2026-08-23

Alira Levinson convirtió su afinidad con los animales en una salida laboral

Una necesidad impulsó un servicio de niñera de mascotas

Con atención personalizada y rutinas adaptadas a cada animal, la propuesta permite a sus dueños viajar o trabajar con tranquilidad mientras reciben cuidados

Las mascotas ocupan cada vez más un lugar central en la vida cotidiana y, con ello, también cambiaron las formas de atender sus necesidades cuando sus dueños deben ausentarse. Viajes, vacaciones o extensas jornadas laborales impulsan la búsqueda de alternativas que permitan mantenerlas en su ambiente habitual y respetar sus rutinas. En ese contexto, Alira Levinson encontró una oportunidad y puso en marcha un emprendimiento como niñera de mascotas en Posadas, una propuesta que comenzó a partir de una experiencia con una amiga y que lleva adelante desde hace más de dos años.

“Estábamos en una juntada con unas amigas y una de ellas se tenía que ir de vacaciones. Tiene familia acá, pero no quería pedirles nuevamente que cuidaran a sus mascotas porque siempre estaba saliendo algún fin de semana o de viaje. Tampoco quería comprometer a sus amigas porque cada una tenía su trabajo y sus cosas. Yo me vi identificada con el problema y le dije que podía cuidarlas”, recordó Levinson.

Aquella primera experiencia implicó instalarse en la vivienda de su amiga y pasar allí la noche, ya que Bertha y Jacinta estaban acostumbradas a dormir dentro de la casa y podían estresarse ante un cambio. Lo que inicialmente surgió como una solución puntual terminó mostrando una necesidad que también atravesaba a otras personas al momento de ausentarse.

“Ella me dijo que me iba a pagar, pero que tenía que ir a su casa y quedarme a dormir porque se estresaban. Esa fue mi primera clienta y hasta el día de hoy, cuando necesita salir a algún lado, me llama a mí. Ella es rescatista y empezó a contarles a otras amigas que tenía una niñera para Bertha y Jacinta. Así fue surgiendo todo, primero de boca en boca”, relató.

La recomendación entre conocidos permitió sumar nuevos pedidos y, posteriormente, Levinson creó una cuenta en Instagram para darle mayor difusión a la actividad. También incorporó llaveros y otros elementos identificatorios que deja en los domicilios junto con las llaves que recibe. Tiempo después, una entrevista televisiva contribuyó a ampliar el alcance de la propuesta y multiplicó las consultas.

Antes de aceptar cada cuidado, realiza un encuentro con los propietarios en el domicilio para conocer al animal, recorrer los espacios y recibir las indicaciones necesarias. Ese contacto previo también busca generar confianza, debido a que la tarea supone ingresar a una vivienda particular durante la ausencia de quienes viven allí.

Cada mascota cuenta, además, con una ficha donde quedan registrados horarios, alimentación, medicación, antecedentes y otras necesidades, información que también conserva digitalizada.

“Tenemos una agenda en la que cada perro, gato o tortuga tiene su ficha con todo lo que necesita. Si toma medicamentos, anotamos los horarios y se los damos. También completan un formulario donde indican si tiene algún padecimiento. Ante cualquier situación estamos disponibles para llevarlo a la veterinaria, siempre avisándoles a sus dueños y contándoles todo el proceso”, detalló.

La modalidad varía según las características de cada hogar. Algunas jornadas requieren permanecer durante todo el día y dormir en el lugar, mientras que en otros casos alcanza con realizar dos o tres visitas diarias de varias horas para alimentarlos, acompañarlos y jugar. Entre quienes recurren a esta alternativa hay personas que salen de vacaciones, familias que permanecen hasta un mes en el extranjero y trabajadores con horarios extensos, incluidos médicos que cumplen guardias de hasta 48 horas.

