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Deuda insostenible

domingo 23 de febrero de 2020 | 5:00hs.
Deuda insostenible
Desde el principio de su gobierno, el presidente de la Nación Alberto Fernández se ocupó de gestionar un nuevo acuerdo para afrontar el pago de la deuda externa. Como se sabe, la Argentina había cancelado en su totalidad la deuda con el FMI en 2006, pero el gobierno de Mauricio Macri cuyo mandato se extendió desde el 2015 al 2019 tomó el mayor crédito de la historia por 57.000 millones de dólares. De ese total, el FMI giró a la administración de Cambiemos, 44.000 millones de dólares, sin que se conozca en detalles en qué se gastó esa plata. Por ahora, se cuestiona desde el Gobierno que ese dinero se utilizó para financiar la fuga de capitales.
Lo cierto es que tal ciclo de endeudamiento en tan poco tiempo, llevó al país a caer en recesión desde hace casi dos años y elevó la tasa de pobreza hasta casi el 40% de la población. El gobierno de Macri que endeudó al país, no logró siquiera dejar un plan serio y sostenible para afrontar los compromisos que habían asumido. Hasta tuvo que reperfilar deuda de corto plazo de los ahorristas el año pasado. Se estima que la deuda pública global de la Argentina supera los 311.000 millones de dólares, según estimaciones realizadas a mediados de 2019. Esto significa que, con más intereses, el monto podría ser muy superior en este momento. Lo cierto es que un buen acuerdo de renegociación con el FMI es clave, porque marca el camino a seguir con los tenedores de bonos. El equipo del FMI que visitó la Argentina sostuvo que la deuda pública bruta aumentó cerca del 90 por ciento del Producto Bruto Interno, como consecuencia de la devaluación de más de 40 por ciento del peso desde julio, el alza del riesgo país, la caída en las reservas internacionales y la contracción de la economía. 
Concluyó que la deuda en la Argentina no es sostenible y requiere una reestructuración. Es decir, en un reconocimiento sin muchos precedentes el propio organismo de crédito sostiene que la deuda externa es insostenible, es decir y apelando a la definición del término, que la deuda no se puede soportar, aguantar o como explica la Real Academia Española, que no se puede defender con razones. Lo cierto es que tal reconocimiento del FMI sobre la deuda argentina, representa un triunfo político en cuanto a la posición asumida y sostenida por el presidente Alberto Fernández, aún antes de llegar al cargo. A su vez, la nueva postura asumida por el FMI, le da un poco de respiro a la negociación a la administración nacional que, a su vez, es el resultado de aquella misión de Alberto Fernández por Europa, que le permitió tomar contacto con varios líderes con mucho peso en el organismo de crédito y fundamentalmente, buscó tranquilizar a los acreedores internacionales. Como se recordará, Fernández había empezado la gira europea por Roma, donde visitó al papa Francisco y mantuvo contacto con las autoridades del Fondo Monetario Internacional. Tras aquel encuentro, el Sumo Pontífice en el marco de un seminario realizado en el Vaticano, habló sobre el peso de la deuda pública ante los máximos líderes financieros y especialistas del mundo, entre los que se encontraban la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, el ministro de Economía, Martín Guzmán y el economista norteamericano Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía.
Como se dijo, en esta misma columna, representó una jugada magistral del Santo Padre y un espaldarazo a la estrategia argentina para reestructurar la deuda externa, al pedir que no se exija a los países que salden sus pasivos con sacrificios insoportables – insostenible, como diría luego el FMI- para sus pueblos.
En forma posterior, llegó una misión técnica del FMI a la Argentina, que al concluir emitió el citado comunicado con un contundente respaldo a la estrategia de negociación de la Argentina con los acreedores externos. Concretamente, el organismo multilateral pidió a los acreedores privados que hagan una contribución apreciable para ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda.  Lo que dice el FMI es que, en estas condiciones, las deudas son impagables y a su vez, le da la razón al presidente Alberto Fernández que junto a la vicepresidenta Cristina Kirchner pedían alguna quita al organismo de crédito. Sobre la quita, el FMI viene resistiendo, pero al hablarles a los demás acreedores, da lugar a nuevos términos de negociación y, por cierto, cumple con las expectativas del mandatario nacional que desde antes de asumir advertía que para superar la crisis no sería suficiente un cronograma de vencimientos que no contemplase también una quita de capital e intereses. Por eso, esta vez, Alberto Fernández destacó la posición asumida por el FMI, al sostener además que el organismo de crédito, le dio la razón. “Nos acusaban de populistas e irresponsables y hoy el FMI nos dio la razón”, dijo Alberto Fernández, al destacar haber confeccionado desde el Gobierno nacional, un plan de salida. Sostuvo que, si todas las partes demuestran voluntad de acordar, se podrá volver a crecer, con ello se honrará los compromisos y, como tuiteó, se volverá a poner de pie a la Argentina.
Por ahora, el Fondo plantea la necesidad de una contribución apreciable de los acreedores privados para luego, celebrar una operación de deuda definitiva, es decir avanzar hacia una reestructuración integral que permita equilibrar las cuentas públicas para afrontar los compromisos de pagos. Son los pasos que se están dando en la actual negociación y que tuvo continuidad en Arabia Saudí, cuando Guzmán volvió a tomar contacto con la titular del FMI, en oportunidad de celebrase la reunión de ministros de Finanzas del G20. En la reunión en Riad, la directora del FMI respaldó los esfuerzos de la Argentina y anheló que la economía argentina se recupere de manera duradera, además de hablar de programa como indicio de un proceso de negociación. El ministro viajará mañana a Washington para proseguir las negociaciones, mientras se acerca la segunda semana de marzo que Guzmán estableció para concretar una oferta a los acreedores. 

