Con el objetivo claro

Domingo 13 de enero de 2019
“Este evento es muy representativo de nuestro pueblo y nosotros no podemos defraudarlo. No salir sería como defraudar a la gente”, sostiene Beto Comparín, presidente de Bahiana Samba Show, la única comparsa mayor que saldrá a la calle en la 29ª edición de los carnavales de Concepción de la Sierra.
La localidad misionera tiene dos comparsas mayores: Bahiana y Maringá, con sus respectivas comparsas infantiles, Bahianitos y Maringacito. Maringá y su infantil, no obstante, no se presentarán este año debido a la complicada economía por la que atraviesa el país que los afectó en gran medida. Eso no impide que el grupo adopte una actitud positiva y se prepare para el año que viene salir con todo su esplendor y con las dificultades ya superadas.
El carnaval debe continuar
Es así que los integrantes de Bahiana se pusieron al hombro la festividad para que su gente no se quedara sin su evento principal del verano. En las instalaciones del Club Social, donde se encuentran trabajando y ultimando los detalles, los amantes del carnaval hablan sobre esto que para ellos es parte inherente de su vida.
La fiesta para los concepcionenses tendrá lugar el 26 de enero así como el 2 y 9 de febrero. Para que Bahiana no desfile sola y el público tenga más para ver, visitarán la localidad el primer sábado la comparsa Fantescal de Virasoro; el segundo, una de Puerto Libertad y otra de Apóstoles, mientras que el tercer y último sábado llegarán de Apóstoles y San Javier.
Estas últimas semanas previas al inicio los bahianos se encuentran trabajando con todo su empeño para emplumar, fijarse en los detalles de las estructuras y la definición del armado de los trajes. “En estos momentos ya empezamos a amanecer, a dormir poco y comer menos, a tener poco descanso así que mucho mate, mucho cigarrillo. Lo que hay poco es el tiempo pero estamos muy animados, entusiasmados”, confía Beto.
Llevar adelante una comparsa demanda una gran inversión, los costos son elevados más que nada porque los elementos y las plumas son costosas. Aunque el gobierno provincial les provee de un subsidio, la suma no llega a cubrir ni la mitad de lo invertido.
Es por ello que los integrantes organizan durante todo el año diversas actividades para juntar dinero. Venta de empanadas, de locro, pastelitos, rifas, chancho móvil, bingos familiares, bailes regionales, son algunas de las cosas que hicieron para sumar unos pesos.
“Fue un año difícil porque en algunos lugares los eventos que hicimos nos dieron pérdidas o no vendimos nada. Fue un año bien complicado pero nosotros teníamos la convicción firme de seguir adelante y poder sacar nuestra comparsa. Creo que hoy esto es el resultado de nuestro laburo, de nuestro compromiso, de nuestro grupo de trabajo sólido y por ello podemos salir a la calle para brindar un espectáculo igual o de mejor nivel que el año pasado”.
Para Beto, la complicada situación económica es igual para todos y la concreción del carnaval es un objetivo que no se puede dejar de perseguir.

Criado en los talleres
Benja tiene un año y tres meses y ya pasa sus días en los talleres de la comparsa. Cajita y palito en mano, el niño pasea por el salón del Club Social improvisando algo que seguramente cuando sea mayor e integre la banda se convierta en una samba enredo.
“Cómo no van a amar el carnaval si de chiquitos ya están acá”, hace referencia su abuela Alicia, cuyos hijos Agustín (18) y Antonela (19) también forman parte de la comparsa desde que son pequeños.
Alicia es la encargada del grupo de la batería, se encarga de conseguir los instrumentos, de que cada chico o chica tenga el suyo y de designar al director que se ponga al frente para enseñar a los otros. “Hay chicos que si no participaban no iban a conocer un instrumento, insisto en que las comparsas cumplimos un rol social porque yo tengo en la batería chicos de todas las clases sociales, chicos que nunca hubieran soñado con pertenecer a algo, es hermosa la unión que se forma”, destaca la mujer.
Por su parte, Agustín, que empezó con Bahianitos a los 6 años, afirma: “Llega la fecha de fin de año y el carnaval lo es todo, está la batería y después lo otro”, mientras que Antonela agrega : “Me encanta la comparsa, mi papá me inculcó que el verano es para disfrutar, forma parte de la cultura de nuestro pueblo. Esto no es un trabajo y es parte de nuestra vida”.
A Beto, en tanto, le toca hoy hacerse cargo de la presidencia de Bahiana pero también desde chico mamó el carnaval porque su padre era zapatero y le hacía los calzados a las bailarinas, su madre era modista y hacía los trajes y sus hermanas integraron el cuerpo de baile. “Yo me crié en los talleres de las comparsas, todos mis veranos fueron carnaval entonces no me veo de otra manera en el verano. Realmente es el evento más importante del pueblo porque todos participan directa o indirectamente, entonces nosotros nos debemos al pueblo, acá las comparsas son instituciones importantísimas y pertenecen a la comunidad”, reflexionó.

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