Ajedrez, póker y truco

Domingo 9 de febrero de 2020
Lograr acuerdos representa una de las misiones no siempre sencilla de cualquier dirigente. A su vez, cumplir con los objetivos trazados implica ganar en credibilidad. En las últimas dos semanas, el presidente de la Nación Alberto Fernández se embarcó en una gira europea con la ilusión de conseguir apoyo de quienes tienen peso propio en el Fondo Monetario Internacional (FMI) a fin de avanzar en la renegociación de la deuda externa. 
Al concluir la semana y de regreso en el país, hay esperanza de una negociación compleja pero que pueda llegar a buen puerto.
Sobre la gira de Fernández, nadie podría afirmar con certeza, en qué condiciones recibirían al mandatario nacional que lleva en el poder tan solo dos meses. Fundamentalmente además, por las diferencias de formación personal y política, con su antecesor Mauricio Macri que intentaba convencer a los argentinos que el mundo le había abierto las puertas, aunque sin haber conseguido ningún beneficio a favor de los argentinos. 
Al contrario, el gobierno de Cambiemos contrajo un préstamo histórico de más de 57.000 millones de dólares, el más grande préstamo concedido por el FMI que ahora pende como una espada de Damocles sobre los proyectos de desarrollo que tiene la Argentina. Ante la necesidad de renegociar los términos de pago de esa deuda, Alberto Fernández realizó el periplo por Europa que lo llevó a mantener contacto y diálogo con los máximos líderes del mundo político y hasta espiritual. Como se citó la semana pasada, en esta misma columna, el presidente salió de gira con un propósito muy claro y en el camino, se les fueron abriendo puertas a tal punto de conseguir el claro apoyo del máximo líder de la iglesia católica, el papa Francisco.
El sumo pontífice comenzó concediéndole el doble de tiempo que le había dispensado a Macri, cuando lo recibió en 2016. Representó la primera buena señal, de que había más empatía con los objetivos trazados por la actual administración. De allí, tras ese encuentro, el presidente admitiría haber hablado con el santo padre de todo lo que estaba pasando en la Argentina y reconocería de manera abierta que Francisco ya estaba ayudando al país y que estaba muy preocupado, porque la deuda había generado pobreza y marginación. Además, en ese momento, hubo  promesa de ayuda de parte del Papa. 
Tras este contacto, Alberto siguió la gira, que incluyó encuentros con el primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, con el presidente italiano Sergio Mattarella. Del mismo modo con el presidente de España, Pedro Sánchez; el rey Felipe VI; el jefe de Estado de Francia, Emmanuel Macron y la canciller de Alemania, Angela Merkel. En todos estos dirigentes con peso propio ante el FMI, el presidente argentino recibió buen acogimiento y sobre todo solidaridad y promesa de que ayudarían al país a que se abran las negociaciones ante el Fondo, para mejorar las condiciones del pago de la deuda, dando tiempo a la Argentina a salir de la grave crisis a la que condujo la administración de Macri. 
Mientras Alberto Fernández continuaba el recorrido oficial por Europa, el papa argentino gestaba en soledad su estrategia, que recién podría apreciarse en el momento y lugar justo, como una movida exacta concretada en un juego de ajedrez o póker. Si se trazara un paralelismo, se podría decir que como el inicio de estos juegos, la ejecución de las partidas se mostraban a la vista casi simple y casi predecible. 
El ámbito elegido era un seminario denominado “Nuevas formas de fraternidad solidaria, de inclusión, integración e innovación”, organizado por la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, en el Vaticano. Asistían a tal evento los máximos líderes financieros y especialistas del mundo.
Francisco, entendió que era el momento de empezar a mover piezas del ajedrez, en presencia -entre otros- de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva y del que participó también el ministro de Economía, Martín Guzmán y el economista norteamericano Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, encargado además de dirigir una parte de los debates.

