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La marcha de los días

Efecto rebote

Tras el derrumbe, el último trimestre registró mejoras y algunas estimaciones como las de la Cepal señalan que la economía argentina tendrá el próximo año una recuperación del 4,9%. Alberto y Cristina detallan objetivos. Misiones está unida y decidida a no renunciar a la zona aduanera

domingo 20 de diciembre de 2020 | 6:05hs.
Efecto rebote

Resiliencia es un término muy utilizado en psicología para referirse a la capacidad que tiene una persona de superar situaciones traumáticas. En los últimos tiempos, también se utiliza en el campo económico como para dar cuenta de la capacidad que tienen algunos países de volver a ponerse de pie; de hecho, es una de las aspiraciones y objetivos, planteados en forma reiterada y frecuente por el presidente Alberto Fernández. Para que esta recuperación ocurra, se necesita no sólo la resistencia de la población, sino la fortaleza de un esquema económico que sea capaz de sobreponerse a la actual adversidad, como es el coronavirus cuyas consecuencias impactan en primer lugar en la salud de la población y golpea a la economía. Ningún experto aún tiene la certeza de cómo seguirá el comportamiento del coronavirus, ya que persiste ahora la amenaza de la segunda ola, como viene golpeando en algunos países de Europa o Estados Unidos. Todos los países, como sucede con la Argentina, dependen si se logra mantener bajo control el avance del contagio, para evitar volver a rigurosas medidas, como de la que salió ahora el país al pasar del aislamiento al distanciamiento social, que por ahora se extiende hasta el 31 de enero, según la última resolución emitida por el gobierno de Alberto Fernández. Como se sabe de aquel aislamiento absoluto que se produjo en marzo para cuidar la salud de los argentinos, la actividad económica paró y recién con esta nueva etapa, comenzó a moverse la maquinaria de producción. Este progresivo arranque, generó señales de recuperación económica y se ve reflejado en la mejora trimestral, que además se vincula a la salida de la cuarentena más rigurosa. Lo que enciende luz amarilla es la caída en las exportaciones. Ello ocurre en momentos en que se repasa que el país arrastra desde hace dos años una profunda recesión. Como se viene citando en esta columna, en medio de la pandemia, la actual administración nacional de Alberto Fernández no sólo debió ocuparse de lo urgente como es el cuidado de la salud de todos los argentinos, sino además intervenir con ayudas desde el Estado para evitar el cierre de empresas y fábricas. Del mismo modo, intervino y mantiene el Estado, la asistencia a la población más vulnerable, como los trabajadores informales que fueron los más castigados por el aislamiento. Pero el efecto de la pandemia fue tan fuerte, que aún con la ayuda o a pesar de ella, se acrecentó el nivel de pobreza.

