Impacto social, ambiental y económico
Un agrocamping sustentable que busca dar un salto turístico
Un agrocamping en paraje Nueva Argentina -ruta 19 kilómetro 30, de Colonia Wanda- busca crecer para atraer a más turistas. Actualmente trabajan en el cuidado y mantenimiento del lugar con tinte social, ambiental y educativo, y quienes llevan adelante el proyecto apuntan a tener la pronta habilitación del Ministerio de Turismo para funcionar como complejo turístico y recreativo. En el lugar viven familias que producen sus propios alimentos y también trabajan en cultivos medicinales y la producción de ladrillos, entre otros. La iniciativa comenzó en el 2018 luego de que la Cooperativa Avícola del municipio comenzara a decaer. Samuel Rubén Doichele, secretario y expresidente de la Cooperativa Agrícola de Wanda, actualmente coordinador del Agrocamping Asociación Civil para el Desarrollo Misionero, relató de qué se trata el “Proyecto Integral Socio-Comunitario de Triple Impacto Social, que tiene tres ejes fundamentales: lo social, lo ambiental y lo económico como aporte a la comunidad”.
Inicios
El agricultor indicó que desde hace unos años la Cooperativa Avícola de Wanda “atraviesa una situación crítica debido a la falta de habilitaciones y a diversas restricciones impuestas en los últimos años”. Explicó que la planta de faena permanece inactiva y la producción agrícola se encuentra detenida. “Después de endeudarnos y quebrarnos para sostener la cooperativa, muchos volvieron al tabaco. Era lo que menos queríamos que sucediera”, lamentó.
En ese contexto, y con la preocupación por el futuro de los jóvenes del pueblo, la comunidad impulsó un proyecto alternativo: un agrocamping “con fines educativos, productivos y de contención social”. “Lo pensamos como centro de formación, recreación y producción. Pero también como espacio de rehabilitación, porque muchos chicos han caído en las drogas y necesitaban un lugar para salir adelante”, explicó.
El agrocamping comenzó en 2018 y ganó reconocimiento nacional: “La iniciativa en el 2019 obtuvo el premio al mejor proyecto de innovación e impacto social del país. Un año después, en plena pandemia, el canal alemán DW visitó el lugar y le dio proyección internacional. Desde ahí varias empresas y fundaciones empezaron a ayudarnos”.
Un proyecto con impacto
“Las instituciones que participan estamos haciendo cosas muy importantes”, señaló Doichele. En ese marco se consolidó el Agrocamping Amigos del Norte, nacido en 2018 y hoy convertido en una asociación civil independiente bajo el nombre Asociación Civil para el Desarrollo Misionero.
“El lugar tiene una particularidad: está construido con materiales reciclados. Tenemos cabañas de botellas, muros de neumáticos y recientemente terminamos un techo hecho también con neumáticos”, detalló. El predio cuenta con cinco hectáreas y media, alberga a más de 10 familias que viven allí temporalmente mientras se capacitan, producen y luego se independizan. Entre las actividades se destacan la fabricación de ladrillos, granja y cría de animales, distintas ramas de artesanía y carpintería.
Trabajo y sustentabilidad
“El funcionamiento del agrocamping se sostiene sobre tres ejes: recreativo, educativo y productivo, lo que lo convierte en un espacio de contención social, formación laboral y generación de oportunidades para jóvenes y familias que buscan alternativas a la crisis”, dijo.
El coordinador explicó que muchas familias que llegan lo hacen “sin nada”, buscando un espacio donde empezar de nuevo. Allí encuentran una primera contención y un sistema basado en la autonomía: “Les enseñamos a producir alimentos para bajar costos, enseñar a producir es una herramienta importante para defenderse en el mundo hoy”, afirmó.
El proceso incluye la fabricación de sus propios elementos básicos: camas, muebles e, incluso en algunos casos, las primeras cabañas dentro del predio. “Los que mejor se acomodan ya pueden construir su casita. Y cuando les va bien, compran su terrenito y levantan su vivienda propia”, señaló Doichele.
El proyecto se sostiene mediante una red de colaboración con empresas y fábricas. Sin embargo, aclaró que en el agrocamping prefieren evitar la lógica asistencialista: “La palabra ‘donar’ no nos gusta, porque no queremos que nada sea gratis. Siempre buscamos una forma de retribuir”, explicó y aclaró que ese intercambio puede tomar diferentes formas: los aserraderos que entregan madera reciben como contraparte trabajos de limpieza de terrenos; quienes aportan herramientas reciben plantines, pescado o productos de la huerta.
Y cerró: “Este modelo otorga dignidad y participación activa a las familias, y contribuye a sostener un circuito productivo dentro del predio”.
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