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Una oferta de pacto que no podrán rechazar

Milei propuso a los gobernadores y dirigentes del país firmar un pacto social, pero condicionado a la aprobación de la ley ómnibus y luego les daría alivio fiscal a las provincias. Sigue cayendo la imagen presidencial por el malestar que provocan las medidas económicas que afectan a los sectores más desprotegidos. Misiones sobrelleva los recortes aplicados por Nación

domingo 03 de marzo de 2024 | 6:00hs.
Una oferta de pacto que no podrán rechazar

Se propone en el país, un nuevo pacto. Para los argentinos, el término no es nuevo y se viene repitiendo con diferentes formatos en otras administraciones, comenzando desde los primeros años del retorno de la democracia con aquel Pacto de Olivos, como se conoce al acuerdo firmado entre el expresidente Raúl Alfonsín de la Unión Cívica Radical y el entonces presidente del Partido Justicialista, Carlos Menem en 1993. Representó un antecedente directo de la reforma de la Constitución Argentina de 1994. Del mismo modo, como un intento posterior de unidad política, en 2001, el entonces presidente Fernando de la Rúa firmaba un pacto fiscal con los principales gobernadores de la oposición de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe para recuperar la confianza externa del país y para avanzar en una reestructuración de la deuda pública. En 2002 Eduardo Duhalde alcanzaba otro pacto con Carlos Menem para favorecer la transición política en Argentina y luego surgirían con diversos nombres propuestas similares lanzadas por parte de Cristina Kirchner a Mauricio Macri, pero instituir ciertos modelos sin concesión.

Por lo tanto, el término “pacto” siempre estuvo rondando en la cabeza de todos los gobernantes, con la particularidad que este pacto tiene un alto nivel de imposición. El presidente Javier Milei lo dejó claro de cómo actuará en caso de encontrar resistencia. “Si lo que buscan es el conflicto, conflicto tendrán”, dijo a los gobernadores presentes y ausentes en la apertura de sesiones. Suena similar a “le haré una oferta que no podrá rechazar”, aquella inolvidable frase estampada en la novela de El Padrino escrita por Mario Puzo.

Porque la particularidad es que para concretar el denominado Pacto de Mayo, el mandatario nacional exige a los gobernadores, primero la aprobación de la Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos y un nuevo Pacto Fiscal. Es decir, de esta manera el gobierno libertario pretende recuperar la ley ómnibus cuyo tratamiento volvió muchos dicen, por impericias, tras haberse aprobado la normativa en general. Para avanzar con los lineamientos propuestos, el mandatario nacional convocará a los gobernadores esta semana a Casa Rosada. Pero lo que empezaron a plantear algunas provincias es que de nuevo no se ve un ánimo de consensuar sino imponer, como tampoco hay un claro ofrecimiento a cambio de qué se debería concretar.

Por ahora, Milei habla de convocar a las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires a la firma de lo que denominó, un nuevo pacto fundacional para la Argentina. Lo propuso el viernes durante el 142 discurso inaugural de Sesiones Ordinarias en el Congreso de la Nación que tuvo tribuna armada y aplaudidores. Pero, así como emitió un mensaje unilateral, pretende como ocurrió con otros gobiernos imponer una sola visión que llevó a que fracasaran otros intentos.

La propuesta unilateral de Milei consta de un acuerdo de diez puntos que según afirmó tiene por objetivo la reconstrucción de las bases de la Argentina, tras cuestionar que en los últimos 20 años hubo una orgía de gasto público descontrolado y aprovechó para cargar contra dirigentes opositores, sindicalistas, movimientos sociales empresarios, gobernadores y periodistas a los que denominó el modelo de la casta.

Como anticipo de lo que representaría su discurso del 1 de marzo, Milei publicó -unas horas antes en sus redes sociales- una cita de la biblia hebrea, donde alude a viejas y nuevas leyes. “Dios pide a Moisés que haga nuevas tablas de ley en lugar de las tablas que rompió”, se traduce del fragmento del Éxodo que compartió y está plasmado en el Antiguo Testamento, cuyo término -del latín, testamentum-, significa alianza, como el acuerdo que pretende sellar con los gobernadores. Está claro que en un país en crisis y enfrentado, muchos gobernadores y dirigentes podrían sumarse, pero también tendrá serias resistencias. Por ahora, de manera abierta se empezaron a conocer al menos 13 gobernadores, algunos con reservas, que hicieron pública la decisión de sumarse a la convocatoria. Milei exhortó a gobernadores, expresidentes y líderes de partidos políticos a deponer intereses y firmar el nuevo contrato social el próximo 25 de mayo en Córdoba.