Dos modelos
Pero, a su vez, para hablar de resiliencia económica no se puede dejar de citar el fallido intento de recuperación prometida por el ex presidente Mauricio Macri, que impulsó numerosas reformas de apertura económica; aunque claramente, pasaron cosas, y falló en ese intento. Así como también ocurrió este año que termina, sumado a la pandemia, una severa sequía que afectó a las exportaciones agropecuarias. Pero ahora, como en años anteriores, la depreciación del peso argentino representa una gran preocupación. En consecuencia, ello termina impactando en la economía real. Medios internacionales con análisis más desapasionado y alejados de la grieta, muestran lo que fue la gestión de Macri versus la gestión de Alberto Fernández, para dar cuenta del impacto y los efectos de la recesión de los últimos dos años. Comienzan destacando lo sucedido en la era de Cambiemos donde el producto bruto interno (PBI) cayó un 2,5% en 2018 y un 2,2% en 2019. El índice de precios al consumidor saltó el 47,6% en 2018 y se aceleró al 53,8% el año pasado. La actividad industrial cayó 5% en 2018 y se derrumbó un 6,4% al año siguiente. Añaden que, en dos años de recesión, la tasa de pobreza se disparó casi diez puntos porcentuales, hasta tocar el 35,5 % en el segundo semestre de 2019. También cargarían contra los efectos que provocaría al país, la deuda externa que este gobierno busca renegociar. En el medio, el Banco Central afirmó esta semana que el sistema financiero resistió con resiliencia la crisis derivada de la pandemia y observó que hay recuperación de la actividad económica, la cual podría acelerarse en los próximos meses si se efectiviza la campaña de vacunación masiva que está preparando el gobierno. No obstante, la autoridad monetaria evaluó que para la Argentina la pandemia implicó una combinación de shocks externos e internos sin precedentes sobre una economía que como ya se citara venía de casi dos años de recesión, con alta inflación y deuda pública en niveles insostenibles. Pero observa que hay una incipiente recuperación económica, aunque hay preocupación al observarse factores externos, como la ya citada agudización de la segunda ola de contagios en el hemisferio norte. Para este año la caída será muy pronunciada, cercana al 10%. Para el 2021 la Cepal estima que la economía nacional tendrá un repunte del 4,9 por ciento el próximo año; aunque como se vio no terminaría de recuperarse comparado a la caída de este año que culmina. Por el efecto rebote o también conocido como efecto de recuperación, el FMI pronostica un crecimiento del 4,9%. Varios especialistas observan que la Argentina para lograr la citada recuperación, deberá enfocarse en su balanza comercial favorable, esto es apoyándose tanto en el sector agrícola como ganadero, por ser el menos golpeados por la pandemia y, desde allí, encontrar un sendero de crecimiento. Otro tema es la inflación. En el citado comparativo entre la gestión anterior y la actual, Fernández avanzó favorablemente en reducir la inflación comparada a la gestión de Macri, al registrarse una diferencia de más de 17 puntos menos de inflación este año. Es porque la inflación acumulada a lo largo de este año es del 30,9%, 17,4 puntos porcentuales menos que el registro de igual período de 2019, cuando alcanzó una marca de 48,3%. Es un dato no menor para la actual administración, que consiguió esa diferencia favorable en medio de una pandemia y arreglando deudas, con bonistas primero y ahora con el FMI, que dejó Mauricio Macri.

Muestra de unidad en el Frente de Todos
En lo partidario también se concretó una importante convocatoria esta semana. Los principales referentes del Frente de Todos concretaron un acto para mostrar fortaleza y unidad. El encuentro fue presidido por el presidente Alberto Fernández junto a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y la convocatoria tuvo gran volumen político a raíz de la presencia de las máximas autoridades nacionales y de la provincia de Buenos Aires como Sergio Massa, Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Representó una oportunidad para repasar el año de gestión que se cumplió el pasado 10 de diciembre. Además de plantearse que el espacio que lo llevó a presidir el país, sigue unido como siempre y con el rédito de cumplir promesas y compromisos asumidos en campaña, el jefe del Estado hizo un repaso de la gestión para hacer frente a la pandemia. Destacó durante su mensaje en el Estadio Único de La Plata, que el gobierno trabajó contrarreloj y puso todos sus esfuerzos para lograr que ningún argentino se quedara sin atención médica. Sobre la vacuna que llegaría al país, esta semana tuvo marcha y contramarcha quizás ante el anhelo de transmitir buena noticia a los argentinos. Lo cierto es que en esta ocasión, afirmó Alberto Fernández que, si bien el acuerdo más avanzado es con Rusia por la Sputnik V, siguen las conversaciones con otros laboratorios. Fue muy criticado en la semana por la afirmación de Putin que la vacuna todavía no estaba aprobada para mayores de 60, que son el grupo etario más castigados por el virus. En tanto, Cristina Kirchner consideró oportuno repensar el sistema de salud en la Argentina, ante una eventual nueva pandemia. Propuso un sistema nacional integrado de salud articulado, para hacer más eficiente a lo ya logrado. Volvió a referirse a la Justicia en cuanto al uso del sistema lawfare para perseguir y disciplinar a los políticos, al mencionar la causa del dólar futuro e indicar que ella y Axel Kicillof van a juicio oral, pero sin embargo los que más se beneficiaron fueron los macristas. Fue allí donde hizo un fuerte llamado a los funcionarios nacionales, planteándoles que no deben tener miedo para ejercer con firmeza sus cargos y les pidió que se jueguen por defender los intereses del pueblo.

