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Memoria activa a 44 años de Margarita Belén

Fueron cuatro los misioneros fusilados aquel 13 de diciembre de 1976. Sus historias, sus últimas horas y el drama de sus familias ante una herida que ni el tiempo puede cerrar

sábado 12 de diciembre de 2020 | 21:02hs.
Memoria activa a 44 años de Margarita Belén
El fusilamiento de 22 presos políticos fue ejecutado en Margarita Belén, Chaco, donde ahora hay un monumento en su recuerdo.
El fusilamiento de 22 presos políticos fue ejecutado en Margarita Belén, Chaco, donde ahora hay un monumento en su recuerdo.

“Tanto Arturo como Manuel necesitan ser explicados y conocidos en la vida, porque muchas veces sólo vemos el camino del dolor que transitaron y no vemos el sentido que tuvo esa vida”, dijo el jueves Roberto Parodi, durante la ceremonia de restitución de los restos de su hermano Manuel Parodi Ocampo y, casi sin saberlo, describió a la perfección lo que será este informe de domingo, que pretende mantener activa la memoria de nuestros misioneros fusilados en la denominada Masacre de Margarita Belén, hecho del cual hoy se cumplen exactamente 44 años.

Así como Manuel Parodi Ocampo y Luis Arturo Franzen, en esa matanza llevada adelante durante la última dictadura militar, también fueron asesinados Carlos “Flaco” Tereszecuk y Carlos Alberto “Carau” Duarte, todos ellos militantes sociales de tan sólo 24 años en aquel entonces.

El Territorio hoy le dedica su informe a los cuatro misioneros reconstruyendo sus historias, sus luchas y sus últimas horas a partir de documentos históricos y el testimonio de sus familiares directos, más una entrevista exclusiva con un integrante del prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), organización científica clave para la búsqueda e identificación de víctimas.

El hecho consistió en el asesinato de un total de 22 prisioneros políticos durante un operativo conjunto desplegado entre el Ejército y la Policía de Chaco. Previo a ello, todas las víctimas habían sido sometidas a extensas sesiones de tortura en distintos centros clandestinos de detención de la región del NEA.

La versión oficial indicó que ese 13 de diciembre de 1976 a la madrugada, una decena de detenidos iban a ser trasladados desde la Unidad Penal 7 y del Regimiento de Infantería de Resistencia hacia una cárcel de Formosa bajo la excusa de un posible desorden carcelario, pero durante el viaje y en cercanías a la localidad de Margarita Belén, se produjo un enfrentamiento con supuestos guerrilleros que pretendían liberar a los prisioneros y el saldo fue de 22 fallecidos.

Sin embargo, las investigaciones y los juicios realizados posteriormente, permitieron develar que en realidad todo se trató de una puesta en escena montada por los militares, utilizando la misma técnica atroz que ya habían desplegado meses antes en otros puntos del país como en Salta con la Masacre de Palomitas, por ejemplo.

La mayoría de las víctimas habían sido torturadas durante toda la noche previa y llevadas hasta ese lugar ya prácticamente sin vida, donde los militares montaron una escenografía con cuerpos ubicados dentro de vehículos y desparramados por el monte.

Después de allí, algunos cadáveres fueron enterrados en el cementerio Francisco Solano de Resistencia y luego entregados a sus familiares, como es el caso de Franzen y Parodi Ocampo, aunque recientemente se descubrió que sus cuerpos habían sido intercambiados y recién ahora, tras una ceremonia realizada el último jueves, pudieron ser restituidos y despedidos correctamente.

Situación similar ocurrió con Duarte, que a sus familiares el Ejército le entregó un cuerpo que en realidad pertenecía a otra persona. Ahora, el misionero continúa como desaparecido y ese cadáver sigue sin poder ser identificado.

Los restos de Tereszecuk, en tanto, fueron hallados en las costas de Empedrado, Corrientes, y recién en 2018 pudieron ser identificados científicamente mediante la intervención del EAAF, que también trabajó en los casos anteriores.

Por el fusilamiento clandestino disfrazado de enfrentamiento, ocho militares fueron condenados a prisión perpetua durante un juicio que acumuló al menos 120 declaraciones testimoniales y culminó en el 2011.

A 44 años de uno de los episodios más oscuros de la historia argentina, sigue resonando el grito: Manuel Parodi Ocampo, Luis Arturo Franzen, Carlos Tereszecuk y Carlos Alberto Duarte, presente, ahora y siempre.

 

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