Juegos Paralímpicos, oportunidades y desafíos
La llama olímpica se extinguirá esta misma noche en París, pero el pebetero aguardará poco más de 14 días para dar paso a los Juegos Paralímpicos. La competencia que reúne a atletas con discapacidades físicas, sensoriales e intelectuales de todo el mundo se extenderá desde el 28 de agosto al 8 de septiembre con 22 disciplinas en juego y 4.400 participantes.
En esta oportunidad la delegación argentina se hará presente con casi 70 deportistas, entre ellos tres misioneros: Mariela Delgado (paraciclismo), Ariel Atamañuk (paracanotaje) y Mario Ríos (fútbol para ciegos).
Tres historias distintas pero unidas por el esfuerzo y las ganas de superarse. Tres deportistas que intentarán traer medallas, pero sobre todo inspirar a los presentes y promover la inclusión de una sociedad que vive momentos sociales convulsionados a lo largo del planeta.
Puntos fuertes y debilidades
Lo cierto es que cuándo aparecen los Paralímpicos en el calendario y hay representantes de la Tierra Colorada siempre surge la misma pregunta: ¿Y Misiones en qué situación está?
La respuesta es abarcativa y extensa, pero se puede afirmar que el deporte adaptado en la provincia se mantiene encaminado gracias a la inclusión de los propios atletas convencionales, de profesores con vocación y de la infraestructura.
A la hora de hilar fino todavía hay mucho por trabajar como acercar el abanico de opciones a los distintos barrios para generar oportunidades o la falta de una convocatoria más robusta de entrenadores que se involucren con la causa.
Otra punta de lanza son los Juegos Evita. El deporte adaptado se alista durante todo el año para esta competencia nacional que significa el trampolín definitivo a las distintas federaciones.
Hoy todo peligra con las políticas nacionales que decidieron recortar cupos representativos dejando de lado el sueño de muchos y optando por el sueño de unos pocos. El espíritu se ve tocado.
Para Maia Guastavino, directora de Deportes Adaptados de la Municipalidad de Posadas, este último es un inconveniente que se trata de paliar rápidamente con alternativas locales.
“La provincia se mueve con los Juegos Evita. Este año se redujeron los cupos, los deportes y la cantidad de chicos que se pierden la oportunidad. Por eso tuvimos que adaptar el reglamento”, remarcó.
“Antes viajábamos con 12 atletas sub 12, otros 12 en sub 16 y unos 12 más para la sub 18. Este año solamente tenemos ocho cupos para la sub 18. Lo sufrimos, pero lo vamos compensando con otras actividades para que los chicos no pierdan la ilusión”.
“Apuntamos entonces a la competencia provincial con los Juegos Misioneros. Nosotros no aflojamos y hasta le damos la oportunidad a algunos deportistas adaptados de participar a nivel provincial con los convencionales, como ocurrió con el caso del U23 del fin de semana pasado donde participaron dos alumnos de nuestra escuela”, agregó.
Por otra parte, Guastavino aseguró que buscan tener más alcance. “Necesitamos salir más a los barrios para que la gente conozca y se sume a las distintas propuestas”, analizó. “Además, a nuestros deportistas les cuesta llegar al centro capitalino, al polideportivo Finito Gehrmann y al Cepard, por lo que estamos analizando mover las escuelas para reubicarlas en donde se pueda alcanzar a más vecinos”.
Organización y calendario propio
Otro de los puntos débiles es la falta de un calendario fijo que permita planificar con certezas.
El profesor Fernando Pérez retornó hace dos años a la provincia desde Tierra del Fuego y colabora con los deportistas del Cepard. Desde su experiencia, el objetivo es tener un calendario juvenil fijo para la competencia.
“Una vez que se logre creo que los técnicos de las distintas federaciones se van a fijar aún más en nuestros chicos”, remarcó, dejando un concepto claro del pasado: “Hubo un crecimiento notable del deporte adaptado en la provincia. En el interior se está trabajando muy bien. Hay profes que están hace mucho e hicieron los cimientos de esta realidad con el Chino Flores en Oberá, Nahuel Lamas en Jardín América y Leo Ibarra en Eldorado”.
