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Julio Melo (47) fue visto por última vez el pasado 7 de mayo en Garupá

“Mientras alguien me diga que lo vio, lo seguiré buscando”

Rosa llegó a Misiones con la ilusión de poder encontrar a Puchito. El hombre que estaba en situación de calle, desapareció y fue presuntamente asesinado y arrojado al río Paraná

sábado 16 de septiembre de 2023 | 5:30hs.
“Mientras alguien me diga que lo  vio, lo seguiré buscando”
Rosa, hermana de Julio Melo, llegó desde Buenos Aires para ayudar en la investigación del paradero del hombre en situación de calle que lleva cuatro meses y medio desaparecido. Ciertos indicios la alientan. Foto: Natalia Guerrero
Rosa, hermana de Julio Melo, llegó desde Buenos Aires para ayudar en la investigación del paradero del hombre en situación de calle que lleva cuatro meses y medio desaparecido. Ciertos indicios la alientan. Foto: Natalia Guerrero

El pasado 7 de mayo desapareció Julio ‘Puchito’ Melo, un hombre de 47 años que se encontraba en situación de calle en la localidad de Garupá. El hecho se dio a conocer dos días después, cuando un conocido manifestó haber recibido la confesión de dos compañeros del hombre, quienes alegaron que le habían quitado la vida para luego tirarlo al río.

A poco más de cuatro meses, esa confesión no pudo comprobarse, pero tampoco se lo pudo encontrar a Melo y es un misterio que desde la Justicia buscan resolver.

En tanto, Rosa, una de las hermanas de la presunta víctima de homicidio, llegó desde Buenos Aires con ánimos de poder saber qué ocurrió con su familiar y para comenzar una nueva búsqueda en la ciudad y no dejar en el olvido su caso.

“El mes pasado vine para hablar con el juez Monte, que lleva la causa, porque sentía que no estaban haciendo nada y que ya el tiempo pasaba”, manifestó Rosa en diálogo con El Territorio, en referencia a que habían pasado tres meses y no surgían noticias sobre su hermano.

En esa línea, expresó que pidió una audiencia directa con el juez porque “si era verdad que habían matado a Julio en la arenera, las evidencias ya no servían más porque ya no iban a existir después de tres meses”.

En tanto, indicó que le dieron una respuesta positiva, indicando que comenzarán a investigar con más intensidad para resolver el paradero de su hermano, pero que necesitaban tiempo.

Esta semana Rosa volvió a dialogar con el magistrado, pero esta vez no sólo con un pedido de justicia, sino con elementos para ayudar a resolver la desaparición de Julio.

“El lunes fui al juzgado y traté de ayudarles con todas las informaciones que pude recaudar hablando con gente y ahora está en manos de ellos”, alegó.

Carteles de búsqueda

Con la incertidumbre de no saber dónde, ni cómo está él, la hermana de Puchito comenzó a repartir carteles con la foto y las características del hombre por la zona donde acostumbraba estar, ofreciendo una recompensa para quienes le den información de su paradero, comunicándose al 011-44936863.

“Tengo la esperanza de que alguien nos diga qué pasó, si es cierto que lo mataron o que está vivo. Uno no puede seguir con esa incertidumbre de qué pasó. Si nos dicen que lo mataron y encuentran el cadáver, por lo menos vamos a tener la oportunidad de darle una sepultura como Dios manda y como todos nos merecemos”, alegó Rosa.

Rosa recorrió las zonas donde transitaba su hermano Julio Melo y repartió folletos. Foto: Natalia Guerrero

Por otro lado, la mujer dejó en claro que para ella “la Policía de Garupá hizo muy mal las cosas lamentablemente”, ya que “el comisario de Garupá fue a la Arenera Cristo Rey, supuestamente a buscar huellas, marcas de sangre,alguna evidencia y no encontraron nada. No había indicios de que lo hayan matado en ese lugar”.

En ese marco, relató que “lo único que hizo la Policía fue detener a los que habían confesado y a los dos días soltarlos porque no había evidencia de nada”. Remarcó que después de eso no hubo más investigación.

