Algunas de las víctimas eran empresarios gastronómicos y médicos de Iguazú

“En promedio hubo estafas de 60 mil dólares por familia”

La causa contra el empresario Diego Fariña (59) no avanza porque no ofreció una recomposición suficiente para las 50 familias denunciantes. Podría ser liberado
domingo 26 de enero de 2025 | 6:05hs.
La financiera del acusado funcionaba en el centro de Puerto Iguazú.
La financiera del acusado funcionaba en el centro de Puerto Iguazú.

Por Mariangeles Robles Policialeselterritorio@gmail.com

Profesionales de la salud, empresarios gastronómicos y otros vecinos de Puerto Iguazú aún padecen con sabor amargo la estafa millonaria de la que fueron víctimas hace poco más de dos años. En la causa está detenido Diego Fariña (59), empresario que, junto a su hermana Noemí, es cabecilla de un esquema piramidal que operaba bajo un local financiero Fininver en la Ciudad de las Cataratas. Y luego de varios meses de arrojar aparentes beneficios, se vio colapsado. Esto provocó que al menos 50 familias perdieran importantes inversiones en dólares y, para muchos de ellos, proyectos de vida.

Al día de hoy, la situación judicial del empresario permanece estancada. Sigue detenido en una unidad penal de la provincia desde septiembre del 2022 y desde entonces cambió su defensa varias veces. Hasta el momento no presentó montos de resarcimiento que resulten suficientes a los denunciantes para reparar el daño causado. “Hubo varias denuncias, hicieron un ofrecimiento de dinero pero fue irrisorio. Ellos deberían devolver la plata, pero nada”, explicó a El Territorio Roxana Rivas, abogada querellante de 9 familias denunciantes.

Temen que la causa no avance y que, por el tipo de delito, el acusado pueda ser liberado en 1 o 2 años. “La idea es recuperar el dinero, pero él no hace ningún ofrecimiento, y no podemos cobrar compulsivamente porque no tiene bienes”, aclaró.

El expediente se tramita en el Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú, a cargo de Martín Brites, quien en 2022 dictó prisión preventiva para el acusado por el delito de estafa. Respecto a la segunda sospechosa, Marina Noemí Fariña (62) -propietaria de financieras, casas de cambio y locales similares en Iguazú junto a su hermano-, este medio pudo saber que la mujer era buscada en Brasil hasta el año pasado.

Ilusiones reales, negocios falsos

El caso se remonta al 2018. Las denuncias surgieron en la pandemia, luego de que el supuesto negocio inmobiliario y de inversión en diferentes emprendimientos que proponía Fariña mostrara problemas. Las familias no cobraron los pagos que se les habían prometido y los hermanos desaparecieron.“En los primeros 2 años recibieron ganancias y luego se complicó cuando comenzó la pandemia, porque esto se sostiene a medida que haya nuevos inversores. Como no había movimiento en esa época se empieza a notar que no había nada sólido detrás”, recordó Rivas.

Al tiempo que explicó la modalidad de esta estafa piramidal: “(Las familias) cuando hacen el negocio pensaron que la plata se invertía en emprendimientos y negocios concretos, entonces se supone que su dinero está en eso, pero evidentemente no existía”.

En ese sentido, resaltó que “este tipo de estafas son muy fáciles de determinar, porque se especula con la buena fe de la gente, se hacen muy cercanas, y esa cercanía hace que las defensas que uno suele poner cuando va a invertir algo, se debiliten”.

Es que Fariña y su hermana construyeron lazos cercanos con las víctimas, quienes, curiosos y movilizados por los millonarios beneficios que el supuesto negocio les garantizaba, accedieron a poner allí su dinero.

“Por un tiempo esto ‘da sus frutos’, entonces la gente se entusiasma, recomienda y empieza el circuito interminable”, amplió Rivas. Aunque no dudó en advertir: “Normalmente si uno va a invertir sus bienes lo consulta con un contador y un abogado. Pero en las formas en las que Fariña proponía el negocio, cualquier profesional hubiera recomendado que ni se acerquen”.

Sobre las denuncias

Rivas representa a 9 familias querellantes que invirtieron en los proyectos de Fariña. Sin embargo, reconoció que habría al menos 50 denuncias en el expediente, pero que los damnificados serían más.

Si bien “por la modalidad de estafa piramidal es difícil cuantificar” los montos robados, señaló Rivas, “las familias perdieron un promedio de entre 50 y 60 mil dólares cada uno”.

Sobre las vías legales por las que se inició el caso, algunos denunciaron vía civil, por daños e incumplimiento de los contratos firmados. En el caso de sus representados, estos decidieron denunciar penalmente. “Varios firmaron contratos bastante precarios. Pero en otros casos lo que tenían no se constituían ni en contratos ni en pagarés, ni en nada que nos permitiera avanzar por una vía civil segura”, explicó Rivas.

La querella espera que el acusado sea juzgado en breves, ya que la prisión preventiva no puede extenderse más de dos años. “Creo que él va a ser condenado y le darán por cumplida la pena en un año o dos”, lamentó, “pero eso no significa que estas personas sean reparadas en el daño que sufrieron”.

Asesorarse para prevenir

Lo que caracteriza a las estafas piramidales son sus propuestas con millonarias ganancias en un período de tiempo casi inmediato. Lo que debe entenderse como la primera señal de alerta, advirtió Rivas. “En un escenario económico como el actual, estos delitos son frecuentes y pasan por proyectos llamativos”, reconoció la letrada.

“Hay que crear conciencia de que hay que asesorarse por bancos, financieras, contadores y abogados. Estos fraudes se pueden detectar antes de que se produzcan tantos daños”, sentenció.

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