Está claro que resulta difícil ponerse en contra de la idea de concretar un pacto, porque es el símbolo de un acuerdo previsto y establecido en la democracia. Permite poner freno a enfrentamientos estériles y apunta a una mayor convivencia y paz en tiempos tan delicados como los actuales. Si bien conceptualmente la idea de un pacto seduce, también debe existir un real proceso de acuerdos entre las partes, productos de diálogos y consensos. Porque en cualquier convenio pueden aparecer cláusulas leoninas, que puede resultar perjudicial o dañina a las buenas intenciones acordadas.

Y aquí vale recordar las palabras del papa Francisco quien, en un mensaje grabado, planteó de qué sirve tener el poder si se aleja de la construcción de sociedades justas. Se expresó así en la inauguración de la sede porteña de jueces. Para profundizar su concepto apuntó que el Estado es hoy más importante que nunca y está llamado a ejercer el papel central de redistribución y justicia social. Planteó que los derechos sociales no son gratuitos y que la riqueza para sostenerlos está disponible, pero requiere de decisiones políticas adecuadas. Representó un claro mensaje que refleja la preocupación del sumo pontífice por la situación social del país ante las políticas ultraliberales del gobierno nacional.

Similitudes con el Consenso de Washington

En cuanto a qué hay de nuevo o viejo en los diez puntos propuestos por Milei, se observa que el proyectado pacto de mayo de Milei se asemeja mucho al viejo Consenso de Washington que también contenía diez puntos e incluye un conjunto de medidas de política económica de corte neoliberal aplicadas a partir de los años ochenta. Como propone ahora el gobierno nacional, a través del citado Consenso se promovía crecimiento, estabilidad macroeconómica, la búsqueda de reducción de pobreza, hasta cómo afrontar la deuda externa.

En cuanto a las diferencias o similitudes, mientras Milei para la argentina sostiene la inviolabilidad de la propiedad privada que es un mojón de la constitución nacional, en el país del Norte se proponían garantías de seguridad legal para los derechos de propiedad; mientras acá se busca la reducción del gasto público, en Washington se apuntaba directamente al recorte del gasto público. Del mismo modo, mientras en el proyecto nacional se propone la apertura al comercio internacional, en el país del Tío Sam se planteaba la liberalización del comercio internacional.

Se suman como propuestas de Milei, el equilibrio fiscal; la reducción del gasto público, en torno al 25% del Producto Bruto Interno y una reforma tributaria. Quizás como uno de los principales ganchos a los gobernadores, les propuso la rediscusión de la coparticipación federal de impuestos a cambio de un compromiso de las provincias de avanzar en la explotación de los recursos naturales del país, que se puede asociar a lo que proponía Washington, en cuanto a la liberalización de la inversión extranjera directa. Más la propuesta en el país de una reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal. Una reforma previsional y política estructural que modifique el sistema actual y vuelva a alinear los intereses de los representantes y los representados.

Mientras Milei propone como último punto la apertura al comercio internacional, en el país del Norte lo presentaban como la liberalización de la inversión extranjera directa. Muchas similitudes a las recetas aplicadas en los países del Norte, con políticas restrictivas centradas en la lucha contra la inflación y el déficit público.

Como los primeros logros de su gestión, Milei citó el avance para destruir el déficit fiscal y el recorte logrado de 5 puntos del PBI en el gasto público. Si bien admitió la licuación de los ingresos que llevó a miles de argentinos de pasar de la clase media a la pobreza, defendió el plan motosierra.

Está claro que más allá de su solapada extorsión a los gobernadores para acordar su libreto, queriendo mostrar poder, como Don Corleone cuando hacía una amenaza, pero mortal amenaza, el presidente intenta ganar tiempo pateando para el 25 de mayo los acuerdos como un punto de llegada, para nuevo punto de partida. Pero más que una señal de fortaleza su exigencia a los gobernadores, es una debilidad. Después de la derrota en la ley ómnibus, sabe que necesita acordar con el sistema político para reencauzar su gobierno.