Primeras contradicciones
Desde antes de asumir la presidencia Alberto Fernández, manejaba un preciso diagnóstico económico del país, sabiendo que sin resolver el tema de la deuda no se podía avanzar en el crecimiento y desarrollo. En estos primeros meses de gobierno todo gira en torno a la deuda y por ello ya se empezaron a escuchar algunos reclamos hasta de sus aliados. La economía sigue estancada, sin un horizonte cercano para la ansiada reactivación. Desde el gobierno afirman que tienen un contrato electoral con la gente que los voto y a ellos están honrando. Lo dijo Guzmán en el Congreso y esta semana que paso lo volvió a ratificar el presidente en una entrevista radial. Repiten que el foco esta puesto en los argentinos con mayores necesidades. Por ello tuvo que contradecir a dos ministros que hablaron de aumentos de tarifas y de transporte. El Jefe de Gabinete Santiago Cafiero, 24 horas después del espaldarazo del FMI a la posición argentina dijo que para junio se esperaban aumentos de tarifas. Por otro lado, el Ministro de Transporte, Mario Meoni informó que estaba en estudio una suba de tarifas a partir de mayo. Por ello Alberto Fernández tuvo que salir a contradecirlos en público al afirmar que no estaba en carpeta el aumento de tarifas. Y aprovechó a ratificar que estaban auditando la política de aumentos del ciclo de Cambiemos. Los ministros deberían prestarle más atención a la comunicación de gobierno y no cometer estos errores, sobre todo en tiempos de zozobra.

Espiaban a opositores
A principio de noviembre del año pasado se destacaba que un área de Naciones Unidas, encargada de la independencia de los jueces, había emitido un informe crítico sobre la falta de independencia judicial en la Argentina. Se cuestionaba, entre otros aspectos, el desplazamiento de autoridades judiciales que estaban a cargo de la investigación sobre la deuda del Correo Argentino con el Estado, en la que está imputado Macri y representa una de las causas que más preocupa al exmandatario.  Asimismo, desde la ONU observaban que en la gestión de Macri, por actos de intimidación o presión, se habría socavado la independencia judicial, obstaculizando la posibilidad de una actuación imparcial en decisiones que afectaban a los intereses del Poder Ejecutivo en ese momento.  Del mismo modo, pero con mayor antelación, el papa Francisco había expresado su preocupación por el uso indebido de la ley para intervenir en la política argentina, así como por la presión a los jueces que defienden los derechos sociales. Fue justamente Francisco, quien entonces comenzó a hacer popular el término, lawfare, una suerte de guerra jurídica utilizada contra oponentes.
Esta semana, el presidente Alberto Fernández, lo dijo con todas las letras, al tuitear que en los últimos años el lawfare se instaló en Argentina. Afirmó que existió complacencia judicial y mediática con el poder político que posibilitó la persecución y detención arbitraria de opositores durante la administración de Macri. Propuso instalar en el país, un nunca más a una justicia que decide y persigue según los vientos políticos. De hecho, esta semana se conoció que la justicia intenta determinar si funcionarios de la gestión, como el caso de la diputada Elisa Carrió, utilizaron de manera ilegal sistemas de información que estaban bajo su órbita para obtener datos privados de políticos, jueces, periodistas, empresarios y hasta de futbolistas, como el caso de Lionel Messi.

