Opinión
El primer cumpleaños del paradigma libertario
Por Matías Lezcano
Profesor en Ciencias Políticas
Cuando hablamos de un paradigma, por lo general hablamos de un conjunto de conceptos, de definiciones, así como también podemos decir que un paradigma es una manera de analizar o de ver las cosas. En el año 2023, una mayoría significativa de argentinos decidió votar a un candidato que proponía cambiar el paradigma imperante, en casi todos los aspectos de nuestro día a día; uno de estos aspectos incluía a la política internacional. Por lo general, e independientemente de qué tipo de gobierno asuma el poder, la política internacional trata de mantener un rumbo en el cual el país (sea el que fuere) no se vea inmerso en cuestiones polémicas con otros países o empresas que representen a otros países. Lo que se busca es mantener los vínculos existentes, así como también promover nuevas relaciones que sean beneficiosas para el país. Sin embargo, nuestro país cuenta con una particularidad: en la mayoría de los casos, sus vínculos están fuertemente ligados en lo ideológico, y esto, en el plano internacional, no suele ser recomendable. Una vez que el presidente Milei es electo, comienza a llevar a cabo un cambio rotundo en varias esferas del poder. En el plano internacional, la nueva administración buscó desestimar vínculos con países y organizaciones con las cuales se encontraba a las antípodas tanto en política como en ideología. Si bien debemos decir que el presidente fue consecuente con sus promesas de campaña, hay cuestiones que no las llevó a la práctica (afortunadamente), ya que no rompió relaciones como Brasil y China, socios comerciales vitales para la economía argentina. Se considera normal que un gobierno que recién comienza y cuyos miembros no sean del “palo” de la política cometan errores involuntarios; la clave en esto último radica en saber enmendar estos errores en tiempo y forma.
Con Estados Unidos e Israel
Durante la campaña electoral, el ahora presidente Milei prometió que las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y la Argentina serían de alta frecuencia. En febrero de este año, la Argentina recibió la visita del secretario de Estado, Antony Blinken, visita considerada histórica para nuestro país. La visita se orientó en la búsqueda de un gobierno que sepa alinearse con las políticas estadounidenses, ya que los históricos aliados del país del norte, Brasil y Colombia, afianzaban sus lineamientos con países más afines ideológicamente a sus presidentes, Lula da Silva y Gustavo Petro, respectivamente.
En una jugada diplomática bien pergeñada, el presidente Milei logró que la Argentina fuera elegida como la nueva socia estratégica de los Estados Unidos, con todo lo que ello significa. Sin embargo, el alineamiento que realmente procuraba el Presidente no era con la administración Biden, sino con el expresidente y ahora electo nuevamente, Donald Trump. No en vano Milei es un gran admirador y muy cercano a Elon Musk, el magnate de la tecnología, que mantiene una relación estrecha con el presidente electo de los Estados Unidos. Además, un detalle no menos importante: el presidente Milei fue el primer presidente en ser invitado a participar de un evento organizado por el presidente norteamericano electo e incluso recibió un halago frente a todos los invitados, indicándole que él es “su presidente favorito”. Más allá de que parezca una mera formalidad, para la Argentina es sumamente importante mantener una estrecha relación con Estados Unidos, ya que el año entrante deberá comenzar a cumplir con el Fondo Monetario Internacional los compromisos pactados. Uno de los ítems que seguramente habrán abordado en la reunión bilateral que sostuvieron la directora del Fondo Monetario Internacional Kristalina Georgieva y el presidente Milei en la cumbre del G20 celebrada en Brasil hace unos días.
