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La leyenda del Lapacho

domingo 26 de febrero de 2023 | 4:05hs.
La leyenda del Lapacho

En el monte, con su espesura, donde los sonidos de los majestuosos cantores se entremezclan entre sí, donde el verde se intensifica y se fusiona con los rayos del sol, iluminando a la tierra colorada, sumergida alrededor de la hermosura con sentido de pertenencia. Allí en plena selva donde no existen caminos creados, ni conexiones con la sociedad, se consolidó un matrimonio MBYA. Con un amor transparente, asemejándose al arroyo cristalino, formando cascadas, con sonidos de sonrisas y alegorías.

Su hogar una casa pequeña, hecha con troncos de guayubira y eucaliptos, piso de tierra dura, humedecida con agua para que se asiente. Techo de cartón como queriendo mostrar un buen pasar. Una cama tipo catre, hecha por el paisano, como una demostración de afecto a su amada. Sombras por doquier, como asemejándose a un nido apoyado en las impenetrables ramas de los árboles, quienes la rodean, como cubriéndoles de los acalorados rayos del sol en las siestas…

El amor en la joven pareja se consolida, dando a luz a cuatrillizos. Pequeños capullos, fuertes como el urunday, frágil en los brazos de su madre. Todo parecía como de costumbre; el paisano cazaba, recolectaba frutos de la selva, y antes que anocheciera se dirigía al monte a recolectar algunas leñas de aquellos árboles caídos por algunas tormentas o quizás algún viento rugiente, haciendo saber su enojo de su imperio en la naturaleza.

Así transcurrieron los días y hasta meses, la madre muy cansada con aspecto flaco, ojos hundidos, cabellos resecos por el sol y la polvareda, donde ya no importaba su condición, resultado de tanto amamantar y cuidar a sus cuatro pequeños, que demandaban todo lo que ella junto a su amado podían dar.

El paisano, como todos los días sale en busca del sustento, lo que puede conseguir o que la propia tierra le puede brindar. Así una tardecita más la mamacita MBYA queda nuevamente con los cuatro pequeños, abatida por el cansancio y sin querer cierra los ojos cada tanto, como mangueando al sueño. En instantes se siente rugir fuera de su hogar, cada vez más intenso como acercándose al lugar. Ella sola sin defensas y poca fuerzas corre desesperada hacia la puerta hecha de madera, toma la traba y trata de sellarla, para que aquellos felinos hambrientos no entrasen a la caza de sus pequeños, pero es en vano, los yaguareté llenos de furia, viendo a sus presas indefensas, como servidas allí, se enfrentan con quién impide sus pasos. Una de sus garras se impulsa en su cabeza de la mamacita, donde la hecha sobre un tronco posado como mesa. Ella cae perdiendo el conocimiento. La fuerza de aquella madre se desvanece, como la estrella fugaz cayendo al vacío. Es entonces que los yaguaretés se impulsan en cada inocente, como presas indefensas, la toman, apretando con sus grandes colmillos a aquellos tiernos capullos… llevando a los cuatro pequeños al refugio donde las esperan sus crías llena de hambruna.

El paisano cansado, llega, socorre a su amada y busca a sus cuatro pequeños que no están más allí. Desesperados, sollozos, angustiados caminan, corren en medio de la selva invocando a TUPÁ por sus hijos.

_ ¡TUPÁ! ¡TUPÁ! CHE MEMBY, TUPÁ!
Los oídos de TUPÁ comenzaron a sentir los llantos y súplicas. El clamor llegó al corazón del Creador. Estando los dos en medio de ese monte lleno de vida; ellos sintiéndose morir. Mirando al cielo invocando al DIOS de todo: TUPÁ, quién se hace presente como ráfaga de viento, quienes estaban allí, sintieron su presencia, su protección y su consuelo. Girando sobre ellos la PANAMBY JOVY, desplegando sus alas alrededor como signo de esperanza.

_¡Hijos Míos! _ ¡Puros como la Naturaleza! Su piedad ha llegado en lo profundo de mis ser. Sus cuatro pequeños resplandecerán en la estación más linda del año, serán las más apreciadas y bellas. Sus impetuosos colores serán únicos e intensos. Serán los más vistos y ustedes permanecerán junto a ellos, alimentándose de su néctar y esparciendo sus descendencias en todas sus dimensiones.

Así TUPÁ creó los TAJY, como devolución de sus hijos perdidos en la naturaleza, concediéndoles los cuatro colores ¡Más Hermosos! : rosado, blanco, amarillo y negro. TUPÁ Creador de todo, bondadoso, convirtió a sus padres MBYA en MAINUMBY para que permanezcan siempre unidos. Entonces podemos observar donde se encuentra un LAPACHO florecido, están también los PICAFLOR, revoloteando de alegrías, emitiendo sonidos de AMOR y FELICIDAD, reencontrándose y permaneciendo siempre juntos.

Palabras escritas en el idioma Guaraní y sus significados en castellano:
TUPA: DIOS.-
CHE MEMBY: mis hijos.-
PANAMBY: mariposa.-
JOVY: azul.-
TAJY: lapacho.-
MAINUMBY: picaflor.-

Elsa Raquel Barberán

Es docente y reside en Posadas.

Ha publicado el libro "ENTREVERADO"

que fue reconocido por la Cámara de Representantes

como interés Provincial.

Es socia de Sadem

 

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