No hay una causa única para explicar las adicciones

“La persona que se droga no busca placer, sino alivio”

Una mirada clínica del consumo como respuesta al dolor psíquico, la presión de la inmediatez y las dificultades actuales
domingo 18 de enero de 2026 | 6:05hs.
Jorge Catelli es doctor en Psicología.
Jorge Catelli es doctor en Psicología.

Para entender los motivos por los cuales una persona empieza a consumir algún tipo de sustancia, que con el correr del tiempo puede derivar en una adicción, no hay una sola causa que lo explique, sino una serie de factores tanto internos como externos de esa persona.

Esa es una de las primeras conclusiones explicadas por el doctor en Psicología Jorge Catelli durante la entrevista con El Territorio. “No hay una causa única para explicar las adicciones. Y tampoco podemos decir que los jóvenes se drogan por esto o por aquello. Porque cada persona tiene su propia trayectoria singular. Dos pibes pueden vivir en el mismo barrio y uno desarrolla una conducta adictiva y el otro no. O inclusive pueden nacer en la misma familia y uno toma ese camino y el otro no”.

Desde su punto de vista, para abordar la problemática de las adicciones, más que pararse a analizar las distintas sustancias, que pueden ser legales como el alcohol o la comida, o ilegales como la cocaína o la marihuana “desde el psicoanálisis tratamos de ver qué está tapando ese consumo, qué es lo que se busca calmar o silenciar con una droga” .

“La droga muchas veces funciona como un anestésico frente a la angustia. Hay determinadas situaciones donde el consumo adictivo es como una especie de tapón para frenar angustia, dolor, tristeza o alguna situación traumática o de duelo, o desamparo no resuelto que pesa para esa persona, que no logra expresarla. Y ahí la droga tapona ese malestar, que va a seguir incomodando y por lo tanto el sujeto va a seguir consumiendo para aliviarse”, sostuvo el psicoanalista.

Seguidamente Catelli dijo que muchas veces la persona que transita la adicción ni siquiera conoce ese malestar previo. Es decir puede ser algo que no está en el plano de la conciencia, pero es algo vivido que dejó un trauma y eso se parece al dolor. No al placer.

“Aquel individuo que no consume suele disponer de ciertas vías de tramitación psíquica, por los lazos sociales, por la palabra, por la creatividad o porque cuenta con un universo de otros con quienes puede articular la tramitación de lo que esté viviendo. También puede ser porque tienen una mayor tolerancia a la frustración” agregó.

La diferencia entre quien va hacia la adicción y quien no está en la forma de procesar el vacío y el dolor emocional: mientras una persona intenta tapar o anestesiar ese sufrimiento mediante el consumo, la otra encuentra vías de resolución a través de la palabra, el diálogo con su entorno o actividades como el deporte y el arte.

Otra cuestión que el profesional sumó a su discurso es la cultura de la inmediatez como factor social de la época actual, que influenciada por los avances tecnológicos, permiten un nivel de respuesta rápida que acelera procesos humanos, “entonces pareciera que todo se puede resolver rápido. Que la espera desespera y que hay poco margen de paciencia para esperar”.

En ese marco, Catelli agregó que “esa cultura de la inmediatez sumada al exhibicionismo permanente en las redes sociales. Fijate que en redes todos sonríen, todos muestran una versión de alegría, de satisfacción, de placer. Pero la realidad es que nadie vive así las 24 horas de los 365 días del año”.

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