Los vascos en Misiones según la visión de un viajero

Viernes 9 de noviembre de 2018
Alfredo Yaquinandi

Por Alfredo Poenitz Historiador

La identificación de Misiones como una provincia cosmopolita no es antojadiza, aunque, claro, ese carácter de territorio poblado por decenas de culturas tiene poco más de un siglo. Al igual que el país todo, la inmigración europea a estos lares se dio a partir de 1890 como consecuencia de la política inmigratoria de la Generación del Ochenta de poblar el país con habitantes de todas partes del mundo.
Justamente, en momentos en que la Argentina se estaba organizando como estado republicano y los productos de la fértil pradera empezaban a ser conocidos en todo el orbe a través de una economía agroexportadora, se organizó una gran Exposición Universal en París, en 1900, la que fue utilizada por los hombres del Ochenta como vidriera para hacer conocer las riquezas de nuestro país.
Años previos a ese acontecimiento, el gobierno nacional nombró a un vasco que residía en la Argentina, el ingeniero Francisco de Basaldúa, para encomendarle la tarea de recorrer detenidamente los territorios de Entre Ríos, Corrientes y Misiones para informar sobre las bondades de sus productos en aquella exposición internacional.
Basaldúa exploró Misiones entre los años 1897 y 1898, después de recorrer científicamente la laguna Iberá de la que dejó un exquisito informe, probablemente el primero con esas características, de aquel extenso humedal, que fue presentado a la Sociedad Geográfica Argentina.
Estando en Misiones sorprendió a Basaldúa hallar tantos descendientes de su patria a quienes les dedica un pintoresco y muy original capítulo cuando describe el Alto Paraná. Dice allí:
“Si fuera permitido alterar los nombres geográficos diríamos que el Alto Paraná debería llamarse Río de los Baskos , tal es la cantidad y la alcurnia de los que lo descubrieron primero, lo exploraron después y lo pueblan actualmente.” Y a partir de esa introducción, comienza a enumerar los vascos o descendientes de esa patria que conquistaron y colonizaron nuestro Litoral. Indica así que,
“Ayolas fue el primero en remontar el Paraná y el Alto Paraguay, y el que atravesó el misterioso Chaco hasta el Pirú (sic).
Tras de Alvar Núñez…..vino Irala a remontar el río y a fundar en las cercanías del Guayrá….varios pueblos de la provincia de Vera. Bergara fue el brazo ejecutor de aquel caudillo….Ortiz de Zárate, en 1556, sucedió en el poder a Irala y este ilustre peruano de raza eskalduna dedicó todo su esfuerzo a explorar el Alto Paraná, sometiendo las belicosas tribus de sus márgenes…
“….Don Juan de Garay, el ilustre fundador de la ciudad de Buenos Aires, mientras estuvo en la Asunción del Paraguay influyó benéficamente sobre los indios del Alto Paraná….Oiarbide, muchos años después exploró aquellas regiones dejando su nombre al río que hoy llamamos San Antonio Guazú….
“….Albear el geógrafo, determinó astronómicamente el curso del I-Guazú hasta su confluencia con el Alto Paraná. Y Azara, geógrafo y naturalista, ilustró su nombre con sus estudios geográficos escribiendo un verdadero monumento científico con las observaciones sobre la fauna y la flora de aquellos lejanos territorios…
“Se podría citar una lista interminable de jesuitas y seglares que recorrieron el Alto Paraná… pero el silencio del desierto vino en pos de la grandeza de aquellos y el Alto Paraná llegó a inspirar tal terror que todo el mundo se resistía a remontarlo.
“Volvieron entonces a aparecer los baskos y a su esfuerzo se debe que aquellas fértiles regiones hayan vuelto a la vida….
“Juan de Irigoyen remontó el Alto Paraná levantando el plano de su curso, en 1870, al tiempo mismo que dirigía la ruta de la escuadrilla brasilera…. Daniel de Uriarte, desde 1870 hasta 1882, ha ejercido la profesión de práctico del Alto Paraná. Juan de Goicoechea descubrió los yerbales de Tacurú-Pucú en 1874, creando un centro de población y de comercio que florece a los ojos vistos y está llamado a progresar cada día más.
“Jacinto de Palacuri, práctico también y compañero de Goicoechea, descubrió nuevos yerbales y cuando la voladura del vapor “Elisa” como buen balbaino nadador salvó la vida de los infelices náufragos.
“En 1876 afluyeron Joaquín de Aramburu, Francisco de Goicoechea, Luis de Izaguirre, Juan Antonio y Agustín de Uribe, dando vida y empuje con el vigor de su inteligencia y de sus brazos al comercio de la yerba mate.
“Gerardo de Artabe fue en 1882 a los bosques del Tacurú, y ahora vive en Posadas disfrutando en paz del producto de su labor.
“Domingo de Barthé merece especial mención no solamente porque reúne las condiciones generales de audacia, perserverancia, laboriosidad y honradez que caracterizan la raza eskalduna, sino porque su genio comercial le ha permitido adquirir la propiedad de más de ochocientas leguas cuadradas –todo un reino europeo-…..
“Martín de Errekaborde, Iztueta y Ayarragaray, con sus trescientas leguas cuadradas en la confluencia del Iguazú al Alto Paraná, cierran el ciclo de los nombres eskaldunas, cuya acción civilizadora influye decisivamente en el desarrollo de las fuerzas productoras de Misiones….”
Y finaliza este pintoresco relato, con un indisimulado orgulloso por su patria indicando que,
“En torno de estos hombres poderosos, como alrededor de los soles de los planetas, se mueve todo un mundo de baskos laboriosos que harán de esta región maravillosa centros de civilización y de fortuna en beneficio de sus hijos argentinos…..”.

”Basaldúa exploró Misiones entre 1897 y 1898, después de recorrer científicamente la laguna Iberá de la que dejó un exquisito informe, probablemente el primero con esas características”

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