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En el Palacio de Justicia de Posadas

Femicidio de Bernhardt: "Yo me hago cargo del homicidio y asumo mi responsabilidad"

En la primera jornada del juicio contra Cristian Vargas (33), acusado de matar a Antonella Bernhardt (27) el 4 de abril de 2019 en un departamento del barrio El Brete, el imputado dio su versión. Continúa hoy

martes 07 de noviembre de 2023 | 5:00hs.
Femicidio de Bernhardt: "Yo me hago cargo del homicidio y asumo mi responsabilidad"
Cristian Daniel Vargas (33) reconoció que cometió el crimen. Fotos: Gianella Perotti
Cristian Daniel Vargas (33) reconoció que cometió el crimen. Fotos: Gianella Perotti

 

Después de más de cuatro años, comenzó en la mañana de ayer el juicio por el femicidio de Antonella Bernhardt (27), quien falleció el 4 de abril de 2019 producto de recibir una apuñalada en su cuello y desangrarse, cuando se encontraba en su inquilinato del barrio El Brete.

El enjuiciamiento que tendrá lugar por cinco jornadas en el Salón de Usos Múltiples (SUM) del Palacio de Justicia de Posadas tiene en el banquillo de acusados a Cristian Daniel Vargas (33), quien trabajaba en un servicio de catering y contrataba mujeres para sacar fotos en lencería.

El debate oral y público que se extenderá hasta el viernes 10 será presidido por los jueces del Tribunal Penal Uno, presidido por Viviana Cukla. Mientras que el abogado defensor es Mario Ramírez, defensor oficial del Juzgado de Instrucción Tres de Posadas. En tanto, por parte del Ministerio Público Fiscal está a cargo el fiscal Martín Rau. A su vez, la familia Bernhardt también cuenta con el doctor Lisandro Vergara, como representante de la querella.

El primer día empezó minutos después de las 8.30 con una sala repleta de familiares, tanto de la víctima como del acusado. En ese contexto y con una mirada cabizbaja, Vargas escuchó la extensa lectura del requerimiento a elevación a juicio tanto de la fiscalía como de la querella, y también la elevación a juicio que lo imputa del crimen de "homicidio, agravado por femicidio".

Lo último, cuestionado por la defensa. Ya que ante el tribunal y el público argumentó que por distintas aristas, tales como la inexistencia de odio de su defendido para con la víctima y la mención de que el desenlace fue accidental, la carátula no correspondía al crimen ocurrido.

Luego, en los primeros minutos de la tarde, fue el turno de presentarse ante el estrado para el acusado. Quien decidió dar su versión de los hechos, primero por lectura de lo dicho en su indagatoria y luego respondiendo preguntas de las partes.

"No hay ninguna explicación viable. Nada justifica el homicidio del cual me hice cargo de un principio y no hay un por qué de ir a la casa de ella para que ella falleciera", expresó en primer lugar el imputado.

En esa línea, respondió la pregunta de su defensor sobre la razón de utilizar una aplicación de citas para contratar a mujeres para las sesiones de fotos.

"Me di cuenta que podía conseguir más fácil las modelos para las sesiones de fotos y armar el álbum" explicó, agregando que "en principio la aplicación la utilizaba para entretenerme y después lo vi como una opción viable para conseguir más público y tener un álbum más amplio".

Fue entonces que conoció a Antonella y, además de ofrecerle que sea su asistente para el servicio de catering que pertenecía a su ahora exsuegro, le propuso pagarle 1.000 pesos por sacarle fotos en lencería. Propuesta que la joven de 27 años habría aceptado.

En ese marco, Antonella modeló para la primera sesión de fotos y luego acordó con el acusado para que la segunda sesión sea el 4 de abril, en su departamento.

Ante la consulta por parte de la fiscalía del horario y el lugar del departamento que tomó las primeras fotos ese día, Vargas mencionó "fueron en la sala, entre las 10 o 10.30".

Por otro lado, el imputado relató que después de hacer algunas fotos decidieron detenerse para preparar un tereré. En ese contexto, tal como lo había expresado en su indagatoria, el hombre recordó que la víctima le dijo que tenía ganas de tener relaciones sexuales, específicamente practicarle sexo oral.

"Cuando pasó el ofrecimiento me causó sorpresa y risa. Porque nunca hubo ni siquiera mensajes de confianza (entre los dos)", alegó, confesando que finalmente le dijo que si y ella se acercó a él, que se encontraba a unos metros recostado sobre una heladera.

Luego, narró que después de haber comenzado el sexo oral, él la levanta para dirigirse a la habitación de ella y continuar allí. En ese marco, el acusado manifestó que "ella me agarra el pecho y me dice que si no le daba más plata, ella iba a mostrarle el vídeo que grabó con su celular a mi esposa".

Según su declaración, el teléfono de la mujer se encontraba de forma vertical en la mesa "recostado en la pared", apuntando hacia donde se encontraban los dos en el momento del acto sexual.

