Un grupo de WhatsApp con papis perrunos
Cuatro patas, muchos amigos y una plaza que los reúne
En una tarde soleada, una plaza de El Brete de Posadas se transforma en un punto de encuentro para decenas de perros que corren, saltan y juegan entre ellos mientras sus dueños comparten mates, charlas y nuevas amistades. No importa el tamaño ni la raza, todos tienen un lugar en esta particular comunidad que nació de una necesidad sencilla, encontrar compañeros de juego para las mascotas.
La banda de El Brete está integrada por unas 70 personas que se organizan a través de un grupo de WhatsApp para encontrarse con sus perros. La dinámica es simple y flexible, alguien avisa que va a la plaza y los demás se van sumando. Los encuentros pueden darse por la mañana, durante la siesta o por la tarde y los animales corren y socializan bajo la mirada atenta de sus dueños.
El grupo fue creado por Chiki Agüero y este miércoles 26 cumplirá un año. La idea surgió a partir de su propia experiencia con Lola, su perra, que no tenía otros animales con quienes jugar. “No tenía amigos para jugar y la traía a la plaza y todo el mundo le estiraba a sus perros de la correa y nadie quería juntarse con nadie, nadie quería hacerse amigo”, recordó.
A partir de entonces, Chiki propuso a otra persona encontrarse para que sus perros pudieran jugar y, poco a poco, la convocatoria fue creciendo. “Vino una persona, después vinieron otros chicos más, todos los perros jugaban juntos, se armó un lindo grupo con linda gente que queremos hacer todos lo mismo”, contó.
Cada integrante tiene entre uno y cuatro perros, aunque uno de los miembros tiene siete, contó. La organización se mantiene mediante el grupo de WhatsApp y permite que los encuentros surjan de manera espontánea. La plaza se convirtió así en un espacio de socialización no sólo para los animales, sino también para quienes los acompañan.
La profe de educación física Mariela es una de ellas; tiene a Juana, de un año, y a Tomás, de apenas siete meses. Vive cerca de la plaza y suele acercarse con sus perros para compartir las tardes. “El grupo me parece re lindo, siempre que vengo, porque vivo acá cerca, así que es re lindo venir”, expresó.
En uno de esos encuentros conoció a Evelyn, enfermera y dueña de Nacho, un perro salchicha. La amistad surgió mientras sus mascotas comenzaron a relacionarse. “La comunidad esta que se armó es muy linda porque todos los perros interactúan con todos y juegan bastante”, señaló Evelyn, quien además destacó que los animales terminan agotados después de cada jornada y que los encuentros permitieron que sus propios dueños también construyeran nuevos vínculos.
Agustina también forma parte de la comunidad y llega a la plaza con Snoopy, un perro rescatado que tiene desde hace un año, y Rodolfo, de 14 años. Para ella, uno de los mayores atractivos es el ambiente que se generó entre las personas y los animales. “Esta comunidad es muy linda, en esta plaza son todos amigos”, afirmó.
La posibilidad de que los perros puedan jugar libremente es uno de los aspectos que más valora. “Me gusta acá porque los perros son felices y son libres y más que nada que la comunidad también hace conocer gente tan linda, pasar una tarde, tomar mate, relajarse”, contó.
Adri, por su parte, es la dueña de Nina, una cachorra de apenas cinco meses que encontró en la plaza un espacio para comenzar a socializar con otros animales. “Quería agradecer más que nada a este grupo porque me encanta que Nina pueda venir a jugar acá, encontrarse con otros perritos, socializar, hacer amigos”, dijo. El resultado se nota al regresar a casa, porque Nina vuelve cansada después de correr y jugar durante la tarde.
Para Chiki, su creadora, la socialización es uno de los principales objetivos de la propuesta. Consideró que el contacto con otros animales puede ayudar especialmente a los cachorros a reducir la ansiedad y adquirir mayor confianza. “Inclusive les cambia muchísimo el carácter a los cachorritos, los hace menos ansiosos, empiezan a ser más sociables”, explicó.
La convivencia entre perros de diferentes tamaños y razas es parte de la identidad del grupo ya que en la plaza pueden encontrarse salchichas, perros pequeños, mestizos y más de ocho pitbulls que participan de los encuentros. “No importa la raza ni el tamaño con el solo hecho de tener la disposición y el amor hacia nuestras mascotas hace que se forme todo esto”, sostuvo Chiki.
Según su experiencia, algunos de los animales que llegan con fama de ser agresivos terminan jugando con el resto sin inconvenientes. “Esos perros a los que la gente llama agresivos, si le ves jugando conmigo te morís, porque son como niños. El problema no son los perros, sino los dueños”, afirmó.
La creadora del grupo no cuenta con formación específica vinculada al comportamiento animal pero aprendió principalmente a partir de tutoriales y de la experiencia cotidiana con los perros. Su manera de relacionarse con ellos se basa en observarlos, interactuar y utilizar palabras firmes y repetidas que puedan reconocer.
Los encuentros también incorporaron a personas que se dedican a pasear perros, aunque en este caso la actividad busca alejarse del paseo tradicional. “Este es un paseo interactivo. Vienen, los traen a jugar acá, se cansan, corren, saltan, jugamos nosotros, inclusive a veces se acercan los niños y los niños también participan de esos juegos”, explicó Chiki.
La dinámica terminó generando una situación particular entre los integrantes, ya que muchas veces conocen primero a las mascotas que a sus dueños. “Entre nosotros por ahí no nos acordamos de nuestros nombres, pero de los perros sé todos”, contó entre risas.
Además del grupo de WhatsApp hace aproximadamente dos meses crearon una cuenta de Instagram, @labandadeelbrete, para compartir la propuesta y llegar a más personas.
El objetivo, según Chiki, no es necesariamente que todos se incorporen a la comunidad que se reúne en El Brete, sino que la experiencia pueda replicarse en otros espacios. “Ojalá mucha gente se sume, no sé si a este grupo, porque esto lo pueden hacer en cualquier plaza”, señaló.
Mientras los perros continúan corriendo y jugando en la plaza, sus dueños siguen la escena entre mates y conversaciones. Algunos ya se conocen desde hace meses, otros llegaron recientemente y comienzan a formar parte de una comunidad que nació alrededor de una necesidad tan simple como importante para sus protagonistas, que sus mascotas puedan tener amigos, jugar y volver a casa felices y cansadas después de una tarde compartida.
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