Respecto a las búsquedas en el río Paraná, donde supuestamente Juan Alberto C. (63) y Eduardo Ramón V. (45) habrían tirado ya sin vida a Julio, la entrevistada alegó que “no se hizo el rastrillaje porque había un problema interno entre Prefectura y los policías. Ahora estamos como estamos porque hicieron mal el trabajo”.

A su vez, indicó que si bien van a luchar por cerrar y resolver las cosas, las expectativas son bajas. Esto porque “ya pasó mucho tiempo, entonces no hay muchas expectativas. Cuando se comete un asesinato, si uno no trata de buscar las evidencias en el momento, es difícil después de cuatro meses”.

Desaparición y misterio

Según  las reconstrucciones del hecho la desaparición y supuesto crimen de Puchito sucedió el pasado 7 de mayo y se dio a conocer mediante un testigo dos días después.

Fue Martín S. quien alertó a los efectivos de la fuerza de seguridad, mediante mensajes de WhatsApp, que mientras compartía bebidas junto a Juan C. de 63 años y Eduardo V. de 45, el primero de ellos contó que habría apuñalado a un amigo, Julio Melo, y lo habían arrojado al río.

Efectivos de la Unidad Regional X procedieron a la detención de los mencionados en el predio de la Arenera Cristo Rey de la citada localidad.

Allí, el encargado del lugar, Jorge S. de 35, mencionó que Julio Melo no concurría hace varios días. A su vez, expresó que desconocía su paradero ya que éste se encontraba en situación de calle y sin domicilio fijo.

Por ello, fuentes policiales informaron que desde ese día los uniformados realizaron una amplia recorrida y rastrillaje por las zonas más concurridas por el hombre. Asimismo, recorrieron las orillas del arroyo Garupá -lugar donde habría sido arrojado-, sin encontrar el cuerpo hasta el momento.

Uno de los lugares en los que se hizo el operativo policial, fue en una improvisada casilla ubicada en un predio cercano a la ex Comisaría Quinta de Garupá, aunque vecinos de esa zona indicaron que Melo llevaba varios días sin ser visto por el vecindario.

Por otra parte, fuentes del caso indicaron que el relato escalofriante que habrían dado en medio de los tragos los dos changarines indicaba que al ahora desaparecido habría sido trasladado en una canoa hasta un punto determinado del río y que luego de introducirle piedras en el abdomen lo arrojaron al agua para que no flotara.

En tanto, una comisión policial ubicó la canoa que el testigo refirió que fue utilizada por Juan C. y Eduardo V. para trasladar el cadáver, aunque no se detectó ningún vestigio de sangre o mancha que podría referir a un ataque. 


Nuevas pistas que dan esperanzas

Rosa indicó que si bien se investiga un homicidio, ella llegó a Misiones con las esperanzas de poder hallar a Julio con vida y poder cerrar la búsqueda con su hermano en buenas condiciones.

Ante la consulta sobre qué la motiva a tener esa expectativa, la mujer mencionó que en las dos oportunidad que vino a la provincia le dijeron que lo habían visto por la zona de Posadas. Pero justo esos días llovía y no pudieron encontrar a ninguna persona en situación de calle.

“Me dijeron que las personas que viven en la calle se reunían en la plaza 9 de Julio, pero fuimos y tampoco pudimos encontrarlo”, contó Rosa, quien agregó que otra pista que le dieron es que “lo vieron también irse a dormir en un refugio ubicado sobre la calle Ayacucho del microcentro posadeño.

En esa línea, manifestó que recibió audios que decían que lo habían visto por el barrio El Porvenir. Por ello, uno de los lugares recorridos por los familiares fue en esa zona, donde “le mostramos la foto (a los vecinos) y dijeron que lo conocen”.

Pero eso no es todo, ya que en medio de las recorridas por los barrios donde Melo transitaba, Rosa relató que “un señor nos dijo que lo vio pasar hace tres días. Nos dijo que pasaba con una bolsita y unas ramas en la mano”.

En referencia a estas pistas, la familiar de Puchito sostuvo que “la esperanza es lo último que se pierde, así que mientras que a mí me digan ‘mirá, lo vimos acá, lo vimos allá’, estaré buscando”.

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