2026-09-28

Investigación del Ieral de Fundación Mediterránea

Informe detalla el impacto que tendrán los cultivos por la llegada de El Niño a la región

Las abundantes lluvias y heladas tardías, sumado a otros efectos climatológicos, podrían generar importantes daños en cierto tipo de plantaciones. Recomiendan prestar atención a las alertas debido a la posibilidad de eventos más intensos que los habituales.

Un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) del centro de investigación económica de la Fundación Mediterránea, aborda una realidad que comienza a impactar de lleno en la región: Los efectos de El Niño en los cultivos. 

En ese marco, afirma que hay dos grandes fenómenos que requieren especial atención tanto en la región del NEA, como en Paraguay y el Sur de Brasil: las heladas tardías y la llegada de abundantes lluvias. El informe, elaborado por los investigadores Gerardo Alonso Schwarz, Juan Cuevas y Nayla Cabal, advierte que históricamente, El Niño tiende a favorecer los cultivos de verano (por ejemplo,
soja, maíz, arroz) y puede llegar a perjudicar a los cultivos de invierno (por ejemplo, el trigo); mientras que el efecto sobre los cultivos perennes (como por ejemplo la yerba mate, el té, los cítricos) suele ser más complejo ya que depende principalmente de la intensidad y de cómo se distribuyen las lluvias.

En ese sentido, "la región conformada por el NEA y sus países limítrofes (Paraguay y el Sur de Brasil) se verá sumamente afectada por tormentas y lluvias intensas durante los meses de septiembre, octubre y noviembre"; por lo que el Servicio Meteorológico Nacional recomienda observar su pronóstico diario/semanal y consultar el sistema de alerta temprana ya que en sus publicaciones menciona que pueden ocurrir eventos aún más intensos que los habituales.

El efecto en el agro 

De acuerdo al informe de Ieral, "el inusual invierno caluroso transitado actualmente anticipó el brote de algunas plantaciones haciendo que queden expuestas a descensos de temperatura (heladas tardías) y, por lo tanto, al ataque de plagas". 

En ese marco,  los investigadores analizaron el impacto en el cultivo. Por un lado, afirmaron que en los cultivos de verano se puede esperar un riesgo ante la llegada de lluvias intensas, ya que generaría retrasos en la siembra y dificultades en la preparación del suelo; mientras que las heladas tardías podrían no generar ningún impacto significativo en los mismos. 

Sobre los cultivos de invierno, adujeron que serían los más afectados frente a ambos fenómenos climáticos pues generarían altos riesgos operativos; no solamente porque la llegada de lluvias intensas, "sino también porque la afección de plagas y/u otras enfermedades como hongos". 

Finalmente, "los cultivos perennes característicos de la región se podrían ver afectados por un riesgo operativo con la llegada de lluvias intensas, ya que los caminos rurales se podrían inundar o anegar, afectando el tránsito de camiones y la entrada de máquinas; y un riesgo productivo por las heladas tardías, ya que la afección de plagas podría comprometer hasta un 30% de la brotación". 

Por todo ello, el informe remarca que teniendo en cuenta que las proyecciones a nivel nacional confirman que el fenómeno de El Niño inclina las probabilidades hacia una mejora en los rendimientos agregados de los cultivos estivales; "en la región del NEA, Paraguay y el Sur de Brasil es necesario tener en cuenta que la concentración de abundantes precipitaciones entre septiembre y noviembre podría favorecer a granos como la soja, el maíz, y el arroz". No obstante, podría generar ciertos retrasos en la siembra, dificultades en el tránsito en caminos rurales, riesgos sanitarios ante la falta de fungicidas, entre otras cosas.

De este modo, la obtención de mejores márgenes señalados a nivel nacional dependerá, en esta región, de la distribución de las lluvias y de la capacidad de infraestructura vial (especialmente secundaria y terciaria).

A modo de conclusión, los investigadores manifiestan que el desafío para el sector público será mantener los cauces de arroyos y ríos para que el agua fluya y evitar que se estanque (lo que generaría anegamientos), sumado al mantenimiento de caminos rurales.

Mientras que para el sector privado, "será prioritario tener cuidado en las prácticas orientadas a reducir el impacto de las enfermedades antes mencionadas", finalizaron. 

 

 

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