.

La ecuación es una celebración de la entropía.

Así regresó al principio de este encuentro, “Le recé a todos los santos, pero un día empecé a hablar con mi abuelo, Juan, como yo, y empecé a hacer preguntas ya entender un poco la cosa”.

-¿Hace mucho habla con su abuelo?- Le preguntó mirando la foto en blanco y negro enmarcada similar a esas que suelen estar en todas las casas con memoria.

"Son mi abuelo y mi abuela, en esa foto. Y no hace mucho que se me dio por preguntarle a mi abuelo. Le pregunté por esta vida, por mi familia... ¡y hermana, no vas a creer que encontré algunas respuestas!, de ahí que hablo con él. Pongo un retrato de mi abuelo y hablamos, se convirtió en un ritual".

Pausa, algún silencio que da peso a lo que va a pronunciar más tarde, el gesto un bosquejo... "El presidente hoy... No hay un Milei, hay cien mil, cada uno tiene el suyo, para mí hizo las mejores cosas y las peores, no sé si él es consciente de cuál es cuál. Esta difícil la cosa. A mí me marginaron muchos años y, hoy nos dicen 'vengan los de la cultura'. La realidad es que ni en las familias se está de acuerdo el día de hoy, antes en las familias se estaba de Hoy cada uno va por su lado”. 

Una responsabilidad

En otro salto en la trama tiempo espacio relató que en sus años mozos había una Posadas bohemia y aldeana. El punto de encuentro era Estorbar, al lado del Obispado, por calle Félix de Azara, “Me acuerdo que por una publicidad, la Iglesia se enojó, porque decía que el bar quedaba a la vuelta de la Catedral y al lado del Obispado ¡Imaginate, el antro al lado de la iglesia!”, entonces rió fuerte por aquella picardía de época, esa ilusión de ganarle al poder que era un faro de juventud en el siglo XX. 

“La cosa es que al bar iba todo tipo de gente, se conversaba de todos los temas, los más jóvenes escuchábamos de los maestros, después crecimos y también teníamos algo que decir”… Sin embargo, lamentó que esa interacción entre generaciones ahora no es tan posible.

"Hablamos directamente otro idioma hermana, no nos entendemos y, es importante escuchar a los jóvenes. Si queremos saber del futuro, que es algo que siempre quitó el sueño en cada momento de la humanidad, no hacen falta ni adivinos, ni profetas. Hay que ver en qué están los jóvenes y vamos a saber lo que va a pasar dentro de unos años. Hay que construir con ellos".

Visita inesperada

El artista está acostumbrado a que lleguen a su casa sin las formalidades de llamar para avisar. “La gente se manda y todos son bienvenidos”.

Por eso cuando golpeóon su puerta Chango Spasiuk y el ministro de Cultura Joselo Schuap, los recibieron con un abrazo. "Vinieron ahora, hace unos días, me propusieron trabajar juntos. Me puso contento, porque viste que uno se pone contento cuando alguien se acuerda de uno; vinieron, se sentaron adonde estás vos ahora, y hablando les comenta esto de que está todo tan aburrido".

La noticia que escuchó el anfitrión le emocionó. “Dijo Joselo que vamos a hacer algo juntos, algo desde lo público, en el edificio de la Ex Estación de Trenes o por ahí, en noviembre, no me quisieron contar mucho, porque al parecer es una sorpresa para mí”.

En cuanto al intecambio con el acordeonista, refirió, "Con el Chango nos conocemos hace muchos años, desde que él era un gurí. Por ahí tuvimos nuestras diferencias, pero son esas diferencias que la gente tiene por defender sus principios. Y el tiempo nos vuelve a juntar y quedó la idea de trabajar juntos, yo ahora estoy más que nada componiendo estribillos para músicos".

Trépate a esa ternura de locos que hay en mí

Subió otro cigarrillo y recitó un fragmento de tango. "Sé que no soy un ejemplo para la juventud con la cuestión del cigarrillo, pero qué se le va a hacer, es algo que tengo ya de chico; no es que le doy tantas pitadas. Me gusta el humo, cómo se mueve, me gusta que se consume, me gusta el cenicero".

-¿Es parte de su estética?- 

"Sí, me gusta la escenografía, digo la escenografía, la ambientación como paisaje, como parte de un todo del arte. Todo tiene que ver con todo al final".

-¿Es el teatro de la vida?-

"Sí, el teatro de la vida, y uno en este teatro está medio loco. Quereme así, piantao, piantao . Porque yo ando por la vida como en una cornisa. Y si andás haciendo malabares no podes mirar para el costado. Vas con los que van con vos. Y al final te das cuenta que los que quedan atrás son la borrasca, y los que siguen con vos, sean pocos o muchos, son los que importan. Esos afectos que te calan hondo, que dan alegría”.    

De Cardozo a Ilan Amores

El día de Catalano se reparte entre la pintura, la escritura y la composición de estribillos para artistas de distintos géneros musicales y que andan por el mundo.

Escribió versos para composiciones del maestro Jorge Cardoso, su primo José Catalano, Chango Spasiuk, Ilan Amores, y otros.

“Yo voy escribiendo lo que me sale y voy repartiendo a mis amigos músicos depende del estilo, y ellos trabajan sobre estos versos, le ponen cosas, le sacan. hoy más escribo que pinto”, señaló acerca de su día.

"Me gusta el tango, me gustan las orquestas de jazz, me gusta el folclore, me gusta toda la música. Lo que sí creo es que la música también cambia, es imposible que se quede quieta", aseguró.

Con la autoridad del quien sabe un secreto nos confió: “Hay que jugar más, de día se labura, y de noche no nos jodan, se labura de día para hacer de noche lo que uno quiera”.

Y a los adultos recomendó, “no hay que ser fanáticos, dejen a los jóvenes quemar los barcos y vivir sus vidas, que lo que menos quieren los chicos es volver con la frente marchita, eso se pueda dar o no, pero nadie piensa en eso cuando es joven”.

De familia de músicos, saxofonista él y poeta, leyó su texto: Que si transo con el cura, que si transo con el juez. Que si transo con Cristina, que si transo con Milei. Que Messi, Rolando, Adorni o Gardel. Total, ¿qué más da? Si el río va y viene y siempre está por pasar, Pero pasa, pasa y pasa, pero el último quedará y será semilla para un mundo nuevo ”.

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