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El festival del litoral cerró con el duelo por El Mensú

El deber argentino de rendir homenaje a Ramón Ayala

Por coincidencias de la vida, la última jornada de esta edición del Festival Nacional de la Música del Litoral llegó un día después de la partida del artista misionero y todos los protagonistas destacaron su figura en un evento tan emotivo como histórico

sábado 09 de diciembre de 2023 | 10:00hs.
El deber argentino de rendir homenaje a Ramón Ayala
Julio Cáceres, ícono también de este escenario, cantó Posadeña Linda con un público pasmado. Foto: Natalia Guerrero
Julio Cáceres, ícono también de este escenario, cantó Posadeña Linda con un público pasmado. Foto: Natalia Guerrero

Como pasa con los grandes hitos de la historia, cada misionero recordará el momento clave en el que se enteró de la muerte de Ramón Ayala. Antes de acostarse a dormir, en un bar con amigos, camino a Itatí, ensayando coreografías, rasgueando alguna guitarra…

En Posadas por un momento todo se detuvo, se contuvo la respiración. En cada rincón, cada hogar y hasta antro bailable se escucharon Posadeña linda y otras odas al río con sentida emoción. Cerca de las 5 AM la zona de centro, que alberga la entrañable Bajada Vieja, quedó a oscuras y la ciudad entera se llamó al silencio. Ramón apagó la luz.

Con una mezcla de pesar típica de duelo y ansias de escuchar sus mágicas creaciones, el anfiteatro Manuel Antonio Ramírez abrió sus portones, ayer al atardecer, para albergar a los amantes de la música litoraleña. Casualmente la organización decidió posponer la velada del domingo pasado para este viernes feriado coincidiendo ahora con la despedida de El Mensu.

“Siempre que lo recordemos, con su canción, su poesía, siempre, siempre Ramón Ayala va a estar con nosotros” lanzó Patricia Gaona, una de las primeras en homenajear al mítico artista con unas gradas que comenzaban a habitarse más colmadas cerca de las 22. La última participación de Ramón fue en 2019, en el cincuentenario del festival. En esa oportunidad, engalanó la quinta y última jornada de la que participaron Antonio Tarragó Ros, Soledad Pastorutti y Bruno Arias entre otros grandes que enrobustecieron la grilla. Aunque con sus 92 no bajó ya las escalinatas como solía hacerlo en ediciones anteriores, su presencia marcó la diferencia. Poco después llegó la pandemia de Covid y empañó todo. El festival nunca volvió a ser igual y Ramón tampoco volvió a la Tierra Colorada.

Lleno de extrañeza, lejos parecen haber quedado esas antorchas donde Ramón caminaba entre la multitud. Incluso el momento más altivo de anoche fue el homenaje a El Mensú. Apenas pasadas las 22, la locutora Silvia Ferreyra le dió voz a las palabras de Natalia Espinosa en la introducción que comenzaría a preparar el ambiente y estrujar el corazón. Con la escalinata central iluminada El Duende se hizo presente en un minuto de silencio, sostenido por antorchas digitales y hondo respeto.

Un video mostró su esencia, esa trasparente sabiduría que todo abarcaba. Bailando en la calle, caminando por el monte, grabando en un estudio, reflexionando sobre la vida, destacando la excepcionalidad del momento presente. “Patrimonio inmaterial inventaste nuevos colores para pintar nuestra maravilla natural” se enunció antes del video.

La sorpresiva aparición de Julio Cáceres en escena hizo más que emocionar. Cómo sólo los grandes artistas evocan profundos sentimientos, Cáceres, ícono también de este escenario, cantó Posadeña Linda con un público pasmado y contó que se enteró de la muerte de Ramón en la madrugada correntina. Cómo acostumbra el también payador, le dedicó unos versos a su amigo y colega y para cerrar con los ánimos arriba invitó a la gente a bailar con El Moncho.

