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Los caminos misioneros en los tiempos del Territorio

domingo 27 de septiembre de 2020 | 5:00hs.

El Territorio de Misiones tuvo una precaria infraestructura vial y de comunicaciones por lo menos hasta la década de 1920. En esos tiempos, en el interior predominaban las picadas abiertas por los propios agricultores, que servían de enlace entre los pueblos y colonias.

El río Paraná, en tanto, se constituía como el principal medio de trasporte de carga y de personas, ante el predominio de la economía extractiva y el activo puerto de Posadas. En 1888 un vapor unía Posadas con Corrientes cada diez días, pero el obstáculo de los saltos de Apipé obligaba a que el tramo desde Ituzaingó se hiciera en diligencias, como también el trayecto desde la capital del Territorio hasta Santo Tomé, sobre el río Uruguay. Existen numerosas y pintorescas descripciones de viajeros sobre cómo eran esos viajes en “galeras”, como las llama el ingeniero Florencio de Basaldúa, quien visitara esta región cuando se iniciaba el siglo XX. “La galera, desvencijado armatoste de la época colonial, era de capacidad para seis pasajeros, pero no en balde pisábamos tierra de santos (se refiere a las Misiones Jesuíticas), pues se produjo el milagro de que cupieran en ella dieciséis personas… encima del armatoste de baúles y cajas, iba una persona más… La galera crujía, los elásticos adobados con guasca correntina, doblados sobre el eje, amenazaban romperse al primer paso… En la primera zanja sonó un ¡crack! formidable…saltaron los elásticos y el eje se torció de tal manera que hubimos de bajar todos los hombres para aliviar el peso del vehículo y tratar de llegar hasta la posta…”. Como éste, son muy pintorescos los relatos de Basaldúa del trayecto en galera desde Posadas a Santo Tomé. También Alejo Peyret describe con gracia las peripecias de los viajeros en esos viajes en su obra “Cartas misioneras”, lo que permite apreciar la muy precaria red vial y de comunicaciones en el Territorio Nacional de Misiones en esas primeras décadas de existencia.

  Numerosas embarcaciones surcaban el río atracando en los principales puertos de Santa Ana, Corpus y el Alto Paraná, hasta la década de 1950, cuando fueron reemplazados por los medios de trasporte terrestres, que conjuntamente con una ampliación y mejoramiento de los caminos (que continuaban siendo de tierra), terminaron con la navegación fluvial.

El tren también representaba un importante medio de transporte de pasajeros y de carga. El ferrocarril General Urquiza, llegado a Posadas en 1912, ofrecía el servicio internacional hasta Asunción, Paraguay, y comunicaba al territorio con las demás provincias limítrofes y la Capital Federal. Los ferry barcos permitían el cruce en tren desde Posadas al puerto de la ciudad vecina de Encarnación, Paraguay. El Ezequiel Ramos Mejía y el Roque Sáenz Peña cruzaban el río Paraná transportando los enormes vagones del tren, servicio inaugurado en 1913.

En el interior del territorio el medio de transporte más usado era la carreta tirada por bueyes, que cargaba desde 800 hasta 1400 kilogramos. Los colonos polacos incorporaron el carro de cuatro ruedas, más livianos, se desarmaban más fácilmente y poseían una gran resistencia. Este carro fue desalojando a la tradicional carreta.

Exceptuando los caminos que unían las colonias de Apóstoles, Azara y Concepción con Posadas, el resto del sistema vial carecía de puentes.

Una política caminera recién comenzó a desarrollarse durante la primera gobernación de Héctor Barreyro (1917 a 1920) y continuó durante la década del 20 por la demanda de una buena red de caminos que integrara las colonias de inmigrantes en pleno auge entonces. Surgieron así dos grandes caminos. Uno, que serpenteaba la costa del Paraná, iniciando su recorrido en la localidad de Corpus, atravesando las colonias del Alto Paraná hasta Puerto Aguirre (Puerto Iguazú). Era el antecedente de la actual ruta 12. El otro, recorría el centro del territorio en dirección norte-sur, desde la localidad de Bonpland hasta Yerbal Viejo (Oberá), y desde Campo Grande hacia San Pedro y Bernardo de Irigoyen, es decir, la actual ruta 14.

Durante la década del 40 y especialmente a partir de la administración del gobernador Aparicio Almeida (1947-1949) y de los gobiernos peronistas posteriores, se mejoraron las vías terrestres de comunicaciones, articulando mejor el contacto entre los pueblos y colonias. En el sector oriental, se abrieron nuevos caminos internos que unieron los diferentes pueblos y permitieron el acceso a los dos principales corredores, las rutas nacionales 12 y 14 que integraban a los pueblos sobre el Paraná y la región central.

Los pequeños caminos de tierra y las picadas utilizadas como senderos continuaron existiendo, formando una red que también actuaba de enlace con las rutas principales.

Lo dificultoso del relieve, la espesura de la selva y los numerosos arroyos internos eran un obstáculo constante para las comunicaciones terrestres. La construcción de puentes constituyó también una importante obra para mejorar la infraestructura vial.

El principal problema lo constituía el arroyo Garupá, que interrumpía el recorrido de la ruta 12 entre Posadas y Corpus, entorpeciendo las comunicaciones de las localidades del interior con la capital. La finalización del puente sobre este arroyo en la década del 30 significó la unión de un camino muy utilizado, reemplazando al sistema de balsa que obstaculizaba enormemente el tránsito.

Las principales rutas 12 y 14 no comenzaron su pavimentación hasta entrada la década del 60 y 80, respectivamente.

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