Pérez también va más allá y tiene una mirada centrada del principal inconveniente a su juicio: “Lo que falta son más profesores que se sumen a esta propuesta. Creo que pasa por lo social y por el temor al desconocimiento. Los atletas paralímpicos son personas que tienen las mismas posibilidades que cualquier otro”.
“Hoy hay muchas consultas. Los padres se acercan más y los chicos trabajan la autonomía, una vez que lo conocen al deporte no lo quieren dejar y empiezan a tener sentido de pertenencia”.
“Otra cosa positiva es que se comparte espacio. Los convencionales reciben con los brazos abiertos a los adaptados. Hasta colaboran como guías… falta que lo hagan más profes”, puntualizó Pérez.
El alto rendimiento con una deuda
Finalmente, para un referente del deporte adaptado como Jorge ‘Chino’ Flores -entrenador de deportistas élite-, todavía falta el reconocimiento definitivo para los consagrados.
“Tenemos atletas que están consolidados, pero creo que lo que faltaría es el reconocimiento definitivo de la sociedad. Se viene trabajando bien en el campo del atletismo, de la natación, el fútbol para ciegos y el básquet en silla de ruedas; de hecho tenemos representantes en las distintas selecciones nacionales”, apuntó.
“Creo que el deporte adaptado está creciendo en el interior y en distintas localidades, es decir que los chicos tienen posibilidades concretas de practicarlo. Entonces lo que faltaría es un poco más de apoyo a los consagrados pero en lo restante estamos por el buen camino. Las cosas a veces tardan pero las ayudas llegan cuando se necesitan”, agregó el entrenador de la ex olímpica Mahira Bergallo (22).
Estrellas en progreso
Misiones también muestra grandes cartas pensando en el futuro. El Territorio reunió a tres promesas del sur provincial: Irina Benítez (19), Luana Vázquez (15) y Carlos Sánchez (17).
Es Irina quien lleva la bandera principal siendo una de las grandes apuestas de los ojeadores nacionales y acumulando experiencia en los Juegos Parapanamericanos Juveniles.
Oriunda del barrio Santa Helena de Garupá, practica lanzamiento de bala y jabalina, además de repartir su tiempo como ayudante de un gimnasio y la carrera de Seguridad e Higiene.
“No busco escalar alto, pero me gusta venir a la pista e intentar superar mi marca para luego llevarlo a un torneo nacional. Eso es lo que me inspira… veo que hoy lancé 8,82 y mañana puedo lanzar 8,83”, declaró. “No estoy esperando un torneo internacional. La pista es mi segunda casa, así lo siento”.
Por su parte, Luana -discapacidad visual- llega en colectivo al Centro Provincial de Alto Rendimiento Deportivo (Cepard) para perfeccionarse en los 150 metros y en salto en largo con el sueño de vestir los colores de la selección argentina.
“Cuando hago deporte me da una adrenalina que me gusta. El atletismo es parte importante en mi vida. Hoy se me complica venir a entrenar porque me queda relativamente lejos el Cepard, pero pienso seguir adelante hasta llegar a un Juego Parapanamericano”, se aventuró.
Finalmente el Cali Maxi es otro monumento a la superación. El posadeño le hizo frente al espina bífida -mielomeningocele- y hasta se anima a maratones con una silla de ruedas adaptada para la ocasión. Además se perfecciona en lanzamiento de bala y los 100 metros dentro del atletismo.
“Esto requiere de una fuerza de brazos, sobre todo en subida”, apuntaló Cali entre risas. “Elegí este deporte gracias a mi hermana Noelia; ella me dijo que me anote en la escuela municipal. Probé, me gustó y hasta competí en los Evita consiguiendo podio. El año pasado me vieron del seleccionado argentino y ya estoy listo para concentrarme con ellos”, decretó la joyita.