viernes 15 de octubre de 2021
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Las estrategias son diversas y se adecúan según el caso

Cada persona es particular y única dentro del espectro

En los centros terapéuticos, los pacientes TEA ejercitan sus habilidades sociales y cognitivas según sus necesidades y niveles de ayuda para lograr un progreso

domingo 10 de octubre de 2021 | 6:05hs.
Cada persona es particular 	y única dentro del espectro
En Socialmentik incorporaron la tecnología en las sesiones. Foto: Natalia Guerrero
En Socialmentik incorporaron la tecnología en las sesiones. Foto: Natalia Guerrero

Sam es un joven de 18 años diagnosticado con el síndrome de Asperger, tiene un alto desarrollo cognitivo, pero le cuestan muchísimo las relaciones sociales. Muestra fascinación por la Antártida, obsesión por los pingüinos y para sentirse aliviado constantemente sostiene en sus manos un lápiz que golpea contra una gomita. Para él, su terapeuta cumple un rol fundamental al darle herramientas para que pueda desenvolverse en la vida cotidiana y lograr sus metas.

Sam es el protagonista de Atypical, una serie muy vista del gigante Netflix y aunque en ocasiones la ficción ayuda a comprender otros universos de sentidos y modos de percibir el mundo, el joven representa solamente un tipo de adolescente dentro del gran espectro que es el autismo en el que entran el autismo típico de Kanner, el síndrome de Asperger y el TGD no especificado.

Palabra calificada en esta temática son las psicopedagogas María Pérez y Viviana Obermann, que tienen más de catorce años en la clínica psicopedagógica especializada en el diagnóstico y el abordaje de las dificultades psicoeducativas para las personas dentro del espectro autista. Son las fundadoras y directoras de Socialmentik, un centro que se encuentra en la ciudad de Posadas y recibe a diario a niños y adultos con este trastorno.

Actualmente cuentan con 50 pacientes que tienen desde el año y ocho meses hasta los 30 años y un equipo de 20 profesionales que abordan el tratamiento según la edad y los niveles de afectación de estas personas, incluyendo la tecnología para entrenarlos en la tolerancia a la frustración, la motricidad, la espera de turnos, el felicitar al compañero, entre otras cuestiones.

Es que si bien el autismo no se cura, sino que es una condición que se lleva para toda la vida, sí se puede mejorar con la detección temprana y la estimulación de las habilidades que aún no desarrolladas.

“El nombre espectro tiene que ver con que hay personas que tienen mayor afectación sintomática, con más necesidad de apoyo y hay otras con menos. Por eso es tan complejo, no es exacto como el síndrome de Down, en que el fenotipo físico se repite; en el autismo se repiten fenotipos cognitivos que no son tan tangibles a la vista, sino a la práctica clínica. Es muy diverso, entonces se ven personas muy afectadas que no hablan y no se comunican para nada desde pequeños o por el resto de su vida, y tenemos personas que son muy verbales y con mucha capacidad cognitiva”, aportó Obermann.

Las profesionales explicaron que cada persona necesita un diagnóstico profundo y que si bien se basan en los manuales para detectar los niveles de afectación (el uno que es el más leve, el dos es el medio y el tres el más severo) a través de escalas -en el caso de Socialmentik se usa Ados-, cada persona es única en sus particularidades y en base a eso se trabaja.

“Hay algo que se llama camuflaje social, que es una característica en las mujeres dentro del espectro, es la posibilidad de imitar lo que está en mi entorno porque tengo un alto nivel cognitivo, pero no entiendo lo que pasa”, ejemplificó María Pérez sobre por qué en algunos casos las señales no son tan tangibles.

“Cuesta mucho más el tratamiento en un diagnóstico tardío por la aceptación de los propios participantes que ya llegan con una modalidad súper instalada haciendo las mismas cosas, lo que nos toca a nosotras es romper una estructura de pensamiento para mostrarles que hay otras cosas que pueden aprender y que les va a hacer bien”, sostuvo Pérez.

Señalaron que el trabajo interdisciplinario es fundamental sin importar la edad. Trabajar con la fonoaudióloga, la terapista ocupacional, con el psicólogo, psicopedagogo, con la escuela es lo ideal para el éxito del tratamiento.

“La familia también es parte del equipo, toma decisiones, se lleva recursos de cada uno de los espacios. Lo que necesitan estas personas es una repetición constante de estímulos para poder aprender, con el mismo mensaje de todos los profesionales”, aseguraron.

En esto coincide la licenciada en Psicología Flavia Centurión, de Rizoma, centro que también brinda asistencia desde niños hasta adultos.