Francisco siempre sorprende
Como toda jugada magistral, lo inesperado o la sorpresa suelen ser muy favorables para conseguir buenos resultados. En ese encuentro, fuera de programa, apareció el papa Francisco.
De manera elocuente, el Obispo de Roma consideró que era hora de tomar conciencia de la responsabilidad en cuanto a las situaciones de injusticia y desigualdad. Afirmó que si la pobreza y riqueza extremas existen, es porque se ha permitido que la brecha se amplíe hasta convertirse en la mayor de la historia. En esa línea, el papa Francisco dio un espaldarazo a la estrategia argentina para reestructurar su deuda externa al pedir ante las máximas autoridades del FMI que no se exija a los países que salden sus pasivos con sacrificios insoportables para sus pueblos.
El Santo Padre afirmó que la deuda pública contraída en no pocos casos para impulsar el desarrollo económico de un país puede constituirse en un factor que daña y perjudica el tejido social cuando termina orientada hacia otras finalidades, como la especulación financiera o el financiamiento de la fuga de capitales.
Pidió asumir la responsabilidad de proporcionar asistencia para el desarrollo a las naciones empobrecidas y alivio de la deuda para las naciones muy endeudadas, como es el caso argentino.
Reclamó, en igual sentido, buscar modalidades de reducción, dilación o extinción de esos compromisos para que sean compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia.
Según el Sumo Pontífice las personas empobrecidas en países muy endeudados, soportan cargas impositivas abrumadoras y recortes en los servicios sociales a medida que sus gobiernos pagan deudas adquiridas insensibles e insosteniblemente.
Escucharon muy atentos y aprobaron estas reflexiones los economistas Stiglitz y Guzmán. Este último, el pasado martes mantuvo reunión bilateral con Georgieva, en el marco de las gestiones que lleva adelante la Argentina ante el FMI y ante el resto de los acreedores privados para reestructurar el pago de la deuda externa.
Francisco siguió moviendo sus fichas y exhortó a ayudar a los países en desarrollo, a lograr la sostenibilidad de la deuda a largo plazo, a través de políticas coordinadas destinadas a fomentar el financiamiento de la deuda, el alivio de la deuda y la reestructuración de la deuda, según corresponda.
De esta manera, el papa Francisco acompañó con creces la gestión de Alberto Fernández, en la búsqueda de nuevas reglas de juego para renegociar la afligente deuda con el FMI. 
En el mismo ámbito Georgieva haría referencia a que hay un capitalismo que hoy está haciendo más mal que bien en el mundo.
Del mismo modo Stiglitz, entiende que el actual capitalismo debe ser reformado.  Afirmó que el capitalismo está en crisis, desde la crisis moral y de desigualdades, de confianza en las instituciones, crisis de deuda como la que vive Argentina, hasta la destrucción del ambiente.

Respaldo y el rol de Trump
Sobre la búsqueda de renegociación de deudas, la semana culminó con un claro respaldo del presidente norteamericano, Donald Trump que prometió colaborar con la renegociación de la deuda argentina. Fue en oportunidad en que el presidente de los Estados Unidos recibió en la Casa Blanca al designado embajador, Jorge Argüello. No fue casual que justo en la semana que Fernández estuvo de gira por Europa, el gobierno estadounidense haya agendado recibir al representante argentino. 
El respaldo del país del norte en la renegociación de la deuda externa, que además tiene ahora el aval del parlamento argentino, es de vital importancia. Es que Estados Unidos, es el país con mayor peso dentro de la composición del FMI. Para plantearlo con mayor claridad, se encuentra establecido de manera tácita en el FMI que el presidente del organismo internacional, suele responder a Europa, en tanto que el vice es designado por los Estados Unidos. Justamente esta semana, se conoció la decisión de desplazar del organismo de crédito al estadounidense David Lipton que era subdirector gerente y ocupó el cargo durante 9 años. Fue quien había avalado el crédito a la Argentina. 
De esta manera la actual directora gerente del FMI, se desprende de su segundo al mando en el organismo de crédito multilateral. 
Los tiempos cambian, como van cambiando las relaciones y vínculos políticos. Un buen estratega, nunca se queda con una sola jugada, Trump conocedor de esta realidad se va adaptando a estos cambios. Con el mismo fin de no estar excluido de los nuevos aires internacionales que se respiran, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, por primera vez, afirmó estar dispuesto a recibir en su país al presidente Alberto Fernández. Debe recordarse que desde que el actual mandatario argentino inició la campaña en 2019, había recibido únicamente hostilidades de Bolsonaro. Pero cuando el tablero se mueve, muy pocos quieren quedar fuera de juego.

