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Tres imputados por el crimen del arenero Scholz acordaron 16 años de cárcel

Fue durante un acuerdo de juicio abreviado con la fiscalía del Tribunal Penal Dos de Posadas. Al admitir la autoría del hecho, tanto Orlando Gabriel Giménez, Rolando Fabián Cardozo como Ramón Martínez evitaron la instancia de debate oral en donde si eran hallados culpables podrían haber recibido penas de hasta 25 años de cárcel
jueves 16 de mayo de 2024 | 19:07hs.

Mediante un acuerdo de juicio abreviado entre el fiscal del Tribunal Penal Dos de Posadas y los abogados patrocinantes de los imputados, tres de los cuatro acusados por el crimen en 2016 del arenero de San Ignacio Juan Carlos Scholz, decidieron reconocer su culpabilidad en el hecho y aceptaron penas de 16 años de cárcel. Aunque este acuerdo espera por la homologación por parte de los jueces del citado tribunal que deberán analizar los pormenores del acta.

Tanto Orlando Gabriel Giménez, Rolando Fabián Cardozo y Ramón Martínez aceptaron el ofrecimiento del fiscal Vladimir Glinka y acordaron las citadas penas por asesinar a balazos al empresario durante un intento de robo en su vivienda en la zona del Teyú Cuaré. Y de esta manera evitaron ser juzgados en instancia de debate oral en donde podrían haber sido sentenciados a penas de hasta 25 años de cárcel.

Aunque en el caso del cuarto encartado; Juan de la Cruz Espínola, la situación es distinta, ya que el hombre no se presentó a las audiencias con la fiscalía y se lo declaró en rebeldía. Esto significa que se le levantó el beneficio de la excarcelación con el que esperaba el juicio y ahora es buscado por agentes policiales.

Según lo que se reconstruyó durante la etapa de instrucción llevada adelante por el Juzgado de Instrucción Uno de Posadas, a cargo del juez Marcelo Cardozo, el empresario fue víctima de la visita de delincuentes que imaginaban que guardaba una fuerte suma de dinero en una de las habitaciones de su morada en San Ignacio.

Uno de los implicados, lo esperó agazapado entre los arbustos. Ni bien el empresario puso un pie afuera de su camioneta cuando llegaba a su casa fue abordado, lo apuntaron con un revólver y exigieron que entregue todo a riesgo de perder la vida.

Scholz estaba dispuesto a no entregar pacíficamente lo que con tantos años de esfuerzo consiguió. Los enfrentó a mano limpia suponiendo que iba a poder con ellos, o a lo sumo se escaparían. Se equivocó. Los asaltantes estaban dispuestos a todo.

Forcejearon, lo tumbaron al suelo y lo patearon con fiereza hasta que pudo ponerse de pie. Los ladrones siguieron pegando y exigiendo, pero Scholz no tenía la plata que pretendían y, en ese contexto de furia y defensa, le dispararon dos veces. Lo hirieron de muerte y salieron del sitio en el vehículo que había quedado con la llave puesta.

Tambaleando, con poca fuerza y al borde del desmayo, el empresario subió a una Ford 150 de su arenera y salió detrás de los asaltantes. También pretendía avisar a la Policía que le quedaba de paso y buscar ayuda en el hospital, pero no pudo. La muerte le ganó de mano.

Recién durante la madrugada del día siguiente lo encontraron. Scholz murió desangrado sentado en el asiento de su camioneta después de chocar contra un alambrado que delimitaba una chacra del camino que conducía directo a su propiedad.

El homicidio fue cometido hace más de dos años, el 20 de marzo de 2016. Para sorpresa de los investigadores de la Dirección Homicidios de la Policía de Misiones y de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic) del Poder Judicial, fue filmado por las más de 20 cámaras de seguridad que Scholz había colocado un mes antes.

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