Emprendimiento escolar sustentable
Alumnos de la Epet 36 fabrican prendas para mascotas con telas recicladas
El cuidado del medioambiente se convirtió en un eje central dentro de la educación y, en especial, en las escuelas técnicas. Desde allí surgen proyectos que buscan reutilizar materiales y darles una nueva vida, combinando la formación académica con la conciencia ecológica. En ese contexto, los adolescentes encuentran la posibilidad de transformar lo que parece un desecho en productos útiles, demostrando que la sustentabilidad también puede convertirse en aprendizaje y emprendimiento.
En la Epet 36 de Posadas, los alumnos del sexto año de Gestión y Administración de las Organizaciones llevan adelante el proyecto Sexto Arte, en el marco de las prácticas profesionalizantes. La propuesta se renueva cada año y actualmente consiste en la confección de prendas para mascotas y rascadores para gatos, elaborados con telas recicladas, cartón y madera.
“Estamos en la parte de prácticas profesionalizantes, realizamos un emprendimiento que se llama Sexto Arte. Cada año los chicos van renovando los productos, siempre fomentando la economía circular, la reutilización y la reducción. En este caso, hacemos indumentaria para mascotas y rascadores para gatos”, relató la estudiante Abril Franco.

En este sentido, comentó que cuentan con la colaboración de familias y docentes. La madre de una compañera los guía en el proceso de confección, enseñándoles a usar las máquinas, a realizar los cortes y a medir correctamente a las mascotas. Al mismo tiempo, otro sector del grupo se ocupa de los rascadores, utilizando materiales recuperados y buscando que el resultado final sea de buena calidad y resistencia.
“Nuestro eslogan es ropitas que abrazan y rascadores que encantan. Buscamos calidad, por eso hacemos costuras reforzadas y usamos materiales de buena calidad. La primera muestra será en la Expo Técnica de noviembre y también vamos a levantar pedidos a través de las redes sociales”, expresó la joven.
Asimismo, Franco destacó que el emprendimiento funciona como una empresa real. Los estudiantes se dividen en áreas de marketing, ventas, producción, recursos humanos, contabilidad y finanzas, fotografía y cada uno cumple funciones específicas según sus habilidades. Esa organización surgió luego de una encuesta realizada junto a las profesoras de economía, donde se buscó identificar los perfiles de cada integrante.
“En recursos humanos tenemos una planilla de asistencia y una máquina en la cual cada alumno registra con su huella digital la entrada y salida. Además, contamos con fotocopias de documentos y certificados de cada integrante, como si fuera una empresa real”, precisó la representante del proyecto.
Del mismo modo, señaló que el colegio dispone de aulas equipadas gracias a proyectos financiados por el Instituto Nacional de Educación Técnica (Inet), lo que facilita el desarrollo de las prácticas. En años anteriores, las propuestas incluyeron la fabricación de butacas con neumáticos reciclados y tapizados. Este año decidieron enfocarse en las mascotas, tanto para fomentar el cariño hacia ellas como para llegar a un público más amplio con prendas personalizadas.
“Este año destacamos la confección porque fomentamos el cuidado y el cariño hacia las mascotas. Los clientes pueden elegir el color de las telas o detalles como orejitas en las capuchas. También ofrecemos precios accesibles y prendas reforzadas para garantizar calidad”, sostuvo la alumna de sexto año.
Por otra parte, explicó que los tiempos de elaboración varían según la demanda. Generalmente, en dos días de taller pueden terminar una prenda, mientras que los rascadores demandan más pasos y requieren mayor dedicación. Entre los productos más pedidos mencionó vestidos, chalecos y abrigos de invierno con detalles originales.
“Hicimos vestiditos, chalecos y capuchitas con orejitas. Ahora, por el invierno, se venden mucho los abriguitos. La mayor demanda es para perritos, aunque también tenemos productos para gatos”.
Además, la alumna resaltó el clima de trabajo en el aula. La solidaridad entre compañeros permite que, si alguien no puede cumplir una tarea, otro se ocupe de reemplazarlo, lo que garantiza la continuidad del emprendimiento.
“La verdad que todos colaboramos, se nota mucho el compañerismo. Si uno no puede, otro se encarga. En ventas todavía no comercializamos de manera presencial, pero a futuro queremos seguir con el proyecto y mostrar que se puede dar una segunda oportunidad a materiales que parecen inútiles”.
Por último, la estudiante subrayó que Sexto Arte también contempla un código de presentación personal. Los integrantes asisten puntualmente, con uniformes adecuados para cada área: los de producción llevan delantal y calzado de seguridad, mientras que los de administración y ventas visten camisa blanca, pañuelo y blazer.
“Los viernes todos estamos presentes y puntuales para el taller. Nos presentamos con uniforme de empresa: los chicos de producción con delantal y zapatos, y las chicas con camisa blanca, pañuelo y blazer. Siempre buscamos estar prolijos y correctos porque representamos a nuestra institución”, concluyó la alumna.
Para quienes deseen conocer el emprendimiento pueden seguir las redes de la institución o la cuenta de Sexto Arte, donde se irán compartiendo los modelos disponibles. Las confecciones se harán a pedido y también estarán en exposición y venta durante la Expo Técnica en noviembre.
Para agendar
@sexto_arte_25
Para quienes deseen conocer el emprendimiento pueden seguir las redes de la institución o la cuenta de Instagram @sexto_arte, donde se irán subiendo los modelos.
Informe de domingo
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