2026-05-10

Se trabajó en el rastreo de direcciones IP y elaboración de informes

“Mañana tiroteo”: advierten que los retos son más frecuentes

A través del ciberpatrullaje, la Policía detectó a trece menores involucrados en amenazas. La propagación por redes hace que sean recurrentes y más comunes

La reciente circulación de amenazas vinculadas a supuestos tiroteos en establecimientos educativos encendió las alarmas en distintas partes del país. En la provincia de Misiones, la situación obligó a una rápida intervención de la Dirección de Cibercrimen de la Policía provincial, que desplegó tareas de inteligencia digital para detectar perfiles involucrados en la propagación de estos mensajes.

La directora del área, la comisario Sandra Ozuna, explicó que la investigación comenzó a partir del monitoreo de redes sociales y plataformas digitales, donde comenzaron a detectarse publicaciones y mensajes asociados a un supuesto desafío viral.

“Se realizó un trabajo de ciberpatrullaje en redes sociales para identificar perfiles asociados al desafío y saber quiénes estaban vinculados a propagar las amenazas”, señaló la funcionaria en diálogo con El Territorio.

Según detalló Ozuna, la investigación permitió reconstruir cómo comenzó la propagación del fenómeno a nivel nacional.

Si bien no hay un mensaje “fundacional” único, se rastrea su origen en tendencias similares de Estados Unidos que fueron adaptadas al contexto latinoamericano. Se cree que la ola cobró fuerza tras un hecho real ocurrido en marzo de 2026 en San Cristóbal, Santa Fe, donde un alumno mató a un compañero. Este suceso instaló el tema en la agenda pública y motivó a otros adolescentes a replicar el mensaje como una broma extrema o reto de pertenencia.

El inicio formal de la ola masiva se registró a mediados de abril último en la ciudad de La Falda, Córdoba, en el Ipem 142, donde apareció el primer mensaje escrito: “Mañana 15/4 tiroteo. No vengan”.

Sin embargo, la funcionaria aclaró que no todos estos episodios tienen un origen exclusivamente local o nacional. En muchos casos, este tipo de tendencias surgen en escenarios digitales mucho más amplios.

“En algunos casos, estas formas de retos a través de redes traspasan las fronteras, vienen de otros países o son más globales”, remarcó.

La advertencia no es menor: las amenazas o desafíos virales que se reproducen entre adolescentes suelen expandirse rápidamente gracias al efecto multiplicador de plataformas digitales, grupos de mensajería y redes sociales, generando alarma social y movilizando recursos de seguridad.

Doce menores identificados

Como resultado del operativo desarrollado en la provincia, la Policía logró identificar a doce menores que habrían participado en la difusión o realización de amenazas vinculadas a estos supuestos tiroteos escolares.

“Fueron identificados doce menores en la provincia que amenazaron con realizar el tiroteo”, confirmó Ozuna.

Detrás de muchos de estos casos -explicó- no siempre existe una intención real de concretar un ataque, pero sí una conducta que representa un riesgo y activa protocolos de emergencia.

La funcionaria indicó que cada caso fue investigado individualmente, analizando el contexto familiar, escolar y digital de cada involucrado.

Ozuna explicó que la etapa más intensa de la investigación se concentró en el lapso de una semana, tiempo durante el cual se detectaron los distintos episodios.

“Tras esa semana que se trabajó, no hubo nuevos casos identificados”, afirmó.

De acuerdo con su experiencia, este tipo de fenómenos digitales suele tener una duración limitada, aunque su impacto puede ser muy fuerte en ese breve período. “Estos retos suelen durar una semana, y además la mediatización del caso hizo que los padres hablen con los chicos”, expresó.

La repercusión pública del tema, según explicó, cumplió un rol preventivo importante. “Sirvió para que pudieran interiorizarse, pero también por el riesgo de allanamiento del domicilio”, agregó.

El antecedente de Santa Fe

La funcionaria recordó que la intervención rápida permitió evitar situaciones más graves dentro de la provincia.

“Por suerte acá en Misiones no tuvimos que lamentar lo que pasó en Santa Fe con los tiroteos”, señaló.

La referencia remite a episodios ocurridos en esa provincia, donde hechos vinculados a violencia armada en ámbitos escolares generaron conmoción pública y reforzaron la necesidad de actuar preventivamente ante cualquier amenaza digital.