La mayor demanda se concentra desde noviembre hasta marzo. Actualmente cuenta con alrededor de veinte clientes que recurren a ella de manera habitual durante el año, además de aquellos que solicitan asistencia únicamente durante las vacaciones. A la atención de los animales se suma de manera indirecta el movimiento dentro de la vivienda, como abrir ventanas o encender luces cuando las familias permanecen fuera durante períodos prolongados.

“Hay gente que tiene familiares en el extranjero y se va aproximadamente un mes, que es muchísimo tiempo. Al estar constantemente entrando y saliendo también terminamos cuidando la casa. Abrimos las ventanas, prendemos las luces y mantenemos movimiento. Es algo extra que los clientes valoran mucho, sobre todo cuando tienen que ausentarse durante varias semanas”, comentó.

Los animales que estuvieron bajo su responsabilidad no se limitan a perros y gatos. A lo largo de estos años atendió tortugas, un gallo, un loro y numerosas mascotas con hábitos muy diferentes. Esa diversidad la llevó a organizar cada estadía según las indicaciones recibidas y a incorporar tareas que pueden ir desde pesar las porciones de alimento hasta realizar cuidados cotidianos específicos.

“Ahora tienen horario para comer, hay que pesarles la comida, limpiarles los ojitos o limarles las uñas. Cuando quedan solos hasta les pongo dibujitos. Yo veo que existe mucho apego y que las personas quieren un cuidado especial, no dejarles a cualquiera o que alguien simplemente vaya a darles de comer. Eso cambió muchísimo”, consideró.

Durante las ausencias mantiene comunicación con los propietarios mediante fotografías y videos, además de compartir algunos registros en la cuenta del emprendimiento. Con las familias que ya conoce procura no enviar mensajes constantemente, salvo que se lo soliciten o exista alguna situación que deban conocer, con la intención de que puedan continuar con sus actividades sin permanecer pendientes de lo que sucede en casa.

El valor actual parte de los 25.000 pesos por día. Cuando es necesario permanecer durante la noche se agregan 15.000 pesos, mientras que una extensión del acompañamiento hasta el mediodía siguiente suma otros 10.000. Levinson todavía mantiene las tarifas establecidas durante la última temporada de verano y organiza la disponibilidad de acuerdo con las características y duración de cada solicitud.

“A mí siempre me encantaron los animales, soy muy perrera. Además, soy estudiante de Abogacía, me recibí de procuradora el año pasado y el año que viene espero recibirme de abogada. Buscaba algo que pudiera encajar con mis horarios de estudio. Incluso hice una pasantía en el Ministerio de Ecología por la mañana y podía dedicarme a esto durante la tarde”, expresó.

La flexibilidad fue uno de los motivos que le permitió sostener ambas actividades y transformar aquella experiencia inicial en una fuente de ingresos. En el camino, asegura haber atravesado apenas una o dos situaciones negativas y destaca especialmente el vínculo construido con las personas que confiaron en ella para ingresar a sus hogares y hacerse cargo de sus animales.

“Conocí gente muy buena haciendo esto y tuve clientes excelentes. A veces aparecen comentarios sobre que hay que tener cuidado, y por supuesto que uno tiene que tomar ciertos recaudos, pero mi experiencia fue muy buena. Quiero mantener el emprendimiento a largo plazo, aunque me reciba y después cambien mis horarios”, afirmó.

Tras más de dos años, la organización interna también fue modificándose hasta contar con registros y procedimientos definidos para cada animal. Su objetivo ahora apunta a que más personas conozcan la alternativa y, principalmente, a extender una mirada centrada en el bienestar de las mascotas, independientemente de que sus responsables decidan contratar este tipo de asistencia.

“Me gustaría que se difunda más el cuidado de las mascotas. No necesariamente hay que considerarlas hijos, pero sí tenerlas bien cuidadas, y eso es primordial aunque no tengan una niñera. El emprendimiento se fue puliendo mucho durante estos años, ahora tenemos todo categorizado y cada uno tiene su ficha. Está funcionando muy bien y los clientes me hacen saber que están satisfechos”, concluyó.

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