Bajo las tablas, aunque todos hubieran querido perpetuar su actuación, Cáceres reconoció como un deber argentino y patrio rendirle homenaje a Ramón y destacó que se debe sostener su legado “con alegría, con mucho optimismo y con preparación”. “Si bien es muy importante su trabajo musical y poético, las nuevas generaciones tienen un compromiso de elevarlo a un nivel planetario, para que se sepa en todos los lugares que en este rincón del planeta se respira, se siente y se sueña de una forma particular” cerró.

Baile y mucha música litoraleña siguieron honrando, de alguna manera, la herencia del eterno recuerdo de Ramón en el cierre de esta edición. Rulo Grabovieski también destacó el espíritu positivo de Ayala y celebró que el festival elija reunir la música popular y la académica.

El legado del Mensú de Oro

En 1996, Ramón Ayala ganó el Mensú de Oro en el Festival Nacional de la Música del Litoral, convirtiéndose en un referente ineludible de todos los que posteriormente fueron reconocidos con el galardón. En ese marco, Zamba Quipildor -Mensú de Oro 2023- agradeció días atrás el amor del público misionero y la consagración. “Este reconocimiento, que tiene justamente una imagen de Ramón, representa mucho para mí”, dijo. Y recordando a su amigo, agregó: “En 1977 falleció mi padre, en Salta, fue muy duro para mí. Al poco tiempo venía a actuar a este festival. Llegué cansadísimo y él -Ramón-, como gran amigo me recibió, me acompañó, me dio su apoyo. Una persona con la que quedé impresionado, por la magnitud de su poesía, de su música, de su persona”. “Tengo una admiración profunda por su música, sus letras, su ejemplo y todo el legado que dejó a esta tierra”, cerró.

Una jornada de cierre que busca reencender la antorcha

Fuertes féminas. Festival Nacional de la música del Litoral
Fuertes féminas dominaron los bombos, látigos y boleadoras. Foto: Natalia Guerrero

Luego de tres noches seguidas sin grandes revelaciones y un público acotado, la última jornada de la 54ª edición del Festival Nacional de la música del Litoral cerraba hoy a la madrugada tras la suspensión del domingo pasado y con una reprogramación de la actuación del Chaqueño Palavecino. A pesar de la resignificación que cobró el cierre tras la muerte de Ramón Ayala, la platea que lleva su nombre tardó en colmarse como todas las antorchas de este año.

Aunque por momentos parecía un día más, alejado de la magnitud que simboliza Ramón, quienes entonaron sus clásicos lo hicieron con mayor emoción. Los Rodríguez junto a Ramón Viera fueron los encargados de abrir el escenario seguidos por una potencia increíble de Chamalambo. Fuertes féminas dominando los bombos, látigos y boleadoras en una coreo impecable se lucieron cuando la gente iba llegando.

Según explicó su director Matías Bogado, la idea de combinar chamamé y malambo responde a generar una conexión entre lo litoraleño y lo nacional. Y en esa línea, al participar de este día histórico honrando a Ramón, recordó las veces que compartió con El Mensú cara a cara. La última vez fue en su cumpleaños en el 2020, en casa de Olé Kowalski. Allí acompañaron en baile al homenajeado mientras él ejecutaba su música.

En tanto, fuera en la explanada, la peña comenzaba a ganar fuerza y planificaba su propio homenaje a Ramón con Julio Cáceres como uno de los protagonistas, por ejemplo. Ya a la madrugada se esperaba a Juan Fuentes y Rulo Grabovieski. Previamente habían pasado La Sabia, Lira Verá, Gabriela Faviero, Los Vecinos, Evanna Sanz y Los Menchos del Chamamé, entre otros.

Evanna Sanz. Festival Nacional de la música del Litoral
Evanna Sanz, una de las artistas que pasó anoche por el escenario. Foto: Natalia Guerrero

Con la necesidad imperiosa de repensarse, volver al origen como plantea su propio slogan, el Festival de la Música del Litoral busca reencender su antorcha en el camino a los 60 años. El camino de los prefestivales, la apuesta a artistas que refuercen la identidad de esta tierra -que era su singularidad-, una grilla pensada con tiempo, difundida con anticipación, algunas de las prioridades a atender.

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