Antecedentes

Ozuna también contextualizó este fenómeno dentro de una problemática más amplia: la proliferación de retos virales que afectan especialmente a adolescentes.

“Hubo otros sucesos similares relacionados a desafíos virales, como el de la Ballena Azul en la prepandemia”, recordó en referencia al reto viral.

La Ballena Azul fue un fenómeno viral de 2017 que consistía en una serie de 50 retos diarios impuestos a través de grupos de redes sociales, escalando desde tareas inofensivas hasta actos de autolesión y, finalmente, el suicidio en el último reto. Comenzó en Rusia y tuvo un impacto global incluyendo múltiples casos y alertas en Argentina, se basaba en la manipulación psicológica de adolescentes vulnerables.

Asimismo el “Fire challenge” fue una tendencia en plataformas como TikTok e Instagram en la que los participantes, generalmente adolescentes, se graban realizando actos con fuego. El participante se rocía el cuerpo o partes de él con líquidos inflamables (como alcohol o desinfectante de manos) y se prende fuego.

Desde el área de Cibercrimen sostienen que este tipo de desafíos se transformó en una preocupación constante, especialmente por la facilidad con la que circulan contenidos sensibles entre menores.

La investigación desarrollada en Misiones incluyó cooperación internacional con empresas tecnológicas y la recopilación de evidencia digital y audiovisual.

“Para este caso, se trabajó con la empresa Meta y se logró identificar las IP de las personas involucradas”, explicó Ozuna.

Meta colaboró con el proceso investigativo, permitiendo acceder a información técnica clave para individualizar a los responsables.

Además, la Policía solicitó registros fílmicos de instituciones educativas donde existían sistemas de videovigilancia.

“También se pidieron las grabaciones de las escuelas, en los casos que tenían videovigilancia, para que sirvan de material probatorio”, indicó.

Este material permitió complementar la evidencia digital con pruebas físicas y contextuales.

La presión social detrás

Uno de los puntos que más preocupa a los investigadores es la motivación detrás de estos comportamientos.

Según Ozuna, en la mayoría de los menores aparece una necesidad de pertenencia. “Los chicos hacen los retos virales por una cuestión de formar parte del grupo social”, explicó.

Sin embargo, la funcionaria aclaró que no siempre los involucrados son adolescentes. Recordó el caso ocurrido en la Universidad de la Cuenca del Plata, donde los responsables eran adultos.

“No sólo son chicos; por ejemplo, también estuvo el caso de la Cuenca del Plata, que eran tres personas ya mayores de edad que estudian abogacía”, relató.

Y concluyó con una reflexión que expone la complejidad del fenómeno: “Ahí ya no se entiende por qué, porque no son niños que no quieren tener clases o una evaluación”.

El caso de Dos de Mayo

Uno de los hechos más sensibles ocurrió en la localidad de Dos de Mayo, donde la investigación no sólo derivó en la identificación de un menor, sino también en una causa paralela relacionada con la tenencia de armas.

“En uno de los casos, en Dos de Mayo, la investigación llevó hasta el padre, que poseía armas de fuego y no podía justificar por qué las tenía, lo que hizo que se arme una causa en paralelo”, reveló la directora de Cibercrimen.

Ese hallazgo elevó la preocupación de los investigadores, ya que una amenaza que inicialmente podía interpretarse como parte de una conducta imitativa en redes sociales terminó exponiendo una situación de potencial riesgo dentro del entorno familiar.

Repensar la prevención

Desde la Dirección de Cibercrimen insisten en que el rol de las familias, las escuelas y las instituciones resulta clave para detectar señales tempranas y evitar que este tipo de conductas escalen.

La combinación entre exposición constante a redes sociales, búsqueda de validación social y acceso a contenidos virales peligrosos plantea nuevos desafíos para los sistemas educativos y de seguridad.

En ese contexto, el trabajo preventivo, la alfabetización digital y el diálogo familiar aparecen como herramientas centrales para anticiparse a fenómenos que, aunque puedan comenzar como una broma en internet, pueden derivar en consecuencias penales, allanamientos y situaciones de riesgo real. 

Temas de esta nota
Te puede interesar