Dos amigos recorren ciudades con talleres gratuitos de circo

Martes 25 de febrero de 2020 | 01:00hs.
Trabajan mucho en la frustración e insisten en el volver a empezar y a intentarlo una y otra vez. | Foto: Carina Martínez
Francisco Hardy (41) y Gabriel Sicilian (34) tienen en común la pasión por el circo y la amistad inquebrantable que los une los lleva a viajar por varios países de América haciendo paradas en los lugares más carenciados para tocar corazones brindando de forma gratuita talleres de circo. El viaje itinerante comenzó en noviembre y, antes de que lo finalicen a mediados de marzo, hicieron un paseo exitoso por San Pedro recorriendo cuatro puntos diferentes buscando motivar en los niños el amor por el arte.

El proyecto Circo Social Itinerante viene a replicar el trabajo que realizan Fran y Gabriel en Buenos Aires en el Centro de Atención Integral para Niños, Niñas y Adolescentes, que consiste en realizar actividades con niños en situación de calle y con discapacidad. Es así que desde noviembre llevan recorriendo Chile, Chaco y Misiones, acercando talleres de circo en espacios sociales y culturales apuntando a la vinculación y al hecho de compartir.

Los talleres están destinados a personas de entre 4 y 18 años a quienes enseñan a realizar acrobacias, malabares, equilibrio y juegos teatrales buscando dar a conocer las herramientas artísticas que permitan una comunicación con los niños a fin de lograr un fortalecimiento cultural y elevar su autoestima.

“El único fin es compartir y dar a conocer los instrumentos del circo, es un proyecto ligado a nuestra amistad. Tenemos un interés social de llevar la educación a través del arte, es algo muy positivo que tenemos para ofrecer a todas las poblaciones que nos quieran recibir. Va más allá del entretenimiento sino despertar el interés por el arte”, coincidieron entre miradas cómplices, los amigos, Francisco Hardy y Gabriel Sicilian.

En San Pedro estuvieron presentando la valiosa propuesta en la biblioteca popular Thay Morgenstern, la escuela María Ana Mogas, barrio San Miguel e Irrazabal, dos de los barrios más carenciados del municipio, donde fue posible observar las cualidades y la unión de los circenses al momento de tratar con los niños, ya que las actividades desarrolladas en el circo pueden generar cierto grado de frustración, por ejemplo, siempre que se intenta realizar malabares se caen las clavas.

“Trabajamos mucho ese aspecto, el volver a intentar, el levantarse, es más que nada  lo simbólico del circo, el compartir, el cuidado del otro, ese es nuestro enfoque”, destacaron.

Más allá de los problemas mecánicos de la camioneta en la que viajan, durante el camino se fueron encontrando con más de 1.000 niños que mediante la apertura de varias personas y organizaciones, pudieron acceder y conocer los talleres que son gratuitos.

Esto fue posible mediante la planificación realizada por Gabriel quien es psicólogo social pero aprendió circo en la calle y Francisco quien se formó en Arte Dramático. De cierta forma soñaban con realizar un viaje, no para conocer paisajes sino para descubrir corazones. Para ello ahorraron y también recibieron aporte económico por parte de Casa Rafael y la Fundación Americana Luena.

Llegar a cada punto de América les permitió tejer redes y tener contactos  que fueron los que les hicieron llegar hasta San Pedro, donde recibieron excelente devolución que les generó una enorme satisfacción “Lo gratificante es seguir haciendo nuestro camino trabajando desde el arte con chicos y chicas,  trabajar viajando es un sueño que surgió en la adolescencia, llevar nuestro taller de circo a varias ciudades es alucinante, es una forma de militancia. Relacionarse con el mundo pensando que los más grandes son mis padres, los que tienen mi edad son mis hermanos y los más chicos mis hijos, y acá encontramos un montón de hijos en los que queremos dejar recuerdos llenos de felicidad”, finalizaron entre risas, como en casi toda la entrevista, Gabriel y Fran.

El proyecto esta vinculado con otras instituciones que también dejaron su huella de mano de estos amigos, como el caso de Casa Rafael donde trabajan desde la educación para el arte, allí los niños y niñas, realizan producciones en distintas disciplinas y parte de ese material también es difundido en los espacios por donde recorren. 

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