Lo que no dijo Milei

Al contrario de los que plantean sus seguidores, hay un creciente rechazo a la política económica que está llevando a cabo el presidente y que afecta diariamente a los sectores de menor poder adquisitivo y la clase media. En el congreso, ratificó la motosierra sobre el Estado y el ajuste, que provocó que el 60 por ciento de los argentinos cayeran en la pobreza, con una inflación que duplica a la del gobierno anterior y con un salto abrupto de despidos en la industria y la construcción.

A esos sectores no les brindó ninguna salida y les pidió paciencia con una inflación de más de 250% interanual, sin contemplar actualizaciones salariales y beneficios para los sectores más pobres, que además padecen recortes hasta de medicamentos oncológicos, medidas extremas nunca antes vistas. Son sectores como las pymes y las economías regionales que no tuvieron ninguna señal, cuando son las que intentan contener a una población cada vez más empobrecidas como las empresas privadas.

Tampoco fueron mencionados, quienes dependen de la asistencia diaria del Estado para sobrevivir mediante comedores comunitarios o escolares cuya continuidad de recursos están en dudas y es un reclamo de todos los ministros de Desarrollo Social de las provincias. El resto del discurso, como plantean varios analistas, son apenas menciones para la tribuna, muchas de ellas repetidas desde la campaña sin haber avanzado en concreciones.

Mientras Milei entretiene a los argentinos con la promesa del pacto, ayer el combustible subió de nuevo, esta vez un 7,5%. Trascendió que faltan dos ajustes más para equipar el valor del precio en el mercado interno con el de la exportación. Por lo tanto, de acá al 25 de mayo se va profundizar la brutal caída de poder adquisitivo y la recesión económica.

El malestar de los sectores más perjudicados se ven reflejados en el creciente aumento de imagen negativa de Milei que se disparó 6,3 puntos entre enero y febrero, según una encuesta de la consultora Circuitos. Por tal razón, la imagen negativa del mandatario en febrero fue del 44,8%. El sondeo destaca que el 52,9% de los encuestados creen que los trabajadores son los principales afectados por las medidas y un 53,4% cree que las medidas tendrán un alto impacto en su economía personal o familiar. A su vez, el 35,3% de los encuestados sostienen que los principales beneficiarios de las medidas del presidente son los grandes empresarios; el 12,4 asegura que los beneficiarios son la casta política y el 20,6 sostiene que son los trabajadores. Por eso, al finalizar el discurso del mandatario nacional, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, consideró que llegar a mayo en estas condiciones va a ser muy difícil.

La posición de Misiones

Al discurso inaugural de Milei fueron sólo 13 los gobernadores que participaron como lo hizo el misionero, Hugo Passalacqua, quien se mostró dispuesto a acompañar la propuesta del presidente, siempre que llegue por la vía del consenso, el diálogo y el federalismo, destacó en sus redes. No extraña tal posición porque desde la Renovación se viene haciendo público que están de acuerdo con la búsqueda de equilibrio fiscal, porque es lo que hizo el espacio que conduce la provincia para salir de aquel endeudamiento de los 90.

Donde plantean resistencia es ante la posibilidad que el ajuste lo tengan que soportar los sectores menos desprotegidos como está ocurriendo en el país. Tras haber sorteado aquella grave crisis, Misiones aplicó una receta local de cuidar los ingresos que actúa de protección a los recortes aplicados por Nación y permite sostener servicios esenciales como la salud o la educación. También como pretende la Nación, estableció por ley la prohibición de nuevo endeudamiento.

Apertura del Concejo en Posadas

Fueron varios los concejos deliberantes, como el de Posadas que iniciaron el periodo de sesiones especiales. En la ciudad capital, el intendente Leonardo Stelatto propuso para este nuevo período avanzar en la transformación de la ciudad en términos de infraestructura urbana, más integrada, con más calidad de vida y conectada, aplicando criterios de vanguardia en términos de gestión urbana, convirtiéndose en un atractivo que brinda la posibilidad de estudiar, trabajar, emprender e invertir.

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