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La navidad según el Grinch de Misiones

domingo 02 de enero de 2022 | 6:00hs.
La navidad según  el Grinch de Misiones

Todos vimos alguna vez una película navideña con el personaje del Greench, o del Ogro de navidad, donde una persona con aspecto de “pocos amigos” grandote, pero con un corazón dolido, detesta las fechas navideñas, y todo lo que tiene que ver con ello. Si bien ese es un personaje ficticio de muchos años, del cual se ha hecho películas, libros, cuentos, infinidad de artículos, éste que hoy les presento, es el Greench misionero. Al que llamaremos Grencho.

Para las fiestas, se estaba llevando a cabo un relevamiento del espíritu navideño en la ciudad; y la gente se acercaba para responder simples preguntas de las que luego se armaría un gran video con las respuestas más emotivas, bellas, y hasta sinceras de los entrevistados. He aquí que una gran sorpresa recibió la periodista que haría los reportajes ya que el señor Grencho pidió ser entrevistado.

Todos sabían que él detestaba la navidad; no solo no la quería, sino que no la celebraba. Y era el encargado de limpiar todos los resabios de navidad que podrían existir en la ciudad: desarmaba los árboles y las estrellas que ponían en las plazas, y hasta se lo había visto espantar a papá-Noel en un desfile navideño.

A pesar de las trágicas acciones de Grencho; la periodista accedió a la cita y frente a la cámara, con el micrófono en mano, comenzó la entrevista con la pregunta que le hacía a todos los entrevistados: -¿Qué es la navidad realmente? -Le preguntó al Grencho, que sería en este caso el “Greench” o el “Ogro” misionero.  A lo que el hombre respondió sin dudarlo ni un instante: - Es una festividad horrible, y deprimente, donde la gente que no se quiere, se obliga a verse y felicitarse. Gente que todo el año ni siquiera se habla, resulta que para las fiestas se debe reunir alrededor de una mesa, y hasta hablarse, festejar juntos, incluso hay personas que gastan dinero para regalarles obsequios y baratijas a los que se supone que debe amar. A quienes debe felicitar para estas fechas…

¡Deprimente festividad! - siguió diciendo el “Grencho misionero” y luego de dar un profundo suspiro prosiguió en responder: - Y es más; hay otros que por no juntarse con estas personas a festejar la Navidad, o porque saben que los detestan y no quieren fingir en una noche el cariño y la familiaridad, o porque tal vez su vida es tan desdichada que ni siquiera tienen con quien fingir afectos… ¡es peor de lo que creía!, la navidad no es más que un invento de los comerciantes para vender y empobrecer más al pobre. Es un invento de los psicólogos para que la gente “como uno” que no tiene familia ni amigos; se dé cuenta de lo solo que esta en el mundo, y lo mal que hace sentir eso, entonces se deprimen y los buscan para llenar sus bolsillos y así ellos tengan dinero para gastar en regalos caros para esos que no son sus verdaderos afectos sino sus comensales para estas fiestas… en fin, resumiendo: la navidad es un invento del comerciante que de otro modo, no vendería jamás un turrón o un millón de cohetes, no vendería jamás en diciembre, en misiones, un sinfín de dulces y panes con muchas calorías y con muchas granas de frutas secas, un comerciante en misiones no podría vender si  no fuera por haber inventado las navidades: mayonesas y frutas secas, harinas recargadas de chips de chocolates, ni fuegos de artificios, ni ropas caras ni zapatos y carteras de marca, tampoco los que venden juguetes no venderían si no habría navidad… juguetes que luego terminan en el fondo de alguna caja, o peor aún: rotos, destrozados, ¡¡olvidados en alguna alcantarilla!! 

-¡Pero señor Grencho misionero! ¡Usted no puede afirmar tanta grosería infame en este mes de navidad! Porque todos saben que es el mes de la unión, de la felicidad, de la paz, de la verdad… donde todos los afectos se reencuentran y se reúnen a celebrar el nacimiento del niño Dios -le replica con todo susto la periodista que lo estaba entrevistando; y luego sigue el Grencho: - ¡¿Ve lo que le digo?! Si este mes es el mes de la unión, de la verdad, del perdón… como todos afirman falsamente; ¿porque es que nadie se vuelve a abrazar el resto del año, de la misma manera que la media noche previa al día de la navidad? ¡Y otra cosa más! A mí me han dejado solo, desamparado, no solamente en Navidades cuando era chico, sino que hasta ahora, no tengo ninguna navidad buena para contar, ni sincera, ni mucho menos sentida. Así que detesto la navidad, y detesto todo lo que tiene que ver con la falsedad y la comercialización que se hace en las fiestas. ¡Ni me hable del nacimiento del niño Dios! porque los niños ricos reciben regalos buenos, y los niños pobres no tienen ni que comer. Así que no creo que sea justo poner al niño Dios en esto de la Navidad -diciendo esto, agacha la cabeza, hecha un lagrimón, y se lo limpia inmediatamente.

¿Acaso el Grencho fue un niño pobre un día, sin regalo, sin familia, sin navidad?

¿Cómo podríamos nosotros hacer que no existan Grenchos en el futuro?

Luego de meditar estas interrogaciones en la cabeza, la periodista, con emoción y voz un poco quebrada, le da una nueva esperanza al Grencho diciéndole ya sin el micrófono en la mano: - ¿quiere pasar esta navidad con mi familia en casa? Verá señor Grencho, que no habrá ni regalos caros para niños ricos, ni exagerados panes con frutas secas, tampoco se estila en mi casa tirar cohetes, ni usar ropa fina… en mi casa está de moda el abrazo cada día, y cada noche antes de dormir un “te quiero”. ¿Vendrá esta navidad a mi casa señor Grencho? Y de este modo será para usted, la primera navidad real en su vida.

-¡Gracias señora! Solo eso quería yo desde que era un niño, una familia para celebrar la verdadera navidad. No la de los comerciantes, ni la de los psicólogos, sino la de las familias.

Luego de abrazarse, y sellar la invitación, la periodista fue satisfecha. Supo que esa navidad sería para él, la primera, y para ella y su familia, el verdadero reencuentro con los sentimientos que deberían nutrir estas fiestas. La solidaridad y la esperanza. El abrazo y el perdón.

En el informe que puso al pie de la entrevista, decía algo así como “Esta vez, vivamos la navidad con quienes queremos, y a con quienes nos sentimos en familia. No seamos cómplices de la creación de nuevos Grenchos; sino testimonios de que la navidad es reencuentro y alegría, pero sobre todo es abrazo y perdón”.

Martini reside en Puerto Rico, es abogada y docente. Ganadora (2004 y 2005) del concurso literario “los jóvenes cuentan”.

Jessica Martini

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