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El petróleo de la Antártida pone las miradas en el Sur

Un barco científico ruso habría confirmado reservas de crudo por más de 500.000 millones de barriles, la mayor cantidad hasta ahora encontrada
domingo 19 de mayo de 2024 | 6:02hs.

El anuncio por parte de los Brics de que Rusia descubrió en la Antártida una reserva de petróleo y gas equivalente a 511.000 millones de barriles de petróleo conmovió a los mercados más por el volumen anunciado que por su veracidad.

Todo se precipitó luego de que el diario inglés The Daily Telegraph reportó un debate en el Parlamento británico y el temor sobre posibles operaciones petroleras de Rusia en territorio antártico (ver Preocupación...).

Semejante yacimiento hidrocarburífero empequeñecería todos los conocidos. El propio Brics, bloque originalmente integrado por Brasil, Rusia, India y China, al que luego se agregó Sudáfrica y desde enero pasado también integran Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Etiopía (el actual gobierno argentino declinó la invitación a sumarse) destacó que equivale a 10 veces la producción petrolera y gasífera del Mar del Norte (el principal yacimiento europeo) de los últimos 50 años.

“Nadie ha visto la investigación: hablan de más de 500.000 millones de barriles de petróleo, una enormidad. Hay que tener en cuenta que Arabia Saudita tiene 320.000 millones de barriles y Venezuela 360.000 millones de barriles de reservas probadas y nosotros, entre Vaca Muerta, Los Molles y otros recursos no convencionales tenemos reservas técnicamente recuperables, todavía no probadas, de 27.000 millones de barriles de petróleo equivalente”, subrayó Daniel Montamat, director de la consultora Montamat & Asociados y ex presidente de YPF, a Infobae.

“Para hablar de reservas probadas tenés que perforar y cubicar y deben ser comercialmente viables con la tecnología y los precios actuales. Hablan de reservas, pero a lo sumo son recursos potenciales. Además, en la Antártida ni siquiera se puede explorar”, agregó.

“¿Quién dijo que encontraron petróleo? Solo han hecho sísmica. Falta explorar: perforar pozos para determinar si el hallazgo detectado por la sísmica se confirma, ubicarlo y, posteriormente de detectarlo, se debe evaluar el costo de la potencial explotación para ver si puede ser rentable. Recién allí un recurso se puede transformar en reserva para una ulterior producción”, opinó por su parte el exministro de Energía Juan José Aranguren.

Con cautela

Del mismo modo, Jorge Lapeña, presidente del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi y también exsecretario de Energía, pidió ser cauteloso con la información y esperar que la cancillería argentina aporte claridad al respecto. “Rusia es miembro del Tratado Antártico, de 1959, que tiene prohibido todo tipo de actividad minera o petrolera. Solo se validan estudios de tipo científico. No hay información directa, sino trascendidos basados en información británica, y Gran Bretaña también es miembro del Tratado Antártico”, dijo a Infobae.

Lapeña, al igual que había dicho el exembajador argentino Diego Guelar, y como también observó Montamat, recordó que “la exploración con fines comerciales en la Antártida no está permitida”. De ser cierto lo de 511.000 millones de barriles de petróleo, enfatizó, no podría haber pasado desapercibido por ningún miembro del Tratado Antártico y en especial por quienes tienen presencia en el continente blanco.

“Es difícil determinar esos niveles de reservas en base a estudios científicos. Deberían haber hecho estudios sísmicos, perforaciones; no creo veraz la información que ha trascendido. Tal vez se confunda reservas con recursos especulativos”, agregó Lapeña.

Para notar la complejidad y los tiempos que insume el proceso de determinación de reservas Lapeña recordó que en la primera década de este siglo el servicio geológico de EE.UU. destacó la potencialidad argentina en recursos no convencionales (básicamente, Vaca Muerta) “y recién ahora, en base a estudios mucho más profundos, estamos determinando que una pequeña proporción de esos recursos estimados son reservas comprobadas. La Secretaría de Energía de la Nación valida reservas mucho menores de lo que se había estimado inicialmente”. Del mismo modo, dijo el experto, en el caso de la Antártida “podrían ser recursos especulativos sin posibilidad real de ser transformados en reservas”.