Con amplia trayectoria, los profesionales de Rizoma reciben a los pacientes muchas veces por la derivación desde las instituciones escolares o por que los papás empezaron a notar ciertas señales.

“Muchos llegaron con diagnóstico de TEA, con trastornos de ansiedad. Llegan ya con tratamiento previo y otros pacientes que recién inician por el diagnóstico reciente”, contó.

“Un diagnóstico de TEA es un cambio, es acomodarse de una manera distinta en la familia, es una transformación en la dinámica personal de los padres. Por lo general, ellos acompañan un montón, pero nosotros los guiamos un montón y les brindamos herramientas”, aseguró la psicóloga.

 

El desafío de incluirlos en la vida laboral

“Estamos desde hace quince años trabajando en autismo y los niños y adolescentes que atendíamos tiempo atrás ya crecieron y hay que incluirlos en el mundo laboral. Entonces, el siguiente desafío es la inclusión laboral para que ellos puedan sustentar su propia vida como cualquier adulto”, comentó María Pérez.

Hacen énfasis en que los niños o chicos que llegan al tratamiento en un nivel tres, es decir, de severidad alta, pueden mejorar con el tiempo y llegar a un nivel dos e incluso uno.

“Se llama remisión de síntomas, se pueden mover dentro del espectro pero no salirse. Logran la inclusión social, escolar, muchos de nuestros pacientes van a la universidad, logran tener pareja. Les cuesta un montón, pero pueden hacerlo”, sostuvo Viviana Obermann.

En tiempos de redes sociales, las personas TEA comenzaron a hacer visible su forma de ver el mundo, a estas experiencias se suman películas, documentales y series que logran despertar empatía en los neurotípicos, tal como se los define a las personas que no están dentro del espectro.

Sin embargo, Pérez consideró: “Vemos una corriente de que el autismo está re copado, pero realmente el cuadro diagnóstico trastorna la vida. Un chico de 3 años que no pueda hablar, que no pueda compartir con la mirada, una niña de 8 años que está encerrada y no tiene amigas, un pibe de 16 que no pueda salir a pagar su teléfono, todos ellos ven trastornada su vida”.

A lo que Viviana agregó: “Escuchar a una persona adulta contar llorando que no puede hablarle a su vecino, que no entiende los chistes de su familia, que se angustia porque no puede durar en ningún trabajo es muy fuerte. Tener autismo no es cool, es difícil, esa persona no lo vive como algo divertido”.

En algunos casos el autismo viene acompañado de ansiedad, depresión y en algunas ocasiones la persona tiene intenciones de atentar contra su vida.

 

Algunos lugares donde acudir

  • Fundación de Apoyo a Padres de Hijos del Espectro Autista (Fapadhea) 376-4271808
  • Escuela Especial N° 64. Av. Tambor de Tacuarí y calle 93
  • Socialmentik. 376-4811531
  • Rizoma. 376-4345808

 

Signos de alerta

Primera infancia a partir de los 18 meses

  • Muestra retraso en sus habilidades .comunicacionales/verbales
  • No responde a su nombre.
  • No sigue instrucciones ni responde a órdenes.
  • Pareciera que no escucha cuando le hablan, a veces sí lo hace.
  • No señala con el dedo índice.
  • No saluda.
  • Se molesta con sonidos, se tapa los oídos.
  • Apila o enfila juguetes, no presenta juego simbólico.
  • No tiene sonrisa social, poco o nulo contacto visual.
  • Muestra apego inusual a juguetes, muñecos.
  • No tolera cambios.
  • Juega solo, no se interesa por otros niños, no imita sus juegos.
  • Camina en punta de pies.
  • Presenta dificultades en rutinas de sueño.

En la niñez

  • Se suman explosiones conductuales, llanto, inflexibilidad frente a cambios mínimos
  • Selectividad en la comida.Dificultades marcadas para relacionarse con pares, prefiere hacerlo con adultos.
  • Dificultades a nivel académico.

En la adolescencia

  • Marcada rigidez cognitiva y comportamental.
  • Ansiedad asociada a situaciones sociales.
  • Dificultades en la resolución de situaciones problemáticas.

 

Berrinche no, es autismo Cuanto antes se sepa que un niño es autista, más se lo podrá ayudar Una escuela única en su tipo y con alta demanda “Todos tenían sospechas; yo necesitaba certezas” “Mi anhelo es que la sociedad la entienda y la acepte” Un largo camino hasta llegar al diagnóstico Una madre guerrera para lograr la inclusión de su hijo

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