Acompaña y concientiza a otros jóvenes

“La droga sólo me iba llevar a dos caminos: a la cárcel o la muerte”

Cristian Bogado, de Montecarlo, superó años de consumo tras rehabilitarse en la Fundación Reto de Aristóbulo del Valle
domingo 18 de enero de 2026 | 6:05hs.
Su mamá lo acompañó y lo contuvo durante su proceso de recuperación.
Su mamá lo acompañó y lo contuvo durante su proceso de recuperación.

Cristian Bogado tiene 31 años y cayó en adicciones a los 16 años, pero mediante el acompañamiento de la familia de la Fundación Reto pudo salir adelante, hoy está recuperado y desde su lugar busca contar su historia de vida a otros jóvenes para que no caigan en una adicción y puedan salir. Tiene cuatro hermanos y hace pocos meses volvió a vivir con sus padres luego de una larga recuperación y hoy refugiado en Dios tiene como objetivo ayudar a otros.

“Crecí en una familia ordenada, una familia educada, me enseñaron principios, educación, pero en mi adolescencia me desvié, tomé malas decisiones, elegí mal muchas veces, y en ese caminó me encontré con la adicción. Estaba en el secundario y con 16 años conocí la noche, la joda y por querer pertenecer, caerle bien a alguien o ser parte de un grupo, tomé malas decisiones”, contó Cristian.

Respecto a sus adicciones recordó su vivencia: “Fumé marihuana y caí en un engaño. Pensé que eso me hacía ser más que los demás o que todos me iban a ver bien, cuando en realidad era una equivocación total. Fumé durante un período de mi vida en el que eso ya no era suficiente y, andando en la noche y la joda, el cuerpo empezó a pedir más. Al intentar saciarme con algo distinto, empecé con la cocaína. Crecí con esa adicción, mientras mi familia no lo notaba”.

A su vez, el joven montecarlense relató que, impulsado por la desesperación, primero robaba en su propia casa para conseguir la sustancia y que luego comenzó una etapa aún más compleja de su vida, marcada por la necesidad constante de obtener dinero para consumir.

“Todo esto que viví me llevó a la depresión, a querer suicidarme varias veces, te culpás de tantas cosas. Hasta que un día toqué fondo consumiendo crack, es una droga que no le importa el nivel económico de la familia, no le importa tu género ni la edad, es una droga que nunca te sacia, te mata”.

Más adelante, asumió que las decisiones tomadas habían sido propias y que nadie más tenía responsabilidad.

“La vida me iba a llevar a dos caminos que eran la muerte o la prisión y tuve un resplandor de Dios diciendo que yo no iba a sufrir, sino que sufría mi entorno”.

Desde allí, apareció la posibilidad de una internación como última alternativa, en un contexto en el que ya no tenía cabida en ningún ámbito, se había ido de su casa y deambulaba por la calle.

Cristian Bogado estuvo sumergido en las adicciones por trece años y encontró la ayuda en su familia, se refugió en Dios, aprendió un oficio en la Fundación Reto en Aristóbulo del Valle, y hoy busca crear conciencia, acompañar y también emprender para cubrir sus necesidades económicas.

En Montecarlo colabora en el Espacio Municipal de Abordaje y Prevención de Adicciones, donde va varios días a la semana.

Por su parte, Irma González, mamá de Cristian, agregó: “A veces, entre tantas responsabilidades y el cuidado de todos los hijos, una no logra estar atenta a todo”.

A su vez, expresó que pidió ayuda a su hermana y a su hija para averiguar en qué lugar podía ser internado, aunque aclaró que la decisión debía partir de él. “Veo a mi hijo tan cambiado, es otra persona. Se necesita la contención de la familia para salir. Tenemos que contener, escuchar. Preguntar, ayudar. Hay que ser amigo de los hijos, no enemigos”.

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