 

Discusión y forcejeo

En tanto, luego de enterarse lo que ella habría estado haciendo, indicó que comenzaron a discutir en el living para que ella borrara lo grabado.

Al ver que ella no accedía a su pedido, el hombre relató que "le saqué el teléfono y ella me pedía que le devuelva", añadiendo que primero le pedía sin levantar la voz y mientras él se dirigía a la habitación, porque había dejado sus pertenencias en esa zona.

Segundos después esa discusión se tornó más agresiva, luego de que Antonella habría observado que él acertó el patrón de desbloqueo de pantalla del celular-ya que previamente había observado cómo ella lo desbloqueaba-, y en ese momento empezaron a forcejear.

Respecto a los detalles de ese forcejeo, Vargas contó: "Yo le puse la mano en el cuello y la empujo con la mano derecha, provocando que ella tropiece por la cama y cayera al costado. Después se levantó peor, pero no puedo decirle cómo me miró porque es algo que quiero olvidar".

En referencia al cuchillo, que aparentemente era uno utilizado anteriormente para cortar hielo, el imputado aclaró que "en qué momento agarró el cuchillo, yo no tengo la menor idea". Lo que sí, explicó sin titubear que, cuando ella tenía el cuchillo "le doblé la mano y le quise sacar con fuerza".

Fue entonces que, siempre según lo declarado por el imputado, en medio del forcejeo y al quedar Vargas trabado contra la pared, él ejerció más fuerza y el arma blanca ingresó en el cuello de Bernhardt, haciendo que ella se desvanezca. Situación que le habría sorprendido al acusado.

"Me hago cargo"

Por último, ratificó que él cometió el crimen pero que no tuvo la intención de hacerlo.

"Yo me hago cargo del homicidio y asumo mi responsabilidad", apuntó, quien luego de salir de la propiedad formateó el teléfono de la víctima metros después, porque "no quería que mi esposa mire ese vídeo". Minutos después, al ver la presencia de la ambulancia y los móviles policiales se terminó entregando.

Después de finalizar la declaración por parte del acusado de femicidio, llegó el turno de dar comienzo a la ronda de testigos.

En primer lugar fue el turno de Viviana González, dueña de los departamentos, quien fue a confrontar a Vargas cuando le avisaron de ruidos extraños.

En el comienzo de su testimonio, la mujer relató que después de que su nieto le avise que dos inquilinas le alertaran sobre ruidos que provenían desde el interior del departamento de Antonella, González se dirigió a la puerta del inquilinato y vio que el hombre estaba adentro.

En esa circunstancia, la mujer expresó que le hablaba a Vargas y "le decía que no me iba a ir hasta verle a Antonella".

Ante esto, González relató que "él me decía que ella no quería y después dijo 'Antonella, te está llamando la señora' y ella nunca respondió. Después se fue para la pieza y volvió diciendo que se estaba bañando".

Todo esto, alertó a González que comenzó a sospechar que algo no andaba bien.

Finalmente, el imputado salió de la habitación y desde el exterior habló en la ventana diciéndole supuestamente a Antonella que ya volvía, que llevaba la llave y que iba a comprar para cenar.

Sin embargo, la testigo no permitió que se retirara del lugar con la llave y después de una pequeña discusión, pudo arrebatarle esa llave y acto seguido él se fue.

"Bajó las escaleras como si no hubiera pasado nada. Me dio escalofríos por lo que vimos después" lamentó González, haciendo referencia a que al ingresar al departamento de Antonella la encontraron desangrada, tirada en el piso.

Por otro lado, con notable conmoción, expresó: "Le queríamos mucho a esa chica, que era una estudiante que vino a buscar un futuro del interior".

Por último, ratificó que a Vargas "lo noté muy tranquilo y normal. No estaba nervioso".

 

Ruidos que alertaron

Luego le tocó atestiguar a María Capdevila, la vecina de Antonella que escuchó los ruidos y avisó a la dueña.

En su declaración contó que "todo empezó cuando escuché golpes en la pared y caídas", mencionando a su vez que "nos acercamos y se escuchaba que ella quería gritar pero que algo la asfixiaba".

En tanto, al ver toda la situación y presenciar el interrogatorio que le hacía la dueña del lugar, Capdevila detalló que "vimos que estaba transpirando, con los ojos rojos y saltones".

Además, recordó que el acusado dijo que los ruidos fueron porque hubo una discusión de pareja y que después "daba vueltas todo el tiempo y hacia como que hablaba con Antonella".

El debate oral llevado a cabo en el Palacio de Justicia de Posadas, luego de los primeros testimonios, entró en un cuarto intermedio hasta las 9 de hoy, donde se prevé que se presenten nuevos testigos. Entre ellos peritos, tanto de la investigación en el lugar del crimen como especialistas del cibercrimen.

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