“Si bien se conoció en las últimas horas, este hallazgo ocurrió años atrás y Cancillería está recolectando toda la información para entender si son cuestiones de investigación o si infiere algún otro tipo de prácticas allí en la Antártida. En virtud de lo que concluyamos, tomaremos las acciones que correspondan”, dijo días atrás Manuel Adorni, vocero presidencial argentino, al ser consultado por el tema en conferencia de prensa.

Por su parte la cancillería argentina fue muy cauta respecto de los anuncios, aunque fuentes de la cartera que encabeza Diana Mondino desmintieron se le haya enviado una carta pidiendo explicaciones a Rusia. En verdad, dijeron, los datos ya se habían difundido en 2020.

Rechazo chileno

El gobierno de Chile fue mucho más contundente. Primero el canciller Alberto van Klaveren, por la red X, y luego el propio presidente trasandino, Gabriel Boric, que lo reposteó, rechazaron “firmemente” la explotación petrolera en la Antártida.

“Chile ha defendido, defiende y defenderá que la Antártica es un continente de ciencia y de paz. Nos opondremos firmemente a cualquier explotación comercial de minerales e hidrocarburos y trabajaremos en conjunto con todos los países reclamantes y los firmantes del Tratado Antártico para velar por el respeto de esta norma por parte de cualquier nación”, escribió el mandatario chileno que, a diferencia del presidente argentino, Javier Milei, cree que el cambio climático se debe a la acción humana.

Cabe destacar, además, que las reservas o recursos identificadas por Rusia estarían en el “Mar de Weddell”, sobre partes del cual reclaman soberanía la Argentina, Chile y el Reino Unido.


Preocupación de Reino Unido

Las labores de exploración del buque ruso de investigación polar Alexander Karpinsky en 2020 han generado temores entre los diputados británicos de que Moscú vaya a intentar extraer petróleo de una parte de ese territorio austral reclamado por el Reino Unido, informa ‘The Daily Telegraph’. El periódico conservador se hace eco de una reciente comisión parlamentaria en la que unos diputados expresaron su preocupación a representantes del Gobierno sobre si el Ejecutivo ruso estaría pensando en apropiarse de hidrocarburos, lo que violaría el tratado internacional de la Antártida de 1959.

El temor se basa en la admisión hace cuatro años por la agencia geológica rusa Rosgeo de que los estudios del Karpinsky habían identificado unos 70.000 millones de toneladas de petróleo y gas enterrados debajo de la plataforma antártica.

La jefa del departamento de regiones polares del ministerio de Exteriores de Londres, Jane Rumble, aseguró a los diputados de la Cámara de los Comunes (baja) que “no hay ninguna evidencia que indique una violación del tratado, pues se necesitarían equipos diferentes para hacer topografía que para una explotación” del subsuelo. “Pero sí, lo estamos siguiendo muy de cerca y Rusia ha sido abordada sobre este tema en ocasiones previas y ha asegurado (a otros signatarios del Tratado Antártico) en múltiples ocasiones que se trata de un programa científico”, agregó.


El último territorio en disputa

Un informe al Congreso de EE.UU. sobre el Tratado y la situación en la Antártida incluye un gráfico que precisa los diferentes “reclamos de soberanía” sobre territorio antártico. Por error tipográfico, describe el Mar de Weddell, del que se dice que tiene las aguas más transparentes y cristalinas del mundo, como Weddell Sea.

Pero lo más destacable es el énfasis en la competencia geopolítica de Washington con Pekín, pues allí se identifican las “estaciones de investigación” de EE.UU., de China y de “otros” países.

Rusia está entre esos otros y el presidente ruso, Vladimir Putin, tuvo días atrás una cumbre con su par chino, Xi Jinping, con quien mantiene una “alianza no declarada” que entre otras cosas pretende, según se afirmó explícitamente, “terminar con el dólar”. Si bien la Antártida, donde sólo se permite la exploración con fines científicos, no está gobernada por ningún país, siete han reclamado históricamente partes del territorio, entre ellos el Reino Unido, Argentina y Chile.

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