Otra de las relaciones estrechas que buscó establecer desde un principio la administración Milei es la que hoy en día mantiene con el Estado de Israel. Siendo la Argentina el país de Sudamérica con la mayor cantidad de israelitas en América del Sur, el presidente consideró de vital importancia alinearse con dicho país, además de esto, tampoco es menor detalle que el presidente mantiene un fuerte lazo con gran parte de la comunidad judía, además de declarar públicamente que planea convertirse al judaísmo ni bien tenga la oportunidad, el presidente tiene la firme convicción de que el vínculo con Israel es de vital importancia para nuestro país ya que dicho país es un símbolo de la libertad, junto con los Estados Unidos
Relaciones conflictivas
Así como el gobierno sostuvo desde un principio cuales pretendían que seas sus aliados estratégicos, también lo hizo con aquellos que considera sus “enemigos” políticos e ideológicos. El día de la asunción, el presidente Milei marcó claramente sus preferencias internacionales, contando con invitados de la talla del presidente ucraniano Volodimir Zelenski, actor principal del conflicto armado que mantienen Rusia y Ucrania, que, dicho sea de paso, mantiene en vilo al mundo entero. Sin embargo, una de las ausencias más notorias fue la del presidente Lula da Silva, claramente en conflicto con el nuevo gobierno argentino por las declaraciones ofensivas e innecesarias del aquel entonces candidato Javier Milei. Solo ocho presidentes asistieron a la asunción en aquel acontecimiento. En la actualidad, el gobierno dio señales de que lo que prometía en aquel entonces, a partir de su icónica frase “no hay plata”, a partir de un ajuste profundo que fue visto con buenos ojos por numerosas potencias, además del FMI. La consecución entre lo dicho y lo accionado fue un paso firme para que las puertas de los países de la Unión Europea abran sus puertas, por lo menos para mirar y escuchar con más atención lo que el presidente ”outsider” pretende lograr. Si bien con el correr del año el gobierno, de la mano de la cancillería, supo encausar la relación con Brasil, se abrieron otros frentes de batalla; tal es el caso de Colombia, liderada por el presidente de centro izquierda Gustavo Petro, que llegó a puntos de casi no retorno. También tuvo cortocircuitos con el gobierno español, al punto tal que el presidente de dicho gobierno, Pedro Sánchez, retiró al embajador español de nuestro país, en clara evidencia de los desacuerdos con el gobierno argentino. Sin embargo, lo más resonante a nivel país fue el conflicto con Venezuela. Desde que el presidente asumió, comenzó a tener un ida y vuelta de lo más conflictivo que se tenga registros, el punto culminé se produjo en las elecciones presidenciales celebradas en Venezuela, que hasta hoy en día no arroja resultados claros y tal como todo indica, estuvo plagada de vicios y la ausencia de las actas llevó a numerosos países a declarar como ganador al candidato opositor, Edmundo González Urrutia como ganador, hecho que no hizo mella en el régimen venezolano liderado por el autócrata Nicolás Maduro, a punto tal que el gobierno pidió la detención del presidente bolivariano, que tuvo como respuesta la emisión de numerosas órdenes de arresto contra el presidente Milei y varios miembros de su gobierno. Si bien es claro y aberrante el totalitarismo dictatorial del gobierno bolivariano, los demás conflictos diplomáticos fueron innecesarios y poco productivos para nuestro país. Afortunadamente, estos conflictos no escalaron y hoy en día se encuentran medianamente encausados. Uno de los hechos más resonantes e históricos de nuestro país fue declarar a Hamas como organización terrorista. Si bien la Argentina siempre condenó el terrorismo, son contadas las ocasiones en las cuales tuvo pronunciamientos tan contundentes. Además de esto, pidió la orden de captura a miembros del gobierno iraní, presuntamente involucrados en el atentado perpetrado en la Amia y en la embajada de Israel.
Además de todo lo mencionado, se produjo la salida de la entonces canciller Diana Mondino, una de las funcionarias que formó parte del gobierno desde sus comienzos. Su salida se produce luego de un llamativo voto a favor del levantamiento del embargo que mantiene Estados Unidos hacia el régimen cubano, en la Asamblea General de Naciones Unidas. Esto provocó un descontento absoluto puertas adentro del gobierno, y comenzaron a surgir numerosos rumores que incluían una supuesta maniobra para desplazar a Mondino. En su reemplazo, fue designado Gerardo Werthein, que anteriormente era embajador en los Estados Unidos. Se puede decir que con esta designación el Poder Ejecutivo busca un lineamiento incuestionable de sus funcionarios (sean de la cartera que fuere). Además, luego del cimbronazo que produjo la salida del Mondino, el mensaje del gobierno para todos los funcionarios fue contundente: el que no esté de acuerdo con las políticas implementadas puede y debe retirarse.
A resumidas cuentas, y a un año de la asunción del presidente Milei, la política internacional tuvo momentos álgidos en cuanto a relaciones históricas que el país supo mantener a pesar de tener notorias diferencias. Se vivieron momentos de alta tensión que, en las condiciones en las cuales se encuentra nuestro país, no son para nada productivos y que, como dijimos, afortunadamente se pudieron encauzar. Por otro lado, supo posicionarse de manera correcta con potencias como Estados Unidos. En una jugada arriesgada, el presidente Milei mostró su clara preferencia en la carrera presidencial del gigante del norte, que le rindió sus frutos ni bien se conoció la victoria contundente del presidente electo Donald Trump, que a priori promete buenos augurios para las relaciones bilaterales. La postura en cuanto a Israel tampoco es la excepción, posicionándose como uno de los únicos países a favor del accionar militar llevado a cabo por el mencionado país, que, dicho sea de paso, está encontrando cada vez más voces que piden un alto al fuego inmediato. Sólo el tiempo dirá lo que le deparará a la Argentina en un futuro próximo; lo que sí podemos afirmar es que este gobierno, tanto con sus aciertos como con sus errores, busca posicionarse con firmeza ante hechos que tienen como protagonistas a las grandes potencias mundiales, en un mundo que cada vez tolera menos la neutralidad o respuestas silenciosas.
Especializando en docencia universitaria. Especialista en la enseñanza del derecho. Diplomado en metodología de la investigación orientado a las ciencias sociales
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