Una jugada más criolla
De las estrategias de jugadas originadas en Asia como el ajedrez o al poker cuyo invento, disputan chinos y persas, no podía faltar el truco, un juego más bien criollo donde talla mucho la picardía para anotarse unos porotos. De eso se trató otra jugada de Alberto Fernández al designar como embajador de Argentina en España al dirigente radical Ricardo Alfonsín. 
Tal gesto fue destacado por el ex gobernador de Misiones y actual diputado provincial, Hugo Passalacqua. En su cuenta tuiteó que es una muestra de pluralidad democrática y fortaleza que ayuda. Entiende el misionero, que en estos momentos, de extrema dificultad en el país, es necesario que el mundo vea unida a la Argentina.
Ricardo Alfonsín el año pasado fue uno de los más críticos respecto a la alianza de la UCR con el PRO de Mauricio Macri, en el marco del frente Juntos por el Cambio. 
Los que defendieron a capas y espadas esa alianza y avalaron todas las decisiones y los desaciertos de Macri, ahora se sienten tocados y hasta amenazan con expulsarlo del partido como plantearon desde la Juventud Radical. 
Con la designación, no habría vueltas atrás, más allá del malestar de los citados dirigentes radicales. Se puede decir que las cartas están echadas o aún más contundente,  para quienes lo critican, la suerte está echada.

Un encuentro histórico
La semana política concluyó en Misiones, con un histórico encuentro entre el papa Francisco y el gobernador Oscar Herrera Ahuad. Sin mucho ruido, el mandatario misionero fue gestando este encuentro que fue anticipado en esta misma columna el pasado 26 de enero. Entonces, se indicó que estaba previsto que el Sumo Pontífice recibiera al mandatario provincial a solas en el Vaticano, desde donde había partido la invitación. Y fue efectivamente lo que sucedió. En lo que viene a ser la siesta misionera del último viernes, durante 45 minutos, se concretó el diálogo en la residencia de Francisco, en la Casa de Santa Marta, emplazada dentro del Vaticano. 
Francisco y Herrera Ahuad tienen algo en común, la pasión por el fútbol y especialmente comparten la preferencia del mismo equipo: San Lorenzo. Pero además, las coincidencias se fueron haciendo más evidentes en cuanto al pequeño estado que administra el misionero: una provincia que se distingue por la conservación de sus recursos naturales. Es lo que viene exhortando Francisco al mundo, de salir en defensa del planeta, ante el deterioro creciente entre otros motivos, por la depredación o deforestación, provocando el actual calentamiento global. Por esta razón, el papa consideró que Misiones está en línea con lo que viene predicando desde el Vaticano y plasmado en la encíclica “Laudato si”. Tal vez por ello, el Obispo de Roma manifestara tanto interés en hablar con el administrador de esta provincia, al valorar el esfuerzo que hace Misiones para la conservación de los recursos naturales. 
Aprovechando ese acercamiento directo, Herrera Ahuad sugirió al máximo representante de la iglesia a tener en cuenta a Misiones, sobre cómo una pequeña y humilde provincia logra conservar sus recursos naturales poniendo freno a la deforestación, al embate de la frontera agropecuaria y hasta frenar el intento de  cultivos transgénicos o de poblar con soja la tierra colorada. 
Un dato destacado es que el Sumo Pontífice, anticipó que en mayo de este año se realizará un seminario por el aniversario del “Laudato si” e invitó a Misiones a mostrar a los asistentes de todo el mundo que se esperan para ese evento, sobre la conservación de la selva.
Además el papa Francisco y el mandatario misionero ratificaron el interés en que la Fundación Scholas Ocurrentes tenga una sede en Puerto Iguazú y la realización de un encuentro escolar en la ciudad de las Cataratas.
El mandatario misionero como cierre de la visita oficial a Italia mantuvo reuniones oficiales con referentes de organismos internacionales. 
En la gira, fue recibido por el embajador argentino en Italia, Tomás Ferrari y del mismo modo, mantuvo encuentros con representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida), buscando líneas de créditos para la producción agraria.

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