Misiones no piensa renunciar a la zona aduanera
La zona aduanera especial fue vetada esta semana por el presidente Alberto Fernández, quien estando en Misiones había planteado la importancia que representaría para la provincia. Ello hacía suponer que implicaba un aval, para avanzar en la reglamentación. De hecho, se estaba trabajando en ese sentido, con mucho entusiasmo cuando llegaron las observaciones que representó un verdadero baldazo de agua fría. Mediante el decreto 820/20, Alberto Fernández vetó varios artículos en el presupuesto nacional, entre los que se encontraba el 123, que había sido aprobado en forma previa por el Parlamento argentino. Con la decisión presidencial se puso freno a la aspiración de los misioneros de contar con algunas rebajas impositivas tanto en IVA, como ganancias y otros gravámenes, que pusieran en cierta igualdad de oportunidades para competir con Paraguay y Brasil. Los que trabajaron en argumentar el porqué de la necesidad de una zona aduanera en Misiones, se basaron en números concretos al plantearse que en plena pandemia dejaron de fugarse unos 10.000 millones de pesos. La iniciativa pretendía de esta manera estar en pie de igualdad, ante competidores como Paraguay que tiene menos presión fiscal. Entre los débiles argumentos del veto presidencial, extrañamente se plantea que podría generar inconveniente en la relación con el Mercosur. Sin embargo, Brasil fue habilitando y sigue llenando de lojas, que son hasta una treintena de zonas especiales con más beneficios impositivos. El pedido de Misiones es de larga data y resultó un planteo constante a este como a otros gobernantes nacionales. Muchos misioneros cuestionan la falta de entendimiento de las autoridades nacionales sobre la realidad de la provincia. También es cierto que ante el avance en su momento del proyecto y al ver que era inminente la aprobación de la ley, varias provincias presionaron para formar parte del futuro beneficio. Allí también se produjo una desnaturalización de la iniciativa original concebida en Misiones. Pero llamativamente, así como hicieron fuertes reclamos para quedar incorporados al proyecto de ley, cuando fue vetada la mayoría de las otras 18 provincias que se sumarían al beneficio, se llamaron a silencio. Es decir, claramente el veto no les representó el impacto negativo que tuvo en la sociedad misionera. Es que el proyecto tuvo un consenso amplio y homogéneo de todo el pueblo de la provincia y un fuerte apoyo al actual espacio político de la provincia, como nunca se observó en ninguna otra iniciativa. Los misioneros hicieron propio el proyecto elaborado por el gobierno provincial, de allí que el veto le significó una cachetada injusta recibida desde la administración nacional que no hace otra cosa que reeditar la puja entre el país central, que siempre manejó las riquezas, a costa de empobrecer al interior y relegar a las provincias pobres. Pero, así como a algunos dirigentes de Buenos Aires le cuesta entender la realidad de Misiones, también le resultará un tanto complejo comprender que ser emprendedor por naturaleza es la mayor virtud del misionero y representa su capacidad de resiliencia para enfrentar adversidades. Ya quedó demostrado que cuando hay claridad de objetivos y apoyo por parte de la dirigencia política, el misionero defenderá a quienes lo defienden y acompañará proponiendo vanguardia y beneficios para todos. Por eso desde el gobierno provincial salieron rápidamente a dejar muy en claro que la lucha va a continuar. A una provincia chica como Misiones todo le cuesta el doble, pero tiene ejemplo de persistencia y reclamos incansables, que les permitió contar con la actual infraestructura pensada para Posadas y otras ciudades ribereñas, cuyos pobladores saben de haber vivido con angustia ante la posibilidad de sufrir una inundación en cada crecida del río. Los más jóvenes hoy tienen estos hechos en el olvido y sólo saben del gozo de una costanera con un embellecimiento impensado hace 20 años. El ciudadano con cada voto va quitando o depositando mayor confianza a quienes, demuestran con hechos concreciones como el señalado. En Misiones hay muchos casos por citar, como el sistema de salud fortalecido en plena pandemia o la apropiación de los padres misioneros a iniciativas que favorecen a sus hijos, como las escuelas de Robótica e Innovación, al Centro del Conocimiento, la Biofábrica y la esperada Silicon Misiones. Por lo tanto, el misionero se siente unido y no es olvidadizo, porque convirtió esta lucha en una bandera y persistirá hasta lograr el objetivo. Porque es cierto, el misionero se puede argelar o pichar rápido, pero, este trago amargo, para el habitante de estas tierras es más suave que la caña con ruda que toma en ayuna sin lagrimear.

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