Sarasa
Así como cae el relato de aquella presunta independencia de justicia que enarbolaba el Gobierno anterior, del mismo modo se desvanece el relato sobre obras públicas. “Esta ruta no es sarasa, esta ruta es real”, era la frase utilizada como latiguillo de campaña por el ex presidente Mauricio Macri en junio del año pasado.  Hacía referencia a que se concretaban obras durante su gestión. Es cierto que en cuatro años se realizaron obras, pero no todas las que anunciaron marketing mediante. En una auditoría encabezada por el ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis, se descubrió que el gobierno de Macri dejó un 60% de obras paralizadas y aún más graves, una deuda que supera los 35 mil millones de pesos.  Del mismo modo, con antelación, el portal Chequeado.com, había advertido que el programa Rutas Seguras prácticamente no registraba avances. Entre ellas, según difundió la Nación, se quedaron dos obras importantes en Misiones, que figura en la lista nacional y están sin concluirse. 

Remediar
Como nunca antes, el término es adecuado: Remediar. Así se llama el plan de medicamentos que fue relanzado esta semana, por parte de la Nación. El presidente de la Nación, aprovechó la ocasión para reunir a los mandatarios provinciales y explicar los caminos de la negociación con el FMI. Concurrieron 11 gobernadores y dos vicegobernadores. Entre los asistentes estuvo el gobernador de Misiones Oscar Herrera Ahuad quien aprovechó la ocasión para entregarle al mandatario nacional, un detallado informe respecto a las pérdidas sufridas en la provincia, como consecuencia de la injusta distribución de los recursos económicos federales.  Es que Misiones, a pesar de la crisis registrada en los últimos tiempos y la falta de ayuda desde Nación, no dejó de destinar importantes fondos para luchar contra el narcotráfico, controlar la compleja y porosa frontera, además de proteger como nadie, el medio ambiente. Del mismo modo, nunca dejó de invertir en salud, consiguiendo con ellos buenos índices al igual que la educación misionera donde hay mucha apuesta a la vanguardia y tecnología. Ello, además de sufrir la provincia, una asimetría dentro del país, como lo demuestran los datos oficiales con una canasta más elevada, la falta de gas natural en redes y con combustible siempre más caro que el país central. Justamente el informe, entregado por Herrera Ahuad a Alberto Fernández fue realizado por especialistas que estimaron la necesidad de una compensación anual extraordinaria de unos 2.500 millones de pesos. Ese reclamo, ahora traducido en números, había sido planteado por el actual mandatario provincial y contó con un compromiso firmado por Alberto Fernández, en la campaña electoral al pie del monumento de la bandera en Santa Fe. Ahora, desde Misiones se espera el cumplimiento de lo prometido. Es también una forma de remediar esta situación.
En cuanto al plan Remediar, el gobernador de Misiones en oportunidad de entregar máquinas viales a varias comunas, afirmó que había discontinuidad en el envío de los medicamentos e hizo que muchos pacientes abandonaran el tratamiento. 
Por eso consideró vital, la continuidad correcta de este programa que funciona en una red compuesta por 8.000 centros de atención primaria de la salud e instituciones sanitarias de todo el país, que reciben más de 14.000 botiquines para cubrir el 80% de las consultas que se realizan en el primer nivel de atención. En Misiones se espera recibir los botiquines entre hoy o mañana, y, por lo tanto, estará disponible desde esta semana, para remediar la imposibilidad que tienen los sectores más desprotegidos de acceder a los medicamentos.
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