jueves 29 de septiembre de 2022
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La banda se presentó el fin de semana

Un nuevo groove nace en Posadas

Itzel & the Groove Service se formó a partir del Jazz Day y hoy sorprenden con una impronta vivaz que atrapa y augura nuevos desafíos en Tierra Colorada

martes 13 de septiembre de 2022 | 6:05hs.
Un nuevo groove nace en Posadas
Juan Snihur, Gastón Salazar, Itzel Rojas, Juan Pablo Martínez Luque y Matías Chamorro son la nueva camada del jazz. Foto: Natalia Guerrero
Juan Snihur, Gastón Salazar, Itzel Rojas, Juan Pablo Martínez Luque y Matías Chamorro son la nueva camada del jazz. Foto: Natalia Guerrero

Un patrón rítmico, un sentimiento, una sensación incomprensible que llama a danzar, el groove es una vibración que si bien tiene explicaciones académicas, es una gracia y virtud que se tiene o no, se siente en la piel. Con el foco en este movimiento y llenos de espontánea frescura, un nuevo jazz se engendra en Posadas. Vivaz, virtuoso, joven tal como sus ejecutores es el sonido que traen Itzel & the Groove Service, banda que se presentó oficialmente en sociedad el fin de semana sobre el escenario Quiroga, del Vicente Cidade.

Itzel Rojas (16) en voz y como una avezada y cálida frontwoman, Juan Pablo Martínez Luque (22) en teclado y piano eléctrico, Matías Chamorro (30) en bajo, Juan Snihur (22) en guitarra y Gastón Salazar (25) en batería son este quinteto de jóvenes que a partir del Jazz Day de abril decidieron seguir encontrándose para crear en conjunto.

Alumnos de los talentosos hermanos Fernando y Facundo Quintana y de Chungo Roy, los chicos ya se conocían y se cruzaban en algunas clases o formaciones. La inclusión de Itzel como una potente voz, tras la invitación de Diego Bergara al Jazz Day, le dio el vuelo necesario para crear el quinteto que hoy busca ampliar sus horizontes y sumar su estética a todo tipo de eventos.

‘‘Hubo química, buena energía y sobre todo buenas ganas de aprender’’, explicó Gastón Salazar sobre la elección de continuar la banda, tras la formación exclusiva para el evento de fines de abril.

La buena vibra es tal que se palpa en escena y el resultado es un sonido sólido y un feedback aceitado, que para el espectador que desconoce la historia de fondo, es como si se conocieran de toda la vida o tocaran hace años juntos.

La experiencia se gesta con años, sin embargo, estos talentos parecen superar en destreza lo que se presupone para su corta vida.

‘‘Creo que ellos ya tenían conocimiento de jazz, pero para mí fue como entrar en ese mundo. Tenía muchas ganas, pero había cantado poco jazz en mi vida’’, relató Itzel, que venía más de canciones pop o incluso folclóricas. El quinteto es uno. Así se lo escucha y así se sienten en sintonía filosófica. Por eso, creen que si no fuera para ensayar o tocar juntos, igual se reunirían a compartir otros intereses en común.

Más allá de la buena onda, hay una búsqueda profesional y por ‘sonar como un disco’ que no pierden de vista. En esa línea, uno de los próximos pasos será componer sus propias canciones.

‘‘Como todavía no estamos teniendo material propio, intentamos darle nuestro encare a los temas y llegar a la matriz de cada uno, para a partir de ahí explorarlos como queremos’’, ahondó Juan Pablo Martínez Luque sobre la impronta identitaria que aplican a cada versión.

De esta manera arrancaron su show entonando Valerie, la canción de The Zutons popularizada por Mark Ronson y Amy Winehouse para mostrar la versatilidad de cada acorde. Le siguieron entre otras Killing me softly with his song (The Fugees), I’m every woman (Whitney Houston), Feel like makin’ love (Roberta Flack), Lullaby of Birdland (Ella Fitzgerald) y Just the two of us (Bill Withers y Grover Washington, Jr). Para completar el ambiente total de jazz club, Thomas Rossi (15) se sumó con la potencia del saxofón que trajo desde Puerto Rico.

Mientras planean poder tocar en distintos espacios, Itzel remarcó que la idea es ir ‘‘siempre con mucho groove para generar ese sentido de comodidad en la gente, que puedan bailar y disfrutar, como también nosotros disfrutamos y amamos lo que hacemos’’.

El jazz los unió y les dio un marco de acción para explayarse. Un placer para el espectador y un crecimiento que sienten como personal.

‘‘Tocar jazz es como elevarte como músico, básicamente’’, deslizó Juan Snihur al detallar que el género ‘‘te demanda lo mejor como músico porque involucra estudiar muchas cosas, no necesariamente teóricas pero sí conceptos y formas de pensar que te ayudan a mejorar’’.

Del mismo modo ponderó que lo más rico que encuentra es el contacto con el otro. Es que al impulsar la improvisación, ‘‘tenés que confiar en el contacto con el otro, en la interacción musical que se genera, hay que saber escuchar y entender al otro’’, subrayó.

Con un dominio de escena impecable, un sonido prolífico que se llevó todos los vítores de la sala, Itzel & the Groove Service tuvo un puntapié más que auspicioso teloneando a Jazz Cartel.

La fecha del Cidade se armó para que el cuarteto de los Quintana, Roy y Bergara presentara material propio que acondiciona para un nuevo disco. Así, elevó el nicho del jazz más puro y deleitó a los oídos más expertos. Desempolvando temas de hace 15 años en versiones modernas y novedosas, y estrenando canciones pasearon su expertise de tres décadas en ‘cartel’ con melodías atrapantes que fueron subiendo en velocidad e intensidad en un show de casi una hora.

Frescura y experiencia potenciadas en un encuentro de generaciones, que sigue expandiendo las fronteras del jazz del monte.

 

Para agendar

El groove online
Con nombre y redes también a estrenar, los jóvenes jazzeros de Itzel & the Groove Service van subiendo novedades, videos y agenda de shows en este link de Instagram. El sábado 24 a las 22 se presentan en Universal Club (Buenos